Policiales

Tras pelea a golpes, vuelven a la casa de un hombre y lo matan de un balazo

Carlos Ruiz Díaz tenía 45 años. Elaboraba chacinados y los vendía en una feria. Lo habrían atacado familiares de uno de sus invitados

Lunes 09 de Marzo de 2020

Carlos Ruiz Díaz tenía 45 años y en los últimos la vida no le fue sencilla, dado que quedó viudo y un hijo falleció en un accidente. Ruiz Díaz, al que en el barrio conocían por “Gala”, trabajaba vendiendo chorizos y salamines en distintas ferias de la zona oeste. Según dicen sus vecinos, “tomaba mucho y con gente que a veces ni conocía”. La noche del sábado comenzó una fiesta de asado y alcohol en su casa de un asentamiento de Riobamba y Servando Bayo, en Bella Vista oeste. Al mediodía del domingo uno de los invitados discutió con Carlos y hubo golpes. No se sabe de que forma se comunicó con sus familiares, que fueron hasta la casa de Ruiz Díaz y luego de unos gritos comenzaron los disparos. Ruiz Díaz recibió un tiro en el cráneo y murió pasadas las 13 en el Hospital Clemente Alvarez.

Al lugar donde está la casa de los Ruiz Díaz, en Servando Bayo al 2100, se ingresa por un pasillo angosto y con cemento mejorado que luego se extiende en un camino sinuoso y atraviesa la manzana. Era un antiguo asentamiento que ahora es un laberinto de pasillos con viviendas de material. A esa casa llegaron anoche varias personas.

Tomar y trabajar

Los que conocieron a Ruiz Díaz coinciden en que una parte de la familia, con los que el no tenía mucha relación, conforman una banda a la que llamaban “Los Cavernícolas”, pero que “Gala”, no hacia nada malo. “Solo tomaba y trabajaba mucho”.

Uno de los que llegó a la casa el sábado por la noche fue Marcelo R, un hombre que vive junto a sus familiares en Pueyrredón y Centeno. Toda la noche estuvieron allí. “La música se escuchaba fuerte”, dijo un vecino. Cerca del mediodía del domingo llegó hasta Servando Bayo un Fiat Palio verde en el que, según reconstruyeron distintos testigos, iban familiares de Carlos R. “Eran su hermano y un primo a los que él llamó. Parece que Ruiz Díaz le había pegado fuerte”, declaró un testigo. “Eran tres y todos de apellido R”, dijo otro vecino. Con lo que los pesquisas en un primer momento creyeron que era un enfrentamiento familiar por otra causa.

“A estos R., les balearon la casa de Pueyrredón y Centeno por que querían incursionar en la venta de drogas. No responden a ninguna banda sino que son líberos, pero se ve que otros mas viejos del barrio les cuentan las costillas y no los dejaron hacer mucho”, dijo un pesquisa que desestimó que este ataque “tenga que ver con un motivo narco, es problema de discusión y alcohol”.

Al ingresar al pasillo por Servando Bayo se ve la escena final: manchones de sangre, corridas, huellas de calzado ensangrentadas. Al parecer los R. recorrieron unos diez metros y se toparon con la casa de Ruiz Díaz. En la puerta todo era discusión y frases inentendibles. Alguien quiso volver a los golpes y otro sacó un revolver y gatilló. Ruiz Díaz terminó con un tiro en la cabeza.

La pelea

Para ese momento otros vecinos se acercaron y comenzó una pelea, los R. huyeron como pudieron a borde del Fiat Palio y amigos de los Ruiz Díaz comenzaron a pegarle a Facundo Nicolás R, de 25 años y hermano de Marcelo R. el hombre agredido en principio.

Al llegar la policía los mismo vecinos les dijeron que Facundo estaba en la casa y lograron detenerlo. También identificaron a los otros familiares, y a primera hora de la tarde se detuvo a otro integrante de la Familia R. aunque no trascendió el nombre. En tanto otros dos integrantes de la familia R. se mantienen prófugos.

La Fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Georgina Pairola, solicitó pericia de perimetría, toma de testimonios, relevamiento de cámaras de seguridad en la zona y levantamiento de rastros. Aunque no hay visibles en el lugar, se investigarán distintas cámaras que se encuentren en esquinas por las cuales se pudo haber trasladado el Fiat Palio. En la pelea también resultó herida una mujer de 28 años, pero no de gravedad.

Ruiz Díaz, “Gala”, trabajaba con la venta de chorizos y salamines en la feria popular de Cabin 9. “Tenía en su casa unas máquinas, compraba la carne y los hacía. Se traía buena plata los fines de semana, pero tomaba mucho”, contó un vecino. “Era un muchacho trabajador pero tuvo problemas, quedó viudo y el hijo se mató en un accidente cuando iba en la chata que usaban para trabajar. El enloqueció, rompió dos imágenes del Gauchito Gil del barrio y estaba muy picante”, murmuró otra vecina.

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