Martes 01 de Septiembre de 2009
Buenos Aires.— Un estudiante de medicina e hijo de un ingeniero fue
secuestrado la madrugada de ayer cuando llegaba a su casa del barrio porteño de Villa Ortúzar por
delincuentes que exigieron 50.000 pesos de rescate, aunque fue liberado casi siete horas después
tras el pago de 5.000 pesos y 900 dólares, informaron fuentes policiales.
Según los investigadores, el auto en el que se movilizaba el joven al
momento de la captura, un Citroën C3, apareció totalmente quemado en la zona de Villa Soldati, lo
que hizo temer en un principio que el muchacho, identificado por la policía como Santiago Borda, de
29 años, hubiera sido asesinado.
La mamá del joven aseguró ayer a la prensa que éste no fue un secuestro
al voleo y recordó que hace un mes habían recibido una amenaza, cuando el Citroën apareció bañado
en sangre. Asimismo, la mujer dijo que los secuestradores conocen a su familia pero les advirtió
que “una madre furiosa es peor que un animal furioso”.
El hecho comenzó cerca de la 1 de ayer cuando Santiago llegaba a su casa
de Villa Ortúzar, y fue sorprendido por cuatro delincuentes jóvenes que lo amenazaron con armas y
se lo llevaron cautivo en su propio vehículo. “Eran personas jóvenes, tres hombres y una
mujer, y me tuvieron amenazado todo el tiempo con armas”, dijo Borda al llegar en horas del
mediodía al edificio donde funciona la División Antisecuestros de la Policía Federal (PFA), en
Palermo, para brindar declaración.
Primera llamada. Minutos después del hecho, los delincuentes se comunicaron con el
padre del joven, a quien le exigieron 50.000 pesos de rescate para liberar sano y salvo a su hijo.
“Lo llamaron desde el celular del muchacho y le exigieron el dinero. Después lo hicieron
hablar al joven para demostrar que estaba con vida”, dijo una fuente policial.
El hombre se comunicó con la comisaría 39ª que dio intervención a la
División Antisecuestros y la Justicia Federal que, a pedido de la familia, no interfirió en el pago
del rescate.
El momento de mayor angustia para los familiares ocurrió unas horas
después, cerca de las 5.30, cuando la policía halló el Citroën C3 gris de Santiago. Estaba
totalmente incendiado frente a la cancha del club Deportivo Riestra. En ese instante se temió que
el muchacho hubiera sufrido otro tipo de ataque contra su vida.
Sin embargo, las comunicaciones continuaron hasta que finalmente se
pactó el pago de un rescate de 900 dólares y 5.000 pesos en la zona de Villa Soldati, sobre la
calle Barros Pazos. Tras el pago, el joven fue liberado cerca de las 7.45 en Mariano Acosta al
2400.
En una obra. “Cuando me liberaron me dijeron que no hablara con nadie, me
abrieron la puerta y me hicieron caminar para adelante”, explicó Borda. El muchacho caminó
algunas cuadras hasta que se encontró con un policía, a quien le contó lo que le había pasado y se
comunicó con su padre.
Luego, Borda relató a los investigadores que, apenas fue secuestrado,
los delincuentes lo cambiaron de auto y lo pasaron a un Fiat Palio o a un Peugeot 307. Y contó que
durante las siete horas de cautiverio, lo mantuvieron encerrado en un edificio en construcción y
que los delincuentes fueron tres hombres y una mujer, todos ellos jóvenes, quienes lo amenazaron
todo el tiempo con armas de fuego.