Policiales

"Tognoli siempre tuvo fama de ser correcto y no proteger a nadie"

Proceso oral y público en Santa Fe. Lo dijo el suboficial José Baella, único procesado que declaró en el juicio oral por encubrimiento policial a narcos santafesinos.  

Martes 15 de Septiembre de 2015

Santa Fe (enviado especial).- "Ningún director sabía ni tenía obligadamente que saber, ya sea por secreto o por profesionalismo, las investigaciones que se estaban realizando a supuestos vendedores de drogas. Y en ese marco, jamás (Hugo) Tognoli me pidió que investigue o dejara de investigar a alguien. Siempre fue un jefe con fama de ser correcto y no proteger a nadie". Con esa frase el suboficial José Luis Baella, quien fuera jefe de Investigaciones de la Dirección de Control y Adicciones de la provincia mientras Tognoli era el titular de la repartición, le echó la primera mano al ex número uno de la policía santafesina en el juicio oral y público que se inició ayer en los Tribunales Federales de la ciudad de Santa Fe. El trámite engloba cuatro expedientes con cinco procesados. Pero también en su testimonio, Baella dejó sentada la precariedad y desorganización con la cual trabajaba (y sigue trabajando) la policía santafesina.

Con la presidencia de José María Escobar Cello y las vocalías de María Ivón Vella y Luciano Lauría, el Tribunal Oral Federal 1 de Santa Fe empezó a juzgar ayer al comisario general Hugo Tognoli, al suboficial Baella, al sargento Mauricio Otaduy, al changarín Fernando Torres y a Daniel "El tuerto" Mendoza. Tognoli y Baella llegaron imputados como autores de encubrimiento agravado, actuar con ánimo de lucro y en calidad de autor, incumplimiento de los deberes de funcionario público e incumplimiento de la obligación de promover la persecución y represión de delincuentes.

Torres está acusado de transporte de estupefacientes; y Mendoza como traficante de estupefacientes en la modalidad de fabricación y comercialización. Además, a Tognoli, Baella, Mendoza y Otaduy también les adjudican coacciones y amenazas en perjuicio de Norma Castaño, titular de Madres Solidarias, una ONG que denuncia la connivencia de los policías con el narcotráfico en los barrios santafesinos y que fuera pareja de dos agentes que prestaron servicios en la ex Drogas Peligrosas.

A las 9.15 el Tribunal dio inicio a la primera jornada de audiencias incorporando las declaraciones indagatorias de los procesados sin leerlas por entero sino mediante un simple resumen y preguntando a los procesados si iban a declarar. Sólo Baella aceptó hacerlo ayer y, además, se sometió a una batería de preguntas por parte del fiscal Martín Suárez Faisal y los abogados de las partes: Andrés Rabinovich por Tognoli; Claudio Torres del Sel por Baella; Néstor Oroño por Otaduy; Hilda Knaeblein por Mendoza; y Mariana Rivero y Hornos por Torres.

Mucha vergüenza. "Siento mucha vergüenza por lo que estoy pasando. En el año 96 entré a trabajar a Drogas y en 17 años siempre fui destacado y respetado en mis tareas por jueces, fiscales y jefes que me conocen. Siempre hice trabajos importantes y es por eso que todo esto me incomoda", dijo con voz tenue pero firme. Adujo haber conocido a Tognoli cuando éste se hizo cargo de Drogas, en enero de 2008, y que tras tener otros destinos volvió a la repartición en 2011 como subjefe de Inteligencia. Explicó que, en torno a los hechos que le imputan, "siempre hubo muchas causas en trámite, en investigación, muchas solicitadas por los jueces, y nuestro objetivo era tratar de dar respuestas rápidas".

En ese marco, dijo: "Cuando tuve que investigar a Mendoza, en un primer momento no encontré elementos que me hicieran sospechar de su accionar por lo que centré mi trabajo en otras pesquisas".

Baella fue categórico al afirmar: "Jamás tuve ánimo de ayudar a nadie a eludir a la Justicia ni a las investigaciones". Contó que la investigación a Mendoza se inició por un llamado anónimo al 0800 de Drogas y fue él quien la llevó adelante "porque tenía poco personal". Y recordó el seguimiento que le hizo una vez que lo encontró en el macrocentro santafesino y que lo llevó hasta la casa de la misma Norma Castaño.

"Al llegar llamé al suboficial Otaduy, que yo sabía que vivía en esa misma cuadra, y le di los datos del auto en el que iba Mendoza para que lo filmara a fin de conseguir pruebas de su actividad ya que hasta ese momento no habíamos logrado nada específico".

Fue en ese momento que Otaduy grabó un video del encuentro entre Mendoza y Norma Castaño en la puerta de la casa de ésta y que le sirvió a la mujer para decir que el ahora procesado como narcotraficante fue a ofrecerle dinero para que retirara una denuncia que había presentado días antes contra Tognoli por proteger a los vendedores de drogas de la capital provincial. Ese video, que Baella dijo envió a la Justicia, se viralizó por You Tube y puso en ridículo a la mujer.

La casa del Tuerto. En otra parte de su extensa alocución Baella recordó el allanamiento a la casa del propio "Tuerto" Mendoza en Colastiné Norte, donde funcionaba una cocina de drogas y de la cual el 11 de marzo de 2012 salió Torres con 2 kilos de cocaína hasta la terminal de ómnibus, donde fue detenido. Explicó los autos no identificables que tenía la ex Drogas Peligrosas, cómo cada uno de los policías que trabajaban en la dependencia sacaban esos vehículos tras registrar el retiro en un libro, pero también cómo muchas veces no era ese mismo agente el que devolvía el auto ya que podía pasar a otro chofer o reintegrarlo en otro predio de la misma repartición.

"Los usábamos nosotros, la gente de Laboratorio, de la Brigada Operativa, de Logística", explicó. También dijo que muchas veces, como hasta hoy sucede, usaban sus propios autos, teléfonos y hasta filmadoras para hacer los trabajos de inteligencia. Y que "ningún director sabía o tenía que saber por profesionalismo o secreto qué investigaciones estábamos realizando".

Y recordó que días antes al allanamiento él estaba en Colastiné Norte porque "iba a llevar vales de nafta a unos agentes" de la repartición cuando por teléfono recibió un mensaje de Tognoli pidiéndole que fuera a Monte Vera porque allí había una pueblada. Que allí se encontró con el mismo Tognoli y otros jefes para hablar con la gente del lugar.

Al final Baella explicó que "nunca" conoció a Norma Castaño y mucho menos supo que había denunciado a Tognoli y a Mendoza; que "jamás" el ex jefe de policía le pidió que investigue o dejara de investigar a Mendoza; y que "Tognoli siempre tuvo fama de ser muy correcto, siempre se dijo que no protegía ni cobraba para proteger a ningún narco".

En horas de la tarde declararon los dos primeros testigos convocados. Fueron los policías César Caraballo y Juan Carlos Helguero, ambos de la Dirección de Drogas, quienes participaron de la persecución y detención de Torres en la terminal de ómnibus santafesina con dos kilos de cocaína que había retirado de la casa de Mendoza, donde había apostada una vigilancia de la fuerza desde que se denunciara que allí funcionaba una cocina de drogas.

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