Tras cinco días de agonía murió un jubilado apuñalado
Luis Alberto Echavarría, el jubilado de 69 años que fue brutalmente apuñalado el sábado a la noche en su departamento, falleció ayer como consecuencia de las múltiples heridas cortantes que sufrió, la mayoría localizadas en la cara y la cabeza. Los investigadores presumen que la víctima conocía a el o los homicidas o que por lo menos les facilitó...

Viernes 10 de Octubre de 2008

Luis Alberto Echavarría, el jubilado de 69 años que fue brutalmente apuñalado el sábado a la noche en su departamento, falleció ayer como consecuencia de las múltiples heridas cortantes que sufrió, la mayoría localizadas en la cara y la cabeza. Los investigadores presumen que la víctima conocía a el o los homicidas o que por lo menos les facilitó el acceso a la vivienda. En ese sentido, la hipótesis más firme para los pesquisas tiene a una mujer como la probable autora del crimen.

Echavarría, un viajante retirado que vivía en el primer piso del edificio ubicado en Viamonte 890, fue hallado alrededor de las 21 del sábado en estado desesperante por su hijo Cristian. El muchacho, que vive en Acebal, se comunicó por teléfono con su padre para saber cómo se encontraba, ya que Luis estaba solo en su casa porque su esposa había viajado a Mar del Plata.

Estado crítico. Entonces, Luis le informó a su hijo lo que había pasado. El jubilado dijo que lo habían atacado a cuchillazos. Minutos después Echavarría fue conducido al sanatorio Julio Corzo, donde quedó internado en la sala de terapia intensiva en condición crítica ya que había perdido el 70 por ciento de la sangre. Nunca se pudo recuperar y ayer, cerca de las 17, falleció. De esa forma se transformó en el homicidio número 87 en lo que va del año en el departamento Rosario.

Fuentes de la investigación indicaron a este diario que el hombre sufrió en total 13 puñaladas, todas focalizadas en el rostro, cráneo y cuello. "La gran mayoría de los puntazos no eran profundos como para provocar la muerte rápida. Por eso creemos que se trató de una persona con poca fuerza, probablemente una mujer", sostuvo uno de los detectives. La pesquisa está a cargo de la seccional 4ª, la Inspección de Zona 3ª y la Brigada de Homicidios.

Sin atención. Los detectives creen que Echavarría permaneció un tiempo prolongado sin recibir ayuda, mucho antes de que lo llamara su hijo. Según esa versión, tras el ataque y luego de que el o la homicida huyera, el jubilado tal vez algo avergonzado habría intentado curarse las heridas o tapar en vano los chorros de sangre. Los investigadores hallaron manchas púrpuras en varios lugares del departamento y también gran cantidad de vendas y gasas empapadas.

La presunción de los investigadores es que Echavarría habría contratado servicios sexuales a domicilio. A esa sospecha arribaron al encontrar sobre la cama del hombre una bolsa de naylon con un consolador y un frasco de crema en su interior, además de un blíster de viagra de 100 miligramos. Siguiendo esa línea, se solicitó un listado sábana de llamadas telefónicas que se hayan realizado el sábado desde el departamento.

De la casa de Echavarría se llevaron un reproductor de DVD, algo de dinero en efectivo, el celular de la víctima y las llaves del departamento. El mismo sábado, cuando la víctima ya había sido trasladada al sanatorio, la policía intentó hacer contacto con el teléfono desaparecido. Según fuentes de la investigación, al primer intento recibieron como respuesta una voz de mujer y de inmediato se cortó la comunicación. A partir de ese momento el aparato quedó mudo para siempre.

El edificio de Maipú y Viamonte, donde vivía la víctima.