Policiales

Se llevan más de 15 mil pesos en un certero golpe a una librería céntrica

No les importó la tormenta y actuaron con la precisión de quien tiene un buen dato. A cara descubierta, dos hombres armados ingresaron ayer a las 7.30 a la sucursal rosarina de la librería El Ateneo, ubicada en pleno centro, y robaron un botín que ronda los 15 mil pesos.

Jueves 17 de Enero de 2008

No les importó la tormenta y actuaron con la precisión de quien tiene un buen dato. A cara descubierta, dos hombres armados ingresaron ayer a las 7.30 a la sucursal rosarina de la librería El Ateneo, ubicada en pleno centro, y robaron un botín que ronda los 15 mil pesos.
  Los maleantes redujeron a los dos empleados que en ese momento acondicionaban el local para abrirlo al público media hora más tarde. Después, se concentraron en el efectivo y maniataron a los trabajadores. A uno de los empleados lo dejaron esposado en el depósito y al otro encerrado en un baño. El golpe duró menos de 10 minutos y el interés de los maleantes sólo fue material: no se llevaron ningún libro.

Al paso. Es imposible caminar por peatonal Córdoba entre Corrientes y Paraguay sin notar la presencia de la librería El Ateneo. Varias filas de mesas con sillas de madera y sombrillas alertan al desprevenido de que en la sucursal de la librería también funciona un bar.
  La sucursal rosarina no cuenta con cámaras de seguridad. El Ateneo y las librerías Yenny son las naves insignia de Ilsha, el mayor grupo inversor argentino en entretenimiento cultural conducido desde Capital Federal por los hermanos Grüneisen, en los 90 dueños de la petrolera Astra.
  La librería está instalada en un espacioso local de unos 15 metros por 40, repartido entre mesas de bar y estantes con libros, CD y DVD. Tiene dos entradas. Una con abertura electrónica por la peatonal, y la otra por el estacionamiento que tiene ingreso por las calles Corrientes y Paraguay. Esa puerta estaba cerrada con llave ayer a las 7.30.   
  A esa hora, cuando la tormenta que azotó al alba a la ciudad comenzaba a perder fuerza, dos empleados de la librería trabajaban para dejar todo en condiciones para abrir a las 8.
  Eran un encargado de 47 años y un empleado del bar, de 25. En eso estaban cuando dos hombres empuñando armas de fuego aprovecharon un descuido y se introdujeron en el negocio.

Descuido. “Los tipos entraron a cara descubierta. Aprovecharon que uno de los muchachos entraba por la puerta electrónica y se metieron”, explicó ayer, por enésima vez, Cristián, otro de los encargados de la librería. A partir de ese momento los ladrones hicieron pie en el local y llevaron a los empleados al baño para los clientes, que está ubicado a un costado de la barra del bar.
  “Los metieron ahí y los despojaron de sus efectos personales, como ser las billeteras y los celulares. Después al mozo le dijeron que se quedara dentro del baño. Lo dejaron ahí sin cerrar con llave la puerta. Al encargado le dijeron: «Vamos a la caja» y comenzaron a llevarse el efectivo”, relató una fuente policial consultada.
  Los ladrones estuvieron en el lugar menos de diez minutos. “Al empleado que trabaja en el bar lo dejaron en el baño y le dijeron: «Antes de salir contá hasta mil»”, detalló Cristián, el encargado de El Ateneo. Presa del miedo, el trabajador les hizo caso y salió del baño entre 15 y 20 minutos después del inicio del golpe.

Búsqueda. “Cuando el mozo salió del baño en la librería no había nadie. Empezó a buscar al encargado y lo encontró esposado en uno de los depósitos que tiene el negocio”, explicó un investigador.
  El encargado estaba esposado de una sola mano a un caño. “Las esposas que usaron son del tipo Alcatraz. Son un tipo de esposas que tranquilamente se puede conseguir en una armería”, confió un investigador. Según una rápida búsqueda por internet, un juego de esposas metálicas de ese tipo cuesta alrededor de 50 pesos.
  De acuerdo a lo precisado por fuentes ligadas a la pesquisa, los ladrones se aseguraron un botín que ronda los 15 mil pesos argentinos y 200 dólares. Un monto de dinero inusual en las arcas del negocio ya que, según trascendió, trabajan con una caja chica inferior a los 2 mil pesos. Con el dinero en su poder los ladrones se fueron por donde entraron: por la puerta electrónica que da a la peatonal. No robaron libros ni otra mercadería.

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