Policiales

Se entregó a la policía, dijo que era autor de un crimen y todo resultó ser una mentira

Un joven de 17 años se autoinculpó de un feroz homicidio. Lo hizo tras mantener una pelea con su padre y en el marco de una situación familiar difícil.

Viernes 10 de Enero de 2020

A los padres de Lucas Radimak Manzur les costó asimilar la noticia. Desde que mataron a su hijo en octubre no saben quién lo atacó y el caso está impune. Por eso los sorprendió la novedad que el miércoles comenzó a circular por los portales de noticias: un adolescente se había entregado en una comisaría y confesado ser quien acribilló al joven de 19 años en barrio Tablada. Con un montón de preguntas a cuestas ayer fueron al juzgado de Menores que tomó el caso, pero se encontraron con un panorama aún más inesperado. Resultó que el detenido, un chico de 17 años inmerso en relaciones familiares conflictivas, era ajeno al crimen y se había incriminado para llamar la atención tras una discusión con su padre.

El adolescente que el martes cerca de la medianoche se presentó en la comisaría 15ª diciendo ser el homicida de Lucas Radimak no vive en Rosario. No conocía a la víctima ni a sus amigos de barrio Tablada. Al parecer había leído hace poco en redes sociales una noticia sobre el caso y por eso eligió el cruento crimen de Lucas para asumirse como su autor y pasar la noche preso. Desde su entorno contaron que lo hizo tras una discusión en la que su padre amenazó con encerrarlo. Quizás como un modo de demostrar que no temía estar preso o como una forma de llamar la atención. Esa, dijeron las fuentes del caso, es la principal hipótesis que explica el equívoco.

En el caso tomó intervención el juzgado de Menores en feria, donde se comprobó que el joven no tenía relación con el crimen y finalmente él admitió que todo había sido un invento. El juez Alejandro Cardinale no encontró ninguna prueba que lo ligue al homicidio. Ayer planeaba otorgarle la libertad y archivar las actuaciones. Además evaluaba darle intervención a la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia para que aborde estrategias de contención del chico, quien vive en un ámbito familiar complejo.

Crimen y confianza

A Lucas Radimak Manzur lo mataron el 14 de octubre pasado en Ameghino entre Patricias Argentinas y Necochea. Sus padres contaron ayer a este diario que se había criado en ese barrio, donde vive su abuela. El vivía con su familia a cuatro cuadras de allí. Aquel día pasó por su casa a buscar algunas cosas para comer en el Fonavi, donde solía juntarse con sus amigos, en Hipócrates y Santa Rosa de Lima, y fue la última vez que lo vieron con vida.

Poco después de las 21, Lucas caminaba al encuentro de sus amigos cuando desde una moto negra gritaron su nombre y le dispararon trece balazos. Tenía nueve heridas en la espalda, cuatro en el tórax y dos en la cabeza. A su padre le avisaron del ataque y cuando llegó lo encontró muerto. Algunos de sus amigos dijeron que tenía diferencias con otros pibes del barrio. Sus padres no conocían de ninguna enemistad ni de amenazas previas.

Gregorio Radimak y su esposa Analía contaron ayer a este diario que Lucas cursaba tercer año del secundario en el Liceo Avellaneda aunque en mayo de 2019 no quiso ir más y comenzó un curso de peluquería en el marco del plan Nueva Oportunidad.

Desde el día del crimen van una vez por mes a la Fiscalía de Homicidios a cargo de Miguel Moreno para interiorizarse de los avances en la causa. Ellos no tienen datos para aportar. "Nos han comentado millones de cosas pero hacemos oídos sordos. No dijimos nada en la causa porque no sabemos quién fue. Confiamos en que Dios haga justicia como corresponde", dijeron ayer al mediodía en las puertas del juzgado, cuando aún no se habían enterado de que todo era una falsa alarma.

Un día antes se habían encontrado con la noticia de que un adolescente se había presentado en las seccional 15ª como el autor del crimen de Lucas. Según la información que circuló entonces, sostuvo que había usado una pistola 9 milímetros que arrojó al techo de una casa de la zona sur. Pero el joven, según las fuentes, sólo admite haber dado el nombre de la víctima y la fecha del hecho para que lo dejaran preso.

Un invento

La primera medida del juzgado de Menores fue solicitarle el legajo del crimen al fiscal Moreno. Al consultar la carpeta se detectó que ninguna prueba ligaba al adolescente detenido con el caso del que se pretendía autor. Entonces, delante de su madre y tras pasar la noche en el Centro Especializado de Responsabilidad Penal Juvenil (ex IRAR), el chico reconoció que todo era un invento.

Al adolescente no le tomaron declaración indagatoria porque no había elementos para acusarlo, pero sí se expresó porque lo asiste el derecho a ser escuchado. Lo hizo acompañado por la defensora de Menores María Gabriela Román.

El joven nunca había estado preso. Sólo tenía una anotación por una infracción leve en el juzgado de Menores 1. En ese juzgado se constató que vivía en una situación vulnerable y se dispuso una intervención tutelar con medidas socioeducativas. Entonces sus padres, que están separados, asumieron el cuidado en forma conjunta. A partir de este último incidente se resolvió que viva sólo al cuidado de la madre y junto con sus hermanos.

El giro inesperado fue una decepción para los padres de Lucas, que esperaban encontrarse ante un umbral para aclarar el asesinato. El juez los citó ayer al mediodía para explicarles la situación. Ellos escucharon la historia sin conmocionarse y se retiraron con un dejo de resignación. "Al chico lo van a soltar. Dicen que lo hizo para fastidiar al padre. Que buscó en internet un caso al azar", dijeron Gregorio y Analía. "Así que habrá que seguir buscando", agregaron cuando se iban caminando de los viejos Tribunales acompañados por su hija.

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