Policiales

Secuestraron a un empresario rosarino y le robaron más de 110 mil pesos

Un empresario de 65 años vivió una verdadera odisea la tarde ayer cuando fue asaltado en su firma de barrio Ludueña y los ladrones, no contentos con el monto de dinero que le habían robado, lo raptaron, lo llevaron en su propio auto hasta su departamento de barrio Martin y allí se alzaron con el resto del botín.

Viernes 09 de Septiembre de 2011

Un empresario de 65 años vivió una verdadera odisea la tarde ayer cuando fue asaltado en su firma de barrio Ludueña y los ladrones, no contentos con el monto de dinero que le habían robado, lo raptaron, lo llevaron en su propio auto hasta su departamento de barrio Martin y allí se alzaron con el resto del botín. En total, los maleantes consiguieron hacerse con algo más de 110 mil pesos entre billetes de moneda nacional y dólares. Según fuentes policiales, los autores del hecho “habrían contado con información precisa sobre la existencia del dinero” y “se manejaron con mucho profesionalismo” en cada momento del episodio que se extendió por un par de horas.

Todo empezó a las 17.35, pocos minutos después de que la mayoría de los 70 trabajadores de la fábrica de cables de comando que se erige en Vélez Sarsfield 6647 habían terminado su jornada laboral. Sólo quedaban en la empresa su titular, identificado como Pablo, y dos empleados administrativos.

Los tres fueron sorprendidos en las oficinas de la fábrica por cuatro hombres mayores de 30 años, bien vestidos y armados que llegaron en un vehículo no identificado y que en pocas palabras y con mucha amabilidad anunciaron que estaban en el lugar con fines de robo. “Afortunadamente nadie se resistió”, dijo una fuente policial que sigue de cerca la pesquisa y aseguró que “en el lugar se alzaron con 6 mil pesos en efectivo” además de los celulares y otras pertenencias de las tres víctimas.

En auto al centro. No contentos con ese monto, los maleantes empezaron a exigirle a don Pablo que les diera todo el dinero que tuviese. “Los tipos sabían que había algo más de plata, tenían un dato concreto y empezaron a apretarlo verbalmente, aunque sin expresar violencia física. Después de un buen rato de presionarlo, el dueño de la empresa admitió que si lo acompañaban a su casa les daba más, pero que no quería lastimados. Y los ladrones no dudaron”, agregó el vocero policial.

Así las cosas, mientras tres delincuentes se quedaban en la empresa de barrio Ludueña controlando a los dos empleados, el empresario y el otro maleante se subieron al auto del dueño de la fábrica, un flamante Volkswagen Tiguan, y encararon hacia barrio Martin, donde se domicilia don Pablo. “En el camino el ladrón lo iba tranquilizando, no le dio demasiados datos pero le aseguró que si le daba un buen monto de dinero nadie iba a salir lastimado, como él pidió”, refirió la fuente.

Lo cierto es que cuando ladrón y empresario llegaron hasta Mendoza al 100, donde vive Pablo, éste subió solo a su departamento mientras el asaltante se comprometió a esperarlo en la esquina. “Es llamativo que el hombre no haya aprovechado la ocasión para avisar a la policía o dar cuenta de lo que pasaba al custodio del edificio con el que mantuvo un breve diálogo, pero debe haber evaluado que estaba en juego la vida de sus empleados y prefirió hacer lo que le decían”, fue la hipótesis del investigador que anoche dialogó con La Capital.

Finalmente, don Pablo bajó de su departamento con un bolso con “algo más de 25 mil dólares” y se lo dio al delincuente que lo esperaba pacientemente. Cuando el asaltante comprobó el contenido se despidió de su víctima como si nada y se fue caminando. “No sabemos si algún auto los siguió y lo esperaba en las cercanías para huir en ese vehículo o si con total desparpajo se subió a un taxi para dejar el lugar”, manifestó el policía.

Liberados. En ese instante, fue el propio delincuente el que vía celular le avisó a sus cómplices que había concluido la tarea y que podían dejar en libertad a los empleados de la fábrica retenidos contra su voluntad. Fue precisamente uno de esos trabajadores el que tras eso llamó al 911 para poner en alerta a la policía. Don Pablo, por entonces, estaba en su departamento desconsolado.

La investigación del atraco era investigada anoche por la comisaría 12ª, que tiene jurisdicción donde se erige la fábrica, y la seccional 1ª, en cuya zona está el domicilio de don Pablo. Los pesquisas trabajan con intervención del juzgado de Instrucción número 13.

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