Policiales

"Si creyeron que robó, lo tendrían que haber llevado a la comisaría"

Lorena Torres, madre de David Daniel Moreira, el chico de 18 años asesinado por vecinos en barrio Azcuénaga el pasado sábado, dijo que su hijo quedó irreconocible por los golpes recibidos.

Viernes 28 de Marzo de 2014

Lo último que Lorena Torres sabe sobre su hijo, David Daniel Moreira, es que salió de su casa en Empalme Graneros el sábado pasado, cerca de las 17. Fue la última vez que lo vio tal cual lo conocía. Dos horas más tarde se enteraba de que agonizaba en el Clemente Alvarez con la cabeza destrozada a los golpes. "Si creyeron que mi hijo cometió un robo, lo tendrían que haber llevado a una comisaría. Hubieran llamado a un móvil policial para que se lo llevara a la seccional. Pero no agarrarlo y matarlo como lo mataron", comentó ayer Lorena, arropada por su gente, mientras preparaban los carteles para exigir justicia en la marcha a realizar por la tarde.

Ayer en Empalme Graneros los parientes de David Moreira reclamaban Justicia. Lo mismo que ya había hecho los vecinos de Azcuénaga, barrio que quedó salpicado a partir del irracional ataque que un grupo de personas hiciera el sábado por la tarde contra David Moreira en Marcos Paz al 5400 y que terminó en su muerte 48 horas más tarde. "Queremos Justicia; no venganza. Yo creo mucho en Dios y si yo buscara venganza no sería la madre por la que mi hijo sentía orgullo. El siempre me decía: «Mamá, yo soy lo que soy por vos»", rememoró Lorena, en la puerta de su casa de Pedro Lino Funes entre Carrasco y Juan José Paso. "No queremos que maten así a otra persona", explicó la mujer.

David tenía 18 años, tres hermanos y, como toda su familia, profesaba el culto cristiano evangélico. Trabajaba como pintor y según relató su mamá, el viernes había cobrado por su semana de trabajo. "Me dejó su billetera por si me hacía falta dinero para la comida o para sus hermanos", comentó.

—¿Cómo te enteraste de lo que le había pasado a David?

—Como no aparecía, primero llamé a las comisarías y después a los hospitales. En el Heca me dijeron que había ingresado mal herido un NN (no individualizado). Eso fue cerca de las 19. Por teléfono me dijeron que tenía entre 20 y 25 años. Antes de que me cortaran le dije como era mi hijo y me respondieron: «Por la descripción puede ser. Porque no viene y lo identifica». Fuimos con mi marido, que había vuelto de la comisaría, y nos fuimos para el hospital. Un vecino con su esposa nos llevó hasta el Heca. Nos dijeron que lo estaban operando, que estaba en quirófano. Cuando terminara lo íbamos a poder ver. Lo dejaron entrar a mi esposo y cuando salió me dijo que no lo podía reconocer porque estaba muy desfigurado.

—Cómo supieron que era David?

—Cuando cumplió los 18 años, se tatuó arriba de uno de los tobillos las iniciales de sus hermanitos. Por eso. Estaba irreconocible. La cabeza era un globo y los ojos dos cosas violetas que le sobresalían.

—¿Pudieron saber qué fue lo que pasó el sábado por la tarde en calle Marcos Paz?

—Solamente lo que salió por los medios. Y lo que pudimos ver de cosas que colgaron en Facebook gente de barrio Azcuénaga. En Facebook hay un montón de cosas publicadas. Inclusive de gente que se ríe por lo que hicieron con David. Pero yo nunca supe lo que pasó. La verdad se la llevó mi hijo o la tienen los que le hicieron eso. Por eso nosotros pedimos justicia y no venganza. La policía tiene que saber quién hizo esto.

—¿Escuché que tus vecinos hablaban de una camioneta blanca en la escena del crimen?

—Esa es una de las versiones que se corre. Que, supuestamente, una camioneta blanca los atropelló y los hizo caer. No se si eso es verdad. Que el otro pibe se fue corriendo con la cartera me lo dijo la policía y que mi hijo no tenía nada.

—¿Tu hijo tenía antecedentes delictivos?

—No. No tenía antecedentes.

¿Estudiaba?

—Empezó la secundaria y dejó porque quería trabajar. Nunca quise que dejara el estudio, pero el quería ayudarnos para que a sus hermanitos no les faltara nada. Porque nosotros siempre vivimos con el sueldo de mi esposo. Tenía un negocio, que acá están las cosas, pero que después se cerró porque yo quería dedicarme a mis hijos. El quería ayudar a su padre. Cuando empezó el año escolar, él con lo que cobraba por la semana, le compró las cosas a sus hermanos para la escuela.

—La moto que tiene secuestrada la policía. ¿La reconoces como de algún amigo de David?

—Yo no la vi, se que la comisaría 14ª tiene una moto roja. De los amigos de mi hijo el único que tiene moto es él (y señala a un muchacho) que tiene una moto color negra.

—¿En algún momento te preocupó que David fuera por el mal camino por alguno de sus amigos?

—David no tenía ese perfil. El siempre hablaba conmigo y yo le hacía ver las cosas. Sabía lo que estaba bien y lo que no. Era un chico muy justo. Muchas veces se han peleado en la esquina y él siempre se metía en el medio para que no hubiera pelea. Pero no era un pibe peleador.

—¿Qué les dirías a quienes hicieron esto?

—No sé que les diría, porque nosotros creemos mucho en Dios. Somos creyentes. Mi hijo creía mucho en Dios. No les deseo el mal, lo único que les preguntaría es si ellos tienen hijos y si van poder levantarse todos los días y estar en paz con lo que hicieron. Si les parece que fue justo lo que hicieron.

—¿Crees que van a encontrar a los culpables?

—Quiero creer que sí. Quiero creer en la justicia aunque sea una vez. Que no quede como un caso mas.

—¿Qué pensás cuando los vecinos dicen que esto pasa porque están hartos de la inseguridad?

—Entiendo porque vivo la violencia en la puerta de mi casa; porque este barrio no es mejor que el otro (por Azcuénaga). Lo vivo cuando tengo que salir a hacer un mandado. Pero yo por eso no salgo a matar a nadie. A mi hijo lo han robado en la calle. Un día volvió sin la campera y el celular. Y no salió a matar. Siguió trabajando hasta que junto para comprarse la campera y el celular. Para agarrar a los ladrones está la policía

—¿Cuándo te dijeron si querías donar los órganos que pensaste?

—Cuando el doctor nos vinos a preguntar si queríamos donar los órganos nos dijo: «No lo piense como mamá o como papá; piénselo por lo que era David». Y pensándolo por lo que era mi hijo, él era bondad. El se desprendía de sus cosas para ayudar a los demás.

—¿Te parece que pudo haber otra cosa detrás de lo que sucedió con David?

—No lo sé. Por lo que vi en la televisión, puede que haya política detrás de todo esto. Y yo no quiero que se haga política con mi hijo. Porque ahora, como quien dice, se tiran la pelota uno a otro. Y creo que mi hijo no tiene que ser un tema para hacer política. Lo que queremos es Justicia. No venganza. Yo creo mucho en Dios y si yo buscara venganza no sería la madre que mi hijo se sentía orgulloso. El siempre me decía. «Mamá, yo soy lo que soy por vos. Estoy orgullo de la madre que tengo».

 

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