Lunes 15 de Septiembre de 2008
"Mi marido no era ningún delincuente. Trabajaba en una pizzería y el patrón lo adoraba. Quiero que se haga justicia y quien lo mató termine preso". María Rodríguez esperaba ayer que le entregasen el cuerpo de Germán Ferreyra y junto a sus vecinos de barrio Tablada rechazaba la versión policial del incidente.
"Acá hubo muchos ladrones conocidos y que la policía decía que los mataba en enfrentamiento. Pero Germán jamás pisó una comisaría, no tenía antecedentes y trabaja para mantener a sus hijas", afirmó, llena de congoja.
Con el correr de las horas y de acuerdo a sus edades Julieta, Jimena y Daiana, las tres hijas del hombre fallecido, se iban enterando de lo ocurrido. "Me dijeron que mi papá ahora está en el cielo", dijo la mayor de las nenas, aferrada a las piernas del fotógrafo de este diario, llorando.
En el aturdimiento por lo ocurrido María no tuvo fuerzas para contarles la verdad. "Les dije que había sufrido un accidente con la moto".
María dijo que Germán trabajaba como cadete para una pizzería en Alsina y Zeballos. Que antes pasó por una fábrica de colchones, otra de pantalones y una metalúrgica.
La mujer no cree en la historia del tiroteo. Según contó a este diario, Germán sufrió una accidente de tránsito el 16 de agosto pasado, en moto, por la que sufrió la amputación parcial del dedo índice izquierdo. "El era zurdo y tenía un vendaje en esa mano. ¿Cómo hizo para sostener un arma y disparar?", se preguntó María.