Policiales

Tramas comunes bajo la superficie de hechos brutales y opacos

Para las agencias penales, en Rosario el análisis de las dinámicas violentas siempre conduce a los mismos actores fuertes en el delito local.

Martes 05 de Marzo de 2019

Hace tres meses unas diez familias de la comunidad gitana decidieron irse de Rosario por el continuo hostigamiento de personas que les pedían dinero bajo amenaza de matarlos. Los amenazados son gente con historia en delitos, muchos por estafa, lo que generaba a los apretadores cierto reaseguro de que no serían denunciados. Los eventos que aparecían eran opacos, no quedaban explicados, pero eran sugerentes. Uno fue el fugaz secuestro, en septiembre, del comerciante y referente gitano Colian Miguel. Otro fueron los balazos que al promediar el mismo mes recibió en su casa en Oroño al 4700 Lilo Traico, de la misma colectividad.

Los que afloran como problemas de seguridad a menudo tienen puntos de conexión con fenómenos que no los explican de inmediato. Desde octubre hubo una secuencia repetida de falsos secuestros mediante llamados telefónicos, con cobro de dinero a las víctimas, en localidades próximas a Rosario. La PDI, que había investigado casos como estos que en 2016 terminaron con condenas a miembros de la comunidad gitana por un centenar de hechos, echó un vistazo sobre algunos de estos conocidos y para sorpresa de los policías uno de los sospechados se presentó espontáneamente para admitir que estaba detrás de esta nueva tanda de secuestros virtuales. "Estamos amenazados para conseguir plata. Y si no lo hacemos nos van a matar".

Dinámica

De los ataques con armas de fuego del último fin de semana con resultados letales los dos más impactantes, con cuatro muertes, lo son por la violencia desmesurada empleada. Uno es el atentado en barrio Alvear donde mataron a una chica de 16 años y a un hombre de 50, e hirieron a otras nueve personas. El otro es el incidente en el que asesinaron a una pareja sorprendida en una cochera frente al Fonavi de Isola al 300 bis.

Estos hechos forman parte de una dinámica criminal cuyos rasgos más superficiales se han descripto muchas veces. Tienen que ver con refriegas por economías delictivas, con pactos inestables que se reformulan, con propósitos de dominio territorial o eliminación de competidores, con la vasta circulación de armas ilegales. Pero en algunos de estos hechos, por su ferocidad o los nombres propios implicados, emergen señales de tramas más profundas. Es el caso de los dos hechos del fin de semana aludidos.

En barrio Alvear mataron a Emilce Sosa y a Miguel Quintana, mientras que una nena de 5 años quedó grave con un balazo en la cabeza (ver página 26). Emilce tenía 16 años, estaba captada en una malla de narcomenudeo barrial y fue el objetivo principal de los agresores.

La pareja que tomaba mate en el Fonavi de Isola al 300 bis eran Eduardo Cisneros y Gloria Larrea. Policía retirado y fundador del gremio no reconocido Apropol, el hombre de 70 años era el suegro de Luis "Pollo" Bassi, enemigo de Los Monos que lo consideran ideólogo del crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, por más que la Justicia lo haya absuelto.

Procesos

Estas rachas de violencia desaforada que de golpe agobian un territorio implican procesos de reacomodamiento del mundo delictivo que no se pueden explicar de un día para el otro aunque surjan indicios para prestar atención. Lo mismo pasa con las amenazas a los gitanos, hostigados con secuestros y balaceras, que implicó dos movimientos: el éxodo de diez familias para eludir las amenazas y la reanudación de secuestros virtuales como aparente forma de obtener dinero para afrontar esos chantajes.

¿Qué interacciones hay por debajo de once baleados de un solo saque? Según los investigadores del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y del Organismo de Investigaciones rebrotan en este caso actores implicados en secuestros recientes a miembros de la comunidad gitana vinculados en una misma trama, según admiten fuentes policiales y de la fiscalía de Rosario, a la familia Cantero. Una trama que se nutre de un ejército de chicos como mano de obra cada vez más raleados por la recesión, la falta de oportunidades y el desempleo crónico.

El secuestro de Colián Miguel tuvo un rebote que no se pudo explicar inmediatamente: otro secuestro, el de Cristian Enrique, asesinado tiempo después. Los investigadores del MPA creen que estos hechos enlazan actores con los del ataque a balazos a once personas del viernes. En esos territorios saturados por la venta de droga, que los vecinos describen porque está a la vista, la policía sigue teniendo un rol de regulación. En el Ministerio de Seguridad señalan que no son sectores policiales sino emergentes de la fuerza de baja graduación conectados al negocio. Como sea, están siempre, y producen oleadas de desconfianza permanentes en los fiscales, que se sienten infiltrados y no saben en quién confiar, y también malestar en policías que creen estar trabajando con honradez y perciben ese descrédito como una afrenta.

"Terrible y permanente"

No hay banda de narcomenudeo que no llegue a juicio sin una pata policial. El reciente caso del comisario Javier Makhat, jefe de Drogas de la PDI vinculado con Esteban Alvarado, relativiza que son solamente sectores de escalafón menor.

"El problema de la policía santafesina en los territorios es terrible y permanente. Generan nichos de negociación autónomos que vuelven ingobernables ciertas zonas. La Policía Federal o la bonaerense construyen gobernabilidad de manera ilegal en los territorios en base a un mando robusto que pulveriza a quienes lo discuten. El problema en Rosario es que hay muchos grupitos haciendo acuerdos por las suyas en los barrios sin nadie que les imponga su autoridad", señaló un colaborador del MPA.

Las explicaciones a incidentes graves a veces aparecen, como en los atentados contra el Poder Judicial, y a veces no. Para las agencias penales, en Rosario el análisis de los hilos de las dinámicas violentas siempre conducen a los mismos actores fuertes. En los últimos hechos, afirman voces de distintos órganos de investigación, no pasa algo distinto.

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