Miércoles 13 de Julio de 2022
En un proceso abreviado Alexis Claudio “Tartita” Schneider, uno de los hijos de Ariel Máximo “Viejo” Cantero, sumó una nueva condena a su prontuario. El Tribunal Oral Federal 3 de Rosario homologó un acuerdo de partes que le dio 4 años de prisión por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Una pena que unificada con la sentencia a la que llegó en otro proceso abreviado por el homicidio de Débora Anahí Fernández, ocurrido el martes 17 de mayo de 2020 en barrio Godoy, quedó en 20 años y 6 meses de encierro.
La condena federal tuvo como origen una orden de allanamiento surgida a partir de la investigación del crimen de Débora Fernández que se concretó dos semanas después del asesinato y en el que Tartita, de 22 años, cayó preso. Fue el 29 de mayo de 2020 en la casa en la que vivía en Solís al 3300, en el barrio Godoy. En ese procedimiento se secuestraron 53 gramos de cocaína y 11 gramos de marihuana.
Durante la etapa más dura del confinamiento por la pandemia de Covid, Débora Fernández fue asesinada a balazos al abrir la puerta de la casa de su madre de Colombres al 3000, entre Forest y White, en el barrio Godoy y a unos 200 metros de la comisaría 32ª. Fue el martes 17 de mayo de 2020 a las 14.30 cuando la mujer abrió para ver quién tocaba la puerta y fue sorprendida por una descarga de siete proyectiles. Dos de las balas dieron en la cabeza de la víctima, que era madre de un nene de 8 años y se ganaba la vida como emprendedora social en el programa Nueva Oportunidad en la cooperativa La Trinchera, un microemprendimiento de sublimado de remeras.
Débora era hermana de Darío David “Casquito” Fernández, un ex integrante de Los Monos que purga una condena a 13 años de prisión por un homicidio cometido en el barrio La Granada y que en la previa del crimen se encontraba en el pabellón 7 de la cárcel de Piñero, un espacio que alberga a presos relacionados con el clan Cantero. Un incidente entre Casquito y Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero, hermanastro de Tartita, ocurrido un día antes del asesinato habría sido el detonante para el crimen de Débora.
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Diez meses después de ese homicidio, en marzo de 2021, Tartita aceptó su responsabilidad en ese asesinato por encargo y firmó un acuerdo abreviado por 18 años de cárcel. La hipótesis de la fiscalía señaló que tras el incidente con Casquito, Chanchón juró venganza y encargó a Tartita, su hermanastro menor, que llevara a cabo la venganza. Si bien el blanco fue Débora, la mujer era ajena al conflicto entre los detenidos.
Una fuente cercana a la investigación indicó que horas antes del asesinato de su hermana, Casquito se comunicó por teléfono con su madre, algo infrecuente en la relación familiar, y le dijo: “Me mandé una cagada”. Ese mensaje pasó a engrosar el expediente en el que se investigó el homicidio.
El allanamiento
El fiscal Alejandro Ferlazzo, en los primeros pasos de la pesquisa por el crimen, gestionó ante la jueza de garantías Silvia Castelli una orden de allanamiento para una vivienda de Solís al 3300. Allí, el 29 de mayo de 2020, efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) detuvieron a Tartita e incautaron 89 bolsitas de nailon con cocaína que pesaron 53 gramos y 11 envoltorios termosellados con marihuana con un peso total de 14 gramos, todo fraccionado para la venta. También secuestraron un revólver calibre 38, un centenar de municiones calibre 9 milímetros, 206 mil pesos en efectivo, una balanza digital, teléfonos celulares, un frasco plástico con una sustancia blanquecina y polvorienta utilizada como elemento de corte o estiramiento de la cocaína, precintos plásticos, bolsitas y lámina adhesiva de nailon.
Tartita es hijo del Viejo Cantero y María Rosa Schneider, una de las hermanas de Ana María “Pato” Schneider, detenida e imputada hace dos semanas por haber participado del crimen de Petrona Isabel “Chabela” Cantero, una de las hermanas del fundador de Los Monos, ocurrido el 16 de junio de 2017 en lo más profundo de barrio Las Flores.
En la causa federal a Tartita, quien se encuentra alojado en la cárcel de Piñero, se le imputó el 1º de junio de 2020 haber “traficado estupefacientes” y el 30 de julio de 2020 se le dictó el procesamiento por ese mismo delito. El 3 de marzo de 2021 Tartita selló un proceso abreviado por 18 años de condena tras hacerse responsable como autor de los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, portación ilegítima de arma de fuego de guerra y tenencia ilegal de arma de fuego de guerra, todos en concurso real entre sí. El abreviado fue homologado por un tribunal conformado por los jueces Florentino Malaponte, Pablo Pinto y Valeria Pedrana. El monto de esta sentencia fue unificado ahora con los 4 años que le dictó el Tribunal Federal y así sumó 20 años y 6 meses.