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Testigo de un crimen declaró por cuarta vez y ratificó su voz inicial

atificó con lujo de detalles su declaración original, en la que había incriminado a los hermanos Milton y José Damario como autores de ese ataque temerario que dejó otros dos heridos.

Sábado 24 de Octubre de 2015

En una medida que se extendió por tres horas, ayer declaró por cuarta vez el testigo clave del crimen de Lucas Espina, acribillado en barrio Tablada bajo fuego de ametralladora en enero de 2013. Ratificó con lujo de detalles su declaración original, en la que había incriminado a los hermanos Milton y José Damario como autores de ese ataque temerario que dejó otros dos heridos de bala. Dos semanas atrás, en un hecho sugestivo, había cambiado su primera declaración, dijo que recordaba muy poco del episodio y acusó a Norma Bustos, la madre de la víctima asesinada el año pasado, de presionarlo para acusar a los Damario. Pero cinco días después denunció que había sido amenazado por dos hombres que le apoyaron un arma en la cintura para modificar su versión y así lo relató ayer, atemorizado, al atestiguar en el juicio escrito por el caso.

   Ariel L. es el testigo fundamental del crimen de Lucas Espina, una de las cinco causas que acumula el sindicado como sicario Milton Emanuel Damario, de 26 años, quien el martes fue noticia tras el hallazgo de una granada de mano sin detonador al otro lado del patio de su celda en la cárcel de Coronda. Un sector al que sólo aceden él, su hermano José, y Luis “Pollo” Bassi. Este último preso como jefe de una banda a la que se atribuye el crimen del ex líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero, baleado en mayo de 2013 en Villa Gobernador Gálvez.

   Una de las causas abiertas contra Damario se discutió ayer en una audiencia de apelación en la que una fiscal pidió revertir su sobreseimiento por el crimen de Fabio López (ver aparte). Junto a Bassi está procesado además como coautor del asesinato de Juan Pablo Colasso, ocurrido el 16 de noviembre de 2012. Además, está ligado a una extorsión en Jefatura detectada en escuchas y fue condenado a 4 años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.

Bajo fuego. Lucas Espina tenía 25 años cuando el 27 de enero de 2013 encontró una muerte estremecedora. A media cuadra de su casa de barrio Tablada, en Pavón al 4600, lo asesinaron con una ráfaga de ametralladora disparada desde un auto y delante de tres amigos. Su madre, Norma Bustos, que lo asistió en su agonía, desde aquel día señaló a los hermanos Milton y José Damario como los autores del hecho. La mujer fue asesinada a tiros el 20 de noviembre de 2014 desde la ventana enrejada del quiosco que atendía en su casa.

   La causa del asesinato de Lucas ya está en etapa de juicio escrito y por su muerte están procesados desde abril los hermanos Damario, a quienes en esa zona de Tablada muchos vecinos adjudican un violento control del territorio. Ocho meses después del crimen de Espina cayó preso Milton, entonces buscado por la muerte del “Pájaro” Cantero. En la causa de Espina los hermanos están acusados de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en concurso real con la tentativa de homicidio de dos amigos del muchacho que fueron baleados en el atentado, uno con dos tiros y otro con cuatro.

Que sí, que no. El pasado 9 de octubre el testigo primordial fue citado al juicio que lleva adelante el juez de Sentencia Gustavo Salvador. No llegó convocado por la fiscalía sino por la defensa de Milton Damario, ejercida por Hilda Knaeblein y Claudia Burgos. Hasta entonces había declarado una vez en la policía y otra en el juzgado de Instrucción y en las dos ocasiones dijo que los hermanos Damario bajaron de un auto y tiraron a matar contra Espina. Pero en el juicio, sorpresivamente, se desdijo, adujo recordar pocos detalles y acusó a Bustos de haberlo presionado para incriminar a los hermanos.

   Cinco días después volvió atemorizado a Tribunales y dijo que había recibido amenazas la noche previa a aquella declaración. Según contó en la fiscalía del viejo sistema escrito y luego denunció en el Ministerio Público de la Acusación, dos hombres lo abordaron alrededor de las 22 cuando salía de comprar cigarrillos de un quiosco ubicado a una cuadra y media de su casa. Los sujetos, a los que no conocía, lo “apretaron” cerca de diez minutos.

   Le colocaron un arma en la cintura y le dijeron que no tenía que declarar contra los Damario. Según denunció, le dijeron que si lo mataban en ese momento iban a “complicar la causa”. Y le dieron instrucciones sobre lo que tenía que decir ante el juez. Tras la denuncia se activó una red de protección con intervención del Centro de Asistencia Judicial y su admisión en un programa nacional de protección de testigos.

Nueva declaración. Ante esa grave situación, el juez Salvador volvió a convocarlo y ayer declaró desde las 8.30 a las 11.30 ante las abogadas y el fiscal Luis Schiappa Pietra. Según dijeron fuentes del caso, no sólo reconoció sus firmas y ratificó sus declaraciones anteriores sino que dio más detalles. Era amigo de Espina y fue quien esa anoche acompañó a la madre hasta el hospital. Contó cómo conocía a los hermanos Damario, por qué los identificó esa noche y abundó sobre el móvil del crimen.

   Como antes, contó que estaban en la esquina de la casa de Espina, en Pavón y Santa Rosa de Lima, cuando pararon dos autos y de uno bajaron Milton y José con pistolas 9 milímetros y 11.25 para acribillarlos. En el ataque, Gonzalo “Colo” M., de 28 años; y Omar D., de 19, fueron gravemente heridos. Ariel L. fue el único que se salvó al esconderse ente autos estacionados. Además, relató cómo fue la intimidación que lo llevó a incriminar falsamente a la madre su amigo.

   En su declaración definitiva dijo que los agresores buscaban a un joven llamado Joel Sibulsky que había salido de prisión 15 días antes y que era íntimo amigo de Espina, a quien Milton le había tiroteado la casa más de una vez. Contó que luego del ataque se metieron en la casa de un vecino y en la furia arrojaron al piso a un bebé de 2 años que sufrió lesiones. Habló sobre el pasado de los Damario hasta que integraron la banda del fallecido Guillermo “Torombolo” Pérez. Incluso dio detalles de homicidios que se le atribuyen a los Damario y en los que no tienen ninguna mención judicial.

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