Policiales

"Si alguien mata cerca de una comisaría es porque sabe que es mínimo lo que le pasará"

Lo dijo el dueño de la casa donde trabajaba el arquitecto Sandro Procopio, en Cerrito y Constitución. Hoy se realizará una marcha por justicia y seguridad.

Miércoles 26 de Agosto de 2015

"Si alguien mata a una persona a cien metros de una comisaría es porque sabe que es mínimo lo que le puede pasar". El que brinda esa afirmación es Fernando, el propietario de la casa donde el arquitecto Sandro Procopio dirigía obras de refacciones.

El vecino de Cerrito y Constitución, además de ser propietario de la casa, fue, junto con un grupo de albañiles, testigo del fallecimiento de Procopio en los instantes posteriores a ser baleado por dos ladrones.

Esta mañana, frente a su vivienda, se realizará una manifestación para pedir por el esclarecimiento del hecho y por mayor seguridad.

Un rato antes del acto, y en declaraciones al programa "El primero de la mañana" de La Ocho, Fernando recordó que el viernes anterior a la muerte del arquitecto, en Presidente Perón y Castellano, a doscientos metros de la seccional 13 hubo un feroz tiroteo, a pocos metros de la seccional 13ª.

"El fin de semana hubo entraderas en Cerrito al 3200, a cuatro cuadras de la comisaría. Es decir, todo pasa alrededor de la seccional y nunca se escucha que esto tenga una solución. Terminamos lamentando cosas que no deberían suceder", añadió.

"Procopio era un excelente persona y un excelente profesional. El lunes vino a la obra a hacer su trabajo y terminó muerto. Eso es inexplicable. A Sandro lo conocí a través de mi hermano. Empezamos a trabajar en diciembre. Era una persona muy cordial y amigable, más allá de lo profesional. No se merecía esto", añadió.

Fernando desmintió que Procopio haya tenido en su poder dinero destinado al pago de sueldo de los obreros. "No pagamos en efectivo. Los albañiles tienen cada uno su tarjeta y cobran por cajero. Nunca vi movimiento de dinero en la obra", remarcó.

"En la secciona 13ª pasa una vez al año. Es como que se desata una ola de robos. Todos los delitos ocurren a un radio de 400 metros de la comisaría. El daño que produjo el asesinato de Sandro en el barrio fue muy grande. La gente no quiere salir a la calle. Todos tenemos miedo cuando estamos a cien metros de la comisaría", remarcó. "La muerte de Sandro tiene que cambiar algo, pero eso ya lo escuché cuando mataron a otras personas en ocasión de robo", afirmó.

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