Policiales

Tres años de prisión condicional para el coautor de un linchamiento fatal

La pena es para Yamil Nahuel Pérez, uno de los tres acusados de matar a golpes en 2014 a David Moreira tras un robo. Sus cómplices irán a juicio.

Viernes 13 de Septiembre de 2019

Cinco años después de la mortal golpiza que un grupo de vecinos de barrio Azcuénaga propinara a David Moreira, un chico de 18 años al que atraparon por robar una cartera, uno de los tres acusados por el ataque fue condenado a 3 años de prisión condicional. Es la primera sentencia judicial por el linchamiento del joven, que murió tres días después por un severo traumatismo de cráneo. La pena fue dictada en un juicio abreviado y dejó sensaciones encontradas en los familiares de David. Por un lado consideran que la calificación del caso bajo la figura leve de "homicidio en riña" está desajustada con la gravedad del caso. Por otro, rescatan que el crimen no quede impune. "Estoy de acuerdo, pero jamás voy a conseguir justicia por mi hijo", respondió Lorena Torres, la madre del muchacho, cuando le consultaron si consentía la pena.

La condena se fijó en un acuerdo entre partes y fue aceptada por el acusado Yamil Nahuel Pérez, un empleado metalúrgico de 28 años. Lo habían detenido junto a un conocido cuatro meses después del hecho y estuvo cinco meses en prisión domiciliaria hasta recuperar la libertad. Ahora fue condenado como autor de un homicidio en riña y cumplirá la pena de manera condicional bajo algunas reglas de conducta. En una audiencia rápida y sin la asistencia de público, el juez Hernán Postma se limitó a aceptar y dar curso al planteo.

El acuerdo fue cerrado entre el defensor Jorge Bedouret y el fiscal Florentino Malaponte, quien investigó el caso y esta semana empezó a desempeñarse como juez de Garantías. Por eso en la audiencia fue reemplazado por la fiscal de Homicidios Georgina Pairola, quien quedó a cargo del legajo.

En la causa hay otros dos acusados para quienes se fijó un pedido de 6 años de prisión como coautores de un homicidio riña. Es una figura con 2 a 6 años de pena que se aplica cuando más de dos personas matan a otra en una pelea o un tumulto y no se puede precisar quién aplicó la lesión letal.

La familia de David, a través del querellante Norberto Olivares, pretendía otro encuadre. El del homicidio calificado por el ensañamiento y la alevosía, que prevé la pena de prisión perpetua. De todos modos el abogado rescató aspectos positivos del abreviado.

Trascendió fronteras

"En estos tribunales ha habido causas emblemáticas con una impunidad casi obscena. Es una satisfacción que este crimen no haya quedado impune. Ha habido una condena de acuerdo a una visión de la Justicia santafesina que no es la de un delito agravado, como planteábamos, pero es una base para un futuro juicio oral". Ese debate aún está pendiente respecto de los otros dos implicados, que también pueden cerrar un abreviado.

Olivares rescató la trascendencia simbólica de un caso "que conmovió no solamente a la sociedad rosarina sino que tuvo rebote internacional". Recordó que el Papa Francisco se refirió a David para repudiar el fenómeno de los linchamientos: "Me dolió la escena. Fuenteovejuna, me dije. Sentía las patadas en el alma", escribió en una carta. Del caso también "hablaron jurisconsultos de nivel y habló mucha gente porque fue un hecho que expresó la división de aguas que hay en la sociedad respecto del tratamiento del delito chico. Porque el hecho que ocasiona la muerte de David es un arrebato de cartera".

El linchamiento ocurrió el 22 de marzo de 2014 alrededor de las 17. David, que había dejado la secundaria para trabajar como peón de albañil, iba como acompañante en uma moto Guerrero roja que manejaba un amigo por Marcos Paz al 5400. Antes de llegar a Liniers, el chico bajó de la moto y le arrebató una cartera con pañales a una mujer que iba con su pequeña hija en brazos. En ese momento una chata o camioneta vieja chocó desde atrás la moto, que quedó atascada, y el muchacho que la conducía corrió para escapar.

Golpiza salvaje

A David lo alcanzó un grupo de personas al que pronto se sumaron otras, más de una decena, que lo golpearon salvajemente unos quince minutos. La secuencia quedó registrada en un video subido a Youtube. "Se topa con un muchacho grandote que lo tira de una piña. Se acerca gente y le empieza a pegar patadas. No paraban de pegarle", contó un testigo. "Le pegaban, se quería levantar y lo volvían tirar. Varias veces hasta que el pibe se quedó quieto y no se movió más", agregó el declarante.

Durante ese cuarto de hora, el cuerpo de David se convirtió en un objeto para una masa con sed de venganza: "Me dio mucha angustia porque el cuerpo no fue resguardado en ningún momento. Cualquiera tenía acceso para verlo y escupirlo, putearlo. El chico gritaba «basta loco, por favor». Pero le agarraban la cabeza y se la daban contra el piso. Estaban enardecidos", reflexionó otra persona que declaró bajo reserva de su identidad.

El 25 de marzo David murió en el Hospital de Emergencias tras agonizar tres días con el cráneo destrozado. El joven era el mayor de tres hermanos y tras su muerte su mamá dio a luz a una nena. Su familia, que al dolor le sumó el estigma, emigró a Montevideo al poco tiempo. Por eso sus padres no participaron de la audiencia de ayer, aunque antes de presentar el acuerdo ante un juez les preguntaron si daban su consentimiento. "Estoy de acuerdo pero jamás voy a conseguir justicia por mi hijo", contestó Lorena desde su celular. La respuesta, registrada en una captura de pantalla, se incorporó al texto del acuerdo.

Pacto de silencio

Dos semanas después del linchamiento, el 3 de abril de 2014, se entregó en la Fiscalía el joven de 21 años que manejaba la moto en la que iba David, Isaías Gastón Ducca. Poco después fue condenado en un juicio abreviado a 3 años de prisión condicional por ese y otro robo. Los dos delitos contra la propiedad obtuvieron respuesta judicial inmediata. La muerte de David debió esperar cinco años para llegar a una primera sentencia.

Tras una investigación que debió sortear un pacto de silencio en el barrio, en septiembre de aquel año fueron detenidos Nahuel Pérez y Gerardo "Capocha" G., de 28 años. Con aportes de la querella, fueron ubicados a partir de testimonios que apuntaban a un grupo de jóvenes del Club Amistad y Unión, ubicado en la cuadra, que solía reunirse allí en la previa de los partidos que jugaba Rosario Central.

Además de capturas de Facebook con alusiones al linchamiento, una de las pruebas fue una escucha telefónica al teléfono fijo de la casa de Pérez. En esa conversación, la madre del acusado habló del caso con una pariente y mencionó haber preservado la ropa que vestía su hijo ese día. La mujer admitió que esa era su voz y declaró haber reconocido en el video tanto a su hijo como a "Capocha". En mayo de 2017 fue imputado un tercer implicado, Cristian A., quien a poco de ocurrido el crimen subió a su página de Facebook una foto y una serie de frases que lo incriminaron.

Para el abogado de la familia Moreira, el valor de la sentencia de ayer debe buscarse más allá de la pena: "Todos los días sabemos de casos de linchamientos. A lo mejor esta sentencia puede contribuir a instalar un debate y realizar una labor pedagógica con el sector de la sociedad que los aprueba. No se puede resolver el conflicto de la inseguridad, el conflicto pequeño, de esta cruel manera".

dolor. La madre de David Moreira dijo estar de acuerdo con la pena pero que no va a conseguir justicia.

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