Policiales

"Si estuviera limpia no se habría ido de la casa ni teñido el color del pelo"

Las madres de Carolina Aranda y Eliana Zalazar creen que la imputada por el doble crimen fue quien les disparó a sus hijas. Rocío Quiroz es juzgada por el asesinato de dos chicas.

Lunes 23 de Febrero de 2015

Ramona Medina y Edith Barreto son madres del dolor. Esta afirmación no es una frase de ocasión. La vida de ambas cambió para siempre cuando la madrugada del 27 de agosto del 2011 sus hijas Carolina y Eliana fueron asesinadas a balazos después de que salieron de bailar del boliche Mogambo por un supuesto conflicto amoroso que involucraba a una de ellas. Ambas tienen la angustia dibujada en sus rostros pero confían en que Rocío Quiroz, la chica acusada de haber disparado los tiros mortales, sea condenada en el juicio oral que comenzó la semana pasada y en el cual se juzga su conducta penal.

Madre de Carolina Aranda, Ramona tiene 41 años y vive en un departamento de un complejo Fonavi en la zona sudoeste de la ciudad. Edith tiene 44, es la mamá de Eliana Zalazar, se gana la vida como vendedora ambulante y habita en el barrio La Guardia, en la zona sur.

Las dos mujeres parecen atravesar con fortaleza el padecimiento que están viviendo, aunque Edith no puede evitar que algunas lágrimas inunden sus ojos cuando recuerda a su hija en una entrevista con LaCapital.

Desde una moto. El doble crimen ocurrió a las 5.40 del 27 de agosto de 2011. Esa noche Eliana y Carolina fueron a bailar a Mogambo, un boliche que funcionó en la esquina de bulevar Avellaneda y Rueda. Al salir, ambas caminaron hasta un carribar de 27 de Febrero al 4100, a dos cuadras de la bailanta, compraron un pancho y se sentaron a comer. Poco después, como habían acordado, se irían a dormir a la casa del papá de Eliana, a muy pocas cuadras de allí.

Pero entonces llegó hasta el lugar una moto conducida por un muchacho y con una chica como acompañante. Esa joven, sin bajarse del rodado, le disparó a las dos víctimas con una pistola calibre 9 milímetros. A Carolina un tiro le perforó el corazón. A Eliana la alcanzaron cuatro balazos. Las dos murieron en el acto.

 

Rencores. Rocío Quiroz es juzgada desde el miércoles de la semana pasada. Llegó al banquillo luego de que el entonces juez de Instrucción Hernán Postma la procesara como la autora del doble homicidio.

En su momento el magistrado valoró que Carolina había sido la destinataria de los proyectiles disparados por la agresora a raíz de que hacía ya algunos meses que mantenía un entredicho con ella por un muchacho. Y aquella noche, al cruzarse en el boliche, los rencores afloraron.

La misma visión tiene Ramona, quien está convencida de que Rocío le disparó a su hija por la "bronca que había entre ellas, pero Eliana estaba en el lugar en el momento y la hora menos indicada", afirmó.

Ramona reconstruyó qué ocurrió cuando fueron asesinadas Eliana y Carolina, ambas de 19 años. "Ellas habían ido a bailar a Mogambo porque les encantaba Sergio Torres, que ese día cantaba allí. Una amiga le avisó que en el boliche estaba Rocío pero al parecer acordaron que mientras no se dijeran nada iba a estar todo tranquilo. Sin embargo, Carolina discutió con Rocío, pero no pasó mucho más que eso", relató la madre de Carolina.

—¿Cuáles eran los motivos que las enfrentaban?
  —El problema era por el novio de Carolina, que vivía en la zona oeste. No sé qué relación unía a este chico con Rocío. Si ella fue la novia de él antes de que saliera con mi hija. Si la dejó para salir con Carolina o si el pibe estaba con las dos. Cada vez que se encontraban en los boliches, Rocío manoseaba al novio de Carolina para provocarla. A mi hija no le gustaba eso y entonces empezó la bronca. Después mi hija se peleó con este muchacho, pero las discusiones continuaron porque iban a los mismos boliches”.
Normal. Unos meses antes de que un balazo mortal le perforara el corazón, Carolina había abandonado la escuela primaria para trabajar en un bar durante un tiempo. La joven tenía una hija de 5 años que cumplirá 6 el próximo 8 de marzo.
  “Carolina era una chica normal. Después de que quedó sin trabajo, el papá y yo la ayudábamos económicamente. Durante la semana se encargaba de su hija y los sábados salía con sus hermanos y amigos para divertirse. Cuando la mataron hacía tres meses que no vivía conmigo porque había tenido una discusión con una de sus hermanas. Después terminé peleándome con ella. Entonces se fue a vivir a la casa de Eliana”, recordó Ramona, que por estos días se ocupa de cuidar a su nieta en conjunto con la abuela paterna.
  —Usted está convencida de que Rocío disparó los balazos que terminaron con la vida de su hija. ¿Por qué?
  —Porque todo la señala a ella. Borró de su perfil de facebook las amenazas que le había hecho a mi hija. Tenía el pelo negro y se tiñó de rubia. Se puso lentes de contacto para cambiarse el color de los ojos. Si hubiese estado limpia no se habría ido de la casa y cambiado el color del pelo.

“Mi hija no sabía de los problemas entre ellas”

Edith Barreto es la madre de Eliana Zalazar, la chica que recibió tres balazos que al parecer estaban destinados a su amiga Carolina Aranda. “Rocío declaró en el juzgado que a mi hija le dio, pero que había tirado al bulto”, comentó la mujer con dolor en la casa de Ramona Medina, la madre de Carolina.
  Eliana cursaba el 4º año en la escuela Elena Blanco cuando fue asesinada. “Yo trabajaba todo el día y, cuando volvía, ella (por su hija) había limpiado la casa. Se conocieron a través de una amiga de la hermana de Carolina. Cuando salían iban a mi casa a cambiarse. El hermano las llevaba en moto a los boliches y cuando salían volvían a dormir a mi casa. No conocía a Rocío. Era una piba que si otra chica tenía problemas en el boliche, ella se alejaba. Ese día ella fue al boliche sin saber que había problemas entre Rocío y Carolina. Yo les miraba los contactos que tenía en el celular y le pedía al hermano que se metiera en el facebook para controlar lo que hacía”, recordó Edith.
 

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