Jueves 27 de Noviembre de 2008
"Estamos investigando una organización en la cual este hombre tiene un papel principal, aunque no podemos afirmar que sea el líder. Quizás, cuando declare, sostenga que responde a un jefe, o quizás deje al descubierto otras conexiones". La afirmación corresponde al juez federal de Campana, Federico Faggionato Márquez, quien lleva adelante la causa por la ruta de la efedrina, en referencia a Mario Roberto Segovia, el rosarino que fue detenido el domingo al ser considerado el principal proveedor de esa sustancia base a los carteles mexicanos para la preparación de drogas sintéticas. "Acá no hay ningún perejil, Segovia integra una organización criminal que engaña a los controles aduaneros", abundó el magistrado.
Sin embargo, el juez afirmó que por ahora sólo están detenidos Segovia y su entorno: su esposa, Gisela Itatí García; su contador Roberto Martín Guerini; su primo, Sebastián Martín Segovia; y un colaborador personal, el herrero Daniel Alberto Bocchi. Pero que tiene "mucho trabajo por delante por lo que no se pueden descartar nuevas detenciones" en el futuro.
El juez también ratificó ayer una vez más que el puerto de Rosario no era la puerta de salida de la efedrina exportada por Segovia, sino que lo hacía a través de "Buenos Aires y el segundo cordón bonaerense", es decir la zona de Zárate-Campana donde tiene jurisdicción su juzgado.
En tanto, ayer se supo oficialmente que la defensa de Segovia fue asumida por el profesional porteño Eduardo Caló, quien ayer se disculpó por no responder ante una consulta de LaCapital: "No voy a hablar con ningún medio, no soy un abogado mediático".
En otro orden, Faggionato Márquez explicó que de la causa original por la exportación de efedrina "se van abriendo nuevas investigaciones que tienen que ver con el lavado del dinero obtenido por el negocio ilícito; la responsabilidad de los funcionarios públicos que habilitaron a Segovia, bajo la falsa identidad de Héctor Germán Benítez, a importar esa sustancia; y la comercialización o triangulación de efedrina dentro del país".
Ostentación. "Que alguien tenga dinero no es un delito si ese dinero se obtuvo lícitamente. Pero hay ciertas conductas homologadas o simbolos de estatus que emparentan a una persona con el narcotráfico", dijo Faggionato Márquez al referirse a los bienes que le secuestraron a Segovia en su residencia rosarina del barrio de Fisheron: dos camionetas Hummer, un Rolls Royce Phantom, una Range Rover Sport, dos cuatriciclos último modelo, lingotes de oro, relojes de marca, 270 mil euros, 70 mil dólares y libras esterlinas.
"Así como hay gente que puede ver y diferenciar a los que en la jerga se llaman nuevos ricos, entre los narcos se hallan homologadas determinadas conductas que Segovia parece haber copiado a los carteles mexicanos y que son las que levantaron demasiadas sospechas sobre su accionar. Nadie pasea por el bulevar Oroño o las playas rosarinas en un Rolls Royce y después de estacionar baja una reposera para tomar un poco de aire", confió Faggionato Márquez ayer, en diálogo con LT3 desnudando así parte del seguimiento que los policías bonaerenses y agentes de la Side hicieron sobre el ahora rosarino más famoso.
Finalmente, el magistrado dijo que ahora "hay que saber quién compraba la droga en México y para qué se compraba" y dio el dato de que "tanto en Sinaloa como en Tijuana (sedes de dos de los principales carteles) ha crecido enormemente el consumo de productos hechos a base de efedrina"; y que si los narcos han elegido a la Argentina para su base de operaciones es "porque hay circunstancias geográficas, políticas y económicas que hacen de esto un negocio más rentable".