Lunes 18 de Mayo de 2009
La zona de Valle Hermoso y Cruz Chica en villa La Cerámica arrastra historias violentas por
rencores que no se apagan. Los crímenes de Maximiliano Romero, de 23 años, y de Pablo Sánchez, de
16, ocurridos allí a fines del año pasado, fueron lo mismo que sacarle la espoleta a una granada.
Desde entonces las pulsaciones, como los tiros, van en aumento. Y casi un centenar de vecinos que
se sienten desoídos piden a las autoridades del Ministerio de Seguridad poner freno a esta
escalada: aducen que ni la policía ni la Justicia intervienen y que eso presagia seguras tragedias.
El 2 de noviembre pasado Maximiliano Alfredo Romero, de 23 años, estaba
en su casa de Pasaje 1 y Anchoris junto a un amigo cuando alguien golpeó a la puerta. El compañero
de Romero salió y fue retenido por uno de los dos muchachos que habían llegado al lugar. El otro
ingresó a la casa y, tras una breve discusión, baleó a Maximiliano, quien murió horas más tarde en
el hospital Centenario.
La venganza llegó el 19 de diciembre cuando Pablito Sánchez cayó bajo
las balas que le disparó uno de los ocupantes de una moto en la esquina de Cruz Chica y Valle
Hermoso. En la guardia del hospital Alberdi, donde intentaron revivir al menor, familiares de
Pablito acusaron a los hermanos Leonel y Darío Beron por el crimen y dijeron que eran allegados a
Maximiliano Romero.
Esos dos hechos alimentan hasta hoy la tensión en ese barrio del
noroeste rosarino. Por el crimen de Pablito Sánchez se produjo después la detención de los hermanos
Leonel y Darío Berón. Ambos quedaron sobreseídos por no tener, para el juez, relación con el hecho.
Pero aunque la Justicia los desvinculó del crimen de Pablito, los
Sánchez, según denuncian los Berón, buscan desde entonces vengar su muerte con acciones que generan
terror en el barrio, que impiden hacer su trabajo a muchos vecinos y pone sus vidas en peligro.
A balazos. El sábado 9 de este mes a Rubén Darío Berón, de 38 años, le efectuaron
un tiro en un brazo cuando iba en su VW Gol. Horas más tarde le dispararon a Emanuel Berón, de 21 e
hijo de Rubén Darío, mientras manejaba una Ford Transit junto a su mujer y su bebé. Los balazos,
dice Raquel Berón, partieron del grupo que denominan “Banda de los noventa”. Grupo que
integran —dicen en el petitorio— miembros de la familia Sánchez. Ambos casos están
denunciados en la comisaría 30ª.
“Nos atacan, amenazan, insultan, hieren e incluso matan”,
dice el petitorio barrial firmardo hasta ayer por 81 vecinos, que atribuyen a la familia Sánchez
detonar la intimidación y los balazos en el barrio. “Hay denuncias radicadas en las
comisarías 10ª y 30ª, en varias fiscalías y juzgados de Instrucción. Pero la policía y la Justicia
hacen caso omiso de todas las denuncias que hemos formulado”, subrayan en el texto.
“Queremos que esta situación tome estado público para que se ponga
urgente remedio a tantos atropellos antes de que ocurran nuevas desgracias”, expresa el
petitorio.
Este diario les hizo saber a sus firmantes su objeción al último párrafo
del texto que elevarán hoy al Ministerio de Seguridad, que alega: “Sólo nos queda ya hacer
justicia por mano propia para poder defendernos”. Raquel Berón hizo una aclaración: “No
es ese el camino que nos gusta. Lo que deseamos, y por eso hacemos este petitorio, es que nos
ayuden las autoridades. Pero estamos en peligro, lo hacemos saber con denuncias y no nos escuchan.
¿En qué situación nos colocan?”