POLICIALES

Tatuajes, un ojo desviado y una ceja lastimada, claves para esclarecer un robo

Un juicio abreviado terminó con la condena a alrededor de cuatro años de prisión a dos socios que esperaron en un auto a los autores de un violento asalto ocurrido en las primeras semanas de la cuarentena en una casa donde fabricaban barbijos. La audiencia se hizo por videoconferencia

Miércoles 12 de Agosto de 2020

Los dos se quedaron arriba del auto mientras transcurría el robo. Pero eso, para el fiscal que los acusó, no los hizo menos cómplices de un violento asalto en banda a una vivienda de Fisherton de fines de abril. Por concretar el robo tras derribar la puerta de la casa fueron detenidos otro joven que sigue imputado, una chica menor de edad y un muchacho sin antecedentes que vive a quince cuadras de las víctimas. Dos socios que aquella madrugada los esperaron como conductor y acompañante en un Fiat Spazio blanco, detenido a las pocas cuadras con un revólver calibre 22 largo bajo el asiento del conductor, aceptaron este martes condenas cercanas a los 4 años de prisión.

A partir de un procedimiento abreviado propuesto por el fiscal Pablo Socca fueron condenados Jesús Leonel Zenteno, de 21 años, y Brian Daniel Sabino, de 28. Los consideraron partícipes secundarios de un robo calificado por el uso de arma, cometido en poblado y en banda y con “perforación de puerta de un lugar habitado”, más la violación de la cuarentena obligatoria que el presidente Alberto Fernández había dictado ocho días antes del asalto.

A esa acusación compartida, Zenteno sumó los delitos de portación y tenencia de dos armas de uso civil y recibió una pena de 3 años y 6 meses de prisión. Sabino añadió la figura de abuso de armas y aceptó 3 años y 9 meses de condena. Los dos se conectaron a la audiencia por videoconferencia y reconocieron sus firmas en el acuerdo. De la medida participaron los defensores Agustín Ferrari, Fausto Yrure y Mariano Morel.

>> Leer más: Detienen a un joven de Fisherton por una entradera a 15 cuadras de su casa

El asalto fue la madrugada del 28 de abril. Una mujer y sus dos hijos, de 20 y 17 años, trabajaban en su casa de Calle 1659 al 1100 confeccionando barbijos y se quedaron helados cuando un hombre joven y robusto casi derribó la puerta e irrumpió en el living. Iba con otro muchacho y una adolescente. Los varones estaban armados y con las cabezas cubiertas.

A uno de los habitantes de la casa le apuntaron con un revólver en la cabeza desde menos de un metro. “Dame los celulares porque los matamos", le ordenó. La joven asaltante intentaba mientras tanto desatar una moto que estaba con una cadena en el comedor. Uno de los hijos de la mujer consiguió salir hacia un patio para pedir ayuda a los vecinos mientras los ladrones recorrían la vivienda. Al advertirlo, los maleantes decidieron irse pero dejaron una amenaza: "Si llaman a la policía los matamos".

Salieron a la calle llevándose solo los teléfonos móviles y subieron a un viejo Fiat Spazio blanco. Al arrancar el auto, uno de los vecinos advertido de la situación le arrojó un piedrazo que rompió el vidrio del lado del conductor. Desde adentro del Spazio, como respuesta, le dispararon un tiro. El llamado al 911 de los vecinos generó una recorrida policial en la zona que terminó cuando un patrullero detectó un Fiat Spazio blanco en Juan B. Justo y Maradona con tres personas adentro.

Al requisarlo identificaron a los tres ocupantes y levantaron del piso del auto un revólver 22 largo marca Bagual. Llevaban dos celulares que más tarde las víctimas de la entradera reconocieron como suyos. Hubo además un reconocimiento de persona que fue determinante para incriminar a los restantes acusados. Los dueños de casa recordaban que uno de los ladrones tenía tatuajes en el cuello, otro era bizco y la chica tenía una herida notoria sobre la ceja.

Según la evidencia reunida en el acuerdo que homologó el juez Mariano Aliau, Zenteno era quien manejaba el Fiat Spazio que esperó a los autores del robo para garantizar su escape. Además de la portación del 22 largo hallado bajo el asiento afrontó la tenencia de un revólver 22 incautado en un allanamiento posterior a su casa. El arma se encontró en el patio, adentro de una moto a medio desarmar. A Sabino, que iba como acompañante, le atribuyeron abuso de armas por ser quien efectuó disparos, sin lograr herir a nadie, en respuesta al piedrazo que rompió un vidrio del auto.

Pese a no haber bajado del vehículo el fiscal les atribuyó a los dos ser parte de una “decisión conjunta” de cometer el robo con los otros acusados, que siguen ligados al proceso penal. En el asiento trasero del auto fue apresado Javier S. junto a la chica, que es menor de edad. Por último fue implicado Bruno I., a quien detuvieron cuando llegaba caminando a su casa de Fisherton a las 3 de mañana con un arma. El joven de 23 años, que vive en una familia económicamente desahogada y es primo de Zenteno, fue excarcelado. Pero como las víctimas lo habían visto en la comisaría y lo describieron, volvieron a detenerlo por cometer el asalto que ya tiene a dos condenados.

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