Secuela de dos crímenes pone a un barrio en clima de guerra
La zona de Valle Hermoso y Cruz Chica en villa La Cerámica arrastra historias violentas por rencores que no se apagan. Los crímenes de Maximiliano Romero, de 23 años, y de Pablo Sánchez, de 16, ocurridos allí a fines del año pasado, fueron lo mismo que sacarle la espoleta a una granada. Desde entonces las pulsaciones, como los tiros, van en aumento...

Lunes 18 de Mayo de 2009

La zona de Valle Hermoso y Cruz Chica en villa La Cerámica arrastra historias violentas por rencores que no se apagan. Los crímenes de Maximiliano Romero, de 23 años, y de Pablo Sánchez, de 16, ocurridos allí a fines del año pasado, fueron lo mismo que sacarle la espoleta a una granada. Desde entonces las pulsaciones, como los tiros, van en aumento. Y casi un centenar de vecinos que se sienten desoídos piden a las autoridades del Ministerio de Seguridad poner freno a esta escalada: aducen que ni la policía ni la Justicia intervienen y que eso presagia seguras tragedias.
  El 2 de noviembre pasado Maximiliano Alfredo Romero, de 23 años, estaba en su casa de Pasaje 1 y Anchoris junto a un amigo cuando alguien golpeó a la puerta. El compañero de Romero salió y fue retenido por uno de los dos muchachos que habían llegado al lugar. El otro ingresó a la casa y, tras una breve discusión, baleó a Maximiliano, quien murió horas más tarde en el hospital Centenario.
  La venganza llegó el 19 de diciembre cuando Pablito Sánchez cayó bajo las balas que le disparó uno de los ocupantes de una moto en la esquina de Cruz Chica y Valle Hermoso. En la guardia del hospital Alberdi, donde intentaron revivir al menor, familiares de Pablito acusaron a los hermanos Leonel y Darío Beron por el crimen y dijeron que eran allegados a Maximiliano Romero.
  Esos dos hechos alimentan hasta hoy la tensión en ese barrio del noroeste rosarino. Por el crimen de Pablito Sánchez se produjo después la detención de los hermanos Leonel y Darío Berón. Ambos quedaron sobreseídos por no tener, para el juez, relación con el hecho.
  Pero aunque la Justicia los desvinculó del crimen de Pablito, los Sánchez, según denuncian los Berón, buscan desde entonces vengar su muerte con acciones que generan terror en el barrio, que impiden hacer su trabajo a muchos vecinos y pone sus vidas en peligro.

A balazos. El sábado 9 de este mes a Rubén Darío Berón, de 38 años, le efectuaron un tiro en un brazo cuando iba en su VW Gol. Horas más tarde le dispararon a Emanuel Berón, de 21 e hijo de Rubén Darío, mientras manejaba una Ford Transit junto a su mujer y su bebé. Los balazos, dice Raquel Berón, partieron del grupo que denominan “Banda de los noventa”. Grupo que integran —dicen en el petitorio— miembros de la familia Sánchez. Ambos casos están denunciados en la comisaría 30ª.
  “Nos atacan, amenazan, insultan, hieren e incluso matan”, dice el petitorio barrial firmardo hasta ayer por 81 vecinos, que atribuyen a la familia Sánchez detonar la intimidación y los balazos en el barrio. “Hay denuncias radicadas en las comisarías 10ª y 30ª, en varias fiscalías y juzgados de Instrucción. Pero la policía y la Justicia hacen caso omiso de todas las denuncias que hemos formulado”, subrayan en el texto.
  “Queremos que esta situación tome estado público para que se ponga urgente remedio a tantos atropellos antes de que ocurran nuevas desgracias”, expresa el petitorio.
  Este diario les hizo saber a sus firmantes su objeción al último párrafo del texto que elevarán hoy al Ministerio de Seguridad, que alega: “Sólo nos queda ya hacer justicia por mano propia para poder defendernos”. Raquel Berón hizo una aclaración: “No es ese el camino que nos gusta. Lo que deseamos, y por eso hacemos este petitorio, es que nos ayuden las autoridades. Pero estamos en peligro, lo hacemos saber con denuncias y no nos escuchan. ¿En qué situación nos colocan?”