Trágica muerte de una empleada de pizzería
Tenía 22 años. Recibió un tiro en el pecho al caer un arma por accidente en Eva Perón al 5500. Ocurrió a las 20.30 del viernes en la cocina de la pizzería El Alero.

Domingo 04 de Julio de 2010

Un grupo de empleados de la cocina de una pizzería de Eva Perón al 5500 quedaron ayer en estado de sobresalto al ser testigos de la tragedia ocurrida a una compañera de 22 años: la chica tomó un par de guantes de una estantería y rozó un revólver que, en apariencia, se precipitó al piso y se disparó accidentalmente al caer. La bala percutada le dio en el tórax a la joven que se desplomó ensangrentada. Cuando llegó una ambulancia de un servicio privado de emergencias se constató que la empleada ya no vivía.

Todo ocurrió a las 20.30 del viernes en la cocina de la pizzería El Alero. Nadia Picone se encontraba a esa hora junto a un compañero junto al mesón donde se amasan las pizzas haciendo su trabajo. En un momento determinado, de acuerdo a relato de testigos y al acta policial, Nadia procuró alcanzar una caja de madera en la que se guardan un par de guantes de goma. Al hacerlo movió involuntariamente un revólver calibre 32 largo sin marca que el dueño del comercio había dejado allí un momento antes.

La constancia policial señala que el arma cayó y se disparó. Alejandro Di Lorenzo, un joven de 18 años que estaba trabajando junto a la joven, advirtió un estallido y al darse vuelta notó que Nadia se tomaba el pecho. Frente a la evidencia de lo que ocurría llamaron a la ambulancia del servicio 435111. Una médica de apellido Franchi constató al revisarla que la muchacha había fallecido.

En el local había por lo menos seis personas que allí trabajan. Entre ellos estaba el dueño, Juan Antonio Papurello, de 39 años, que intentó sin éxito reanimar a su empleada. Al conocer el diagnóstico de la médica de la ambulancia Papurello sufrió una crisis nerviosa con efecto cardíaco que obligó a su internación en el sanatorio Julio Corzo.

En libertad. El propietario estuvo inicialmente demorado con una imputación penal. La jueza de Instrucción Mónica Lamperti dispuso ayer a la tarde su estado de libertad.

Los cinco empleados del sector de cocina y la esposa del propietario, que se encontraban en el lugar, temblaron de estremecimiento frente a lo ocurrido. Cuando efectivos de la comisaría 14ª llegaron al lugar empezaron a tomar testimonios. Alejandro Di Lorenzo, que estaba junto a Nadia, comentó que un rato antes del trágico incidente el dueño del local dejó el arma en la estantería sobre la mesa de trabajo.

Todo sugiere que se trató de un infortunio mayúsculo. El arma tenía en su tambor cinco cartuchos intactos y una vaina servida. ¿Es posible que un revólver como ese se dispare sin que se accione el gatillo en forma voluntaria?

La respuesta es afirmativa. Cuando se acciona el gatillo el percutor de un revólver de este tipo va hacia atrás, vuelve hacia adelante, golpea el fulminante del culote y sale el proyectil. Pero ese mecanismo puede igualmente activarse ante un golpe en determinados casos sin pulsar el gatillo. Para ello es necesario que el arma esté montada, es decir, que el martillo esté tirado hacia atrás.

El comisario inspector Hernán Brest, con jurisdicción en la zona del hecho, señaló que aunque todo es motivo de investigación se presume que el arma estaba montada y que por ello fue posible la salida del disparo sin gatillar.

La madre de la chica que fue víctima del dramático episodio trabaja en la misma pizzería en horario matutino.