Martes 06 de Enero de 2009
Fue un escruche profesional el ocurrido el domingo a la madrugada en un depósito de mercaderías de Lavalle al 2500. Para ingresar al local, los ladrones levantaron una chapa del techo del galpón y, aunque la alarma sonó unos pocos minutos, después dejó de funcionar. Es que los maleantes cortaron los cables telefónicos externos y luego, ya en el interior, inutilizaron la central del sistema que estaba en un lugar de difícil acceso. La información con la que contaban era tan precisa que les permitió ingresar justo sobre una tarima que les facilitó el descenso. Después se concentraron sobre dos lugares: una pequeña oficina y el área donde se almacenaban productos de perfumería y cosmética. Cargaron packs de mercadería en un utilitario de la empresa y se marcharon dejando el portón principal abierto. Fuentes allegadas a la pesquisa indicaron que sólo en efectivo se llevaron unos 10 mil pesos.
Los escruches siempre tienen un detalle que los hace interesantes periodísticamente. Muchas veces es el monto de lo sustraído, otras la mecánica empleada por los ladrones o cómo se burlaron las medidas de seguridad. En el ocurrido la madrugada del domingo en el depósito de venta mayorista del supermercado Unico, lo que más llamó la atención fue la precisión y la buena información.
El escenario. En Lavalle entre 27 de Febrero y Ocampo funciona un sucursal de supermercados Unico, una sociedad de compra y venta de mercaderías que tiene la forma legal de una Asociación de Colaboración Empresaria (ACE) con origen en 1984. Justo en la vereda de enfrente del súper se encuentra un depósito que vende sólo a mayoristas. Ese fue el objetivo del escruche.
El depósito tiene unos 20 metros de frente por 40 de fondo. Tiene dos plantas y en gran parte del galpón el techo es de cemento por lo que se conecta con las terrazas de otras edificaciones. Pero la mitad de una de las alas del local tiene como techo un tinglado de chapas, a más de 6 metros de altura. Los dos portones de acceso están protegidos por cortinas metálicas de tablilla ciega que se accionan con un pequeño motor eléctrico. En el interior hay una oficina vidriada y packs de mercaderías en palé por doquier. Todo eso custodiado por un sistema alarma y monitoreo las 24 horas. El sábado por la tarde, el depósito cerró sus puertas y un utilitario Fiat Fiorino de la firma quedó en el interior.
"Nosotros nos enteramos el domingo a la mañana cuando Donato, mi tío, vino a abrir el supermercado", comentó Laura, encargada del negocio que está asentado sobre los cimientos de la que fuera la granja de su madre: Eduviges. "Fue más o menos a las 7.40 porque un vecino me avisó que estaba el portón del depósito abierto", explicó el hombre de 79 años. "Cuando llegué lo primero que me llamó la atención fue que no estaba la Fiorino", comentó. No tuvo que dar muchos pasos Donato para darse cuenta de que una de las chapas del tinglado había sido violentada y una escalera estaba colocada justo debajo de la tarima.
"Los ladrones cortaron el cable del teléfono para inutilizar la alarma. Pero la sirena se activó a eso de las 2.30. Sonó poco tiempo y se detuvo. Uno de los dueños (que vive a los pocos metros) se asomó por la terraza pero no vio nada extraño", relató Laura. Con sólo observar el interior del depósito se puede inferir la buena data con la que se contó para dar el golpe. Luego fue cuestión de ingenio y logística. La chapa removida daba justo a una tarima con cajas de mercadería. Antes de ingresar al espacioso galpón los ladrones cortaron el cable telefónico externo y una vez adentro fueron directamente hacia donde estaba la central de la alarma, la que inutilizaron. El aparato estaba en un lugar de difícil acceso. "Con las persianas bajas pudieron trabajar tranquilos", comentó Donato.
Lugares elegidos. Así los maleantes se concentraron sobre dos lugares distantes a unos 10 metros. Una oficina vidriada desde donde se conduce la parte operativa del depósito. Y el sector de perfumería y cosmética que está sobre otra oficina y está demarcado por una gran jaula de alambre. Según pudo reconstruir la policía, los ladrones llenaron el furgón Fiorino con packs de perfumes, desodorantes, cremas, jabones y demás elementos de cosmética. Accionaron el motor para levantar la persiana y se fueron dejando el depósito abierto. "Otro de los empleados que venía a trabajar en el súper vio la camioneta por calle Virasoro, antes de llegar a Alsina, y le llamó la atención. Entonces nos dimos cuenta de que la habían dejado abandonada ahí", comentó Laura.
Fuentes allegadas a la pesquisa confirmaron que la Fiorino apareció en Virasoro y Alsina, a dos cuadras del depósito robado. Sobre el monto del botín pudo saberse que los hampones sustrajeron unos 10 mil pesos en efectivo que estaban resguardados en la oficina y hasta anoche no estaba claro el monto total de la mercadería sustraída. "No te puedo decir del monto porque no lo conozco y me da mucho amargura imaginármelo", explicó Laura. La denuncia fue radicada en la seccional 13ª, que actúa por jurisdicción.