Domingo 28 de Septiembre de 2008
José Llinares tiene 82 años y una artrosis que apenas le permite caminar. Desde el día en que mataron a Fabián, su único hijo, no encuentra paz y llora al hablar de su nieto, a quien prácticamente no ve desde el día del crimen. "La investigación no avanzó nada y lo único que quiero es Justicia", manifestó.
José está convencido de que el crimen fue instigado por su nuera. "Si no lo mató, lo entregó. Lo hizo para quedarse con las propiedades de Fabián. Lo que pasa es que está bien asesorada, hizo las cosas muy bien y por eso no hay pruebas", lanzó.
Sin embargo, la pesquisa no logró reunir un solo indicio contra la mujer. "Todo el mundo sabe quién mató a mi hijo menos la policía. Yo dejé de hablar con ella cuando me enteré que había declarado que Fabián andaba en el tráfico de drogas. No la quise ver más, la eché".
José aseguró también tener certeza de que el primer ataque que sufrió Fabián, tres meses antes de su muerte, estuvo relacionado con el crimen. Y rechazó cualquier vinculación de su hijo con la venta ilegal de medicamentos. "Para mí, la primera vez lo entregaron en el negocio, lo dejaron a una hora en que suele haber mucho movimiento y lo dejaron solo. No fue casualidad. La segunda vez, cuando lo mataron, lo esperaron a que llegara a la casa. Cerró a las 20 y la hora de muerte quedó establecida 20.20 o 20.30. Para mí lo asesinaron ahí mismo y después lo metieron en el coche".
José contó que a los pocos días del crimen le ofrecieron instalarse en la misma casa donde vivía su hijo, pero que descubrió que todo era una maniobra para deshacerse de sus cosas y poner en alquiler esa propiedad. "La mujer me ofreció ir a vivir a la casa de calle Gálvez para que no estuviera solo y estar en contacto con mi nieto. Pero descubrí lo que pretendía. Un vecino me avisó que me estaban desmantelando mi casa. Me sacaron todo, desde muebles hasta ropa. Quisieron vaciarla para alquilarla", dijo.
A casi un año del crimen José dice tener el convencimiento de que las tres propiedades que estaban a nombre de Fabián fueron el motivo del asesinato. Además de la casa que ocupa el jubilado, el farmacéutico era dueño del local de Alem y Garay y de la casa donde vivió con su mujer y su pequeño hijo, en Gálvez al 1900.