Miércoles 26 de Noviembre de 2008
Mario Roberto Segovia, el hombre acusado de ser el mayor proveedor de efedrina del país a los carteles de narcos mexicanos, se negó a declarar ayer ante el juez federal Federico Faggionato Márquez y seguirá detenido. La misma decisión de no responder preguntas de la Justicia adoptaron los otros cuatro detenidos en la causa, quienes también continuarán presos. Tras la medida, todos los implicados fueron trasladados a la alcaidía de los tribunales porteños, desde donde anoche fueron llevados a sus lugares de detención, mientras que el magistrado tendrá 10 días hábiles para decidir su situación procesal.
En tanto, el juez Faggionatto Márquez recibió ayer todos los documentos y actas de los procedimientos realizados el domingo en Rosario y que derivaron en las detenciones de Segovia y los otros cuatro sospechosos además del secuestro de dinero, una decena de armas, cuatro vehículos de lujos, lingotes de oro y relojes de marca que se hallaron en la vivienda de Alvarez Condarco 472 bis, en Fisherton, donde vivía la familia Segovia.
Segovia fue apresado la tarde del domingo en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery cuando, junto a su primo Sebastián (a nombre de quien había comprado un campo de 10 mil hectáreas en San Juan), iban a abordar un vuelo de cabotaje hacia Iguazú para participar luego de una "reunión comercial" en la zona de la Triple Frontera (ver abajo).
Horas después, en la casa de Fisherton fue detenida la esposa de Segovia, Gisela Itatí Ortega, quien para los pesquisas estaba al tanto de la actividad ilegal de su marido. Mientras que también en Rosario fueron arrestados el contador Roberto Guerini y Daniel Bocchi, quien trabajaba para el sospechoso.
Los vínculos.Faggionato Márquez explicó ayer que si bien a Segovia se lo empezó a investigar junto con la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) hace cinco meses tras desbaratarse un laboratorio de metanfetaminas en una quinta de Ingeniero Maschwitz, oportunidad en la que fueron detenidos nueve mexicanos y un argentino, el rosarino no estaría vinculado a esa banda que lideraba Jesús Martínez Espinoza. "Compartían el mismo proveedor de efedrina", afirmó el magistrado al referirse al detenido Raúl Ribet, sindicado como comprador y triangulador de esa sustancia, que a su vez Segovia vendía a los carteles mexicanos.
En realidad, cuando Faggionato empezó a buscar al proveedor de efedrina para los narcos, buscaba a Héctor Germán Benítez, identidad falsa con la que operaba Segovia y con la que abrió un laboratorio trucho en Entre Ríos 1031 de Rosario. Sin embargo, el verdadero Benítez está preso en el penal de Sierra Chica.
Lujo y ostentación. Según la pesquisa, Segovia había comprado entre 2006 y el 2008 más de 8.100 kilos de efedrina que colocó en el mercado ilegal mexicano, donde su valor asciende a unos 30 millones de dólares, por lo que el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, lo sindicó como el "mayor proveedor de los carteles mexicanos".
Cuando los investigadores llegaron a su residencia de Alvarez Condarco 472 bis se sorprendieron por la opulencia que descubrieron: un Rolls Royce modelo 2008, una camioneta Hummer comprada este año y otra de la misma marca modelo 2007 que fue ingresada al país con franquicia diplomática, una Land Rover y dos cuatriciclos. También encontraron dos lingotes de oro de un kilo cada uno, dos de medio kilo y dos de 100 gramos, como así también 10 armas de fuego —ocho de las cuales cuentan con la debida autorización—, 275 mil euros, 70 mil dólares y 3.500 libras esterlinas.
Como si eso fuera poco, en la casa se encontraron precursores químicos como etanozol, cianuro, yodo y acetona, bajo la inscripción de la droguería Famérica, con domicilio de la Capital Federal, que ya había sido allanada por el mismo caso en septiembre pasado, cuando se demoró a su dueño, que luego fue liberado.