Se trenzó con un ladrón armado bajo el viaducto y lo entregó a la policía
"Ya me arrebataron diez bicis. No quiero que me roben más". El miércoles a la tarde Andrés, de 24 años y aficionado al BMX (modalidad acrobática del ciclismo), tomaba una gaseosa con...

Viernes 28 de Octubre de 2011

"Ya me arrebataron diez bicis. No quiero que me roben más". El miércoles a la tarde Andrés, de 24 años y aficionado al BMX (modalidad acrobática del ciclismo), tomaba una gaseosa con su amigo Lucas, de 19 años, frente al improvisado bicipark de Avellaneda y Bordabhere, debajo del viaducto. En eso fue abordado por un muchacho que armado con un desvencijado revólver lechucero calibre 38 lo quiso robar. "Miré el arma y me di cuenta que no tenías bala. Cuando Lucas le dio sus cosas yo me le fui encima y le agarré el revólver. Forcejeamos y lo pude retener hasta que llegó la policía", rememoró.

La movida no le salió gratis a Andrés. "Me luxe el hombro derecho y en la cabeza me dieron doce puntos de sutura po los culatazos que me dio el pibe. Estuve unas horas internado en el Hospital Centenario", recordó. "Mientras peleábamos el loco gritaba. «Perdoname, ahora te devuelvo tus cosas». Fueron dos o tres minutos largos. Cuando a los lejos vi que venía un patrullero me dije: «Este no se va a escapar». Cerré los ojos y lo tacleé. El loco les decía a los policías que era yo el que lo había querido robar a él", contó Andrés.

El ladrón fue detenido por efectivos del Comando Radioeléctrico y trasladado a la comisaría 7ª. Fue identificado como Martín Leonardo D., de 22 años, domiciliado en barrio Ludueña. El revólver calibre 38 no tenía balas. Lo paradójico del robo frustrado es que lo más valioso, en cuánto a bienes, eran las bicicletas de BMX de las víctimas en las que el ladrón no reparó.

Bicivolador. El BMX es un deporte con muchos fanáticos en Rosario que. Este deporte, olímpico desde los pasados Juegos de Pekín, se practica con una bicicleta pequeña, rodado 20, calificada como de bicicross. Una disciplina alentada en Argentina, a partir de la película de 1983 "Los Bicivoladores".

Andrés y Lucas trabajan juntos como albañiles. Aunque Andy, como se reconoce al primero, también es herrero artesanal. Tiene dos hermanas mayores. Ambos residen, aunque a unas diez cuadras de distancia, en la zona de barrio Azcuénaga que los vecinos reconocen como Mercedes de San Martín, cerca del casino.

El miércoles, después del trabajo, los pibes salieron con sus bicis de BMX hasta un negocio del ramo de barrio Belgrano. "Cuando volvíamos para el barrio paramos debajo del viaducto, donde se juntan pibes con sus bicis. Este chico se nos acercó", relató Andrés.

"Empezó a hablar, se levantó la remera y nos dijo: «Miren lo que tengo (mostrando un revólver). Sin hacer bardo me dan las cosas». Cuando le vi el arma me di cuenta que no tenía balas. Entones lo empecé a molestar para que la sacara y nos apuntara", recordó. "Cuando sacó el arma Lucas se quedó duro. El no sabía que no tenía balas. Yo me escondí detrás de un pilar. Cuando Lucas le dio su MP4 y su celular, y el loco tenía las dos manos ocupadas, me fui encima y le agarré el arma", explicó.

Ante la mirada atónita de Lucas, Andrés y el ladrón se trenzaron en un forcejeo. Andrés trataba de hacer caer al piso a su agresor. El joven maleante arremetía a culatazos. "En el forcejeo, cuando logré tirarlo, sentí que el hombro me hizo crack y el dolor fue insoportable. Igual lo seguí peleando", rememoró. El loco gritaba: «Perdoname. Te devuelvo todo». Entonces me mordió la mano y no me soltaba. Cuando vi que llegaba un patrullero, que estaba como a una cuadra, le hice un tacle. Entonces lo agarramos en el piso", indicó la víctima.

Cuando lo policía se hizo cargo de la situación, el ladrón acusada de ser lo mismo a su víctima. Entonces los vigilantes lograron sacarle el revólver 38 largo sin balas. Quedó detenido en la seccional 7ª. A Andrés le quedaron una anécdota, varias semanas de recuperación y un atinado consejo: "chicos no hagan lo que leyeron en sus casas".