Domingo 17 de Agosto de 2008
"Soy partidario de las penas severas para menores de edad, sin embargo una reclusión perpetua o una pena de 25 años no me parece severa sino brutal y desproporcionada", opinó el abogado Emilio García Méndez, diputado nacional del ARI disidente y autor de un proyecto de reforma del régimen penal juvenil que se discute en el Congreso nacional.
El legislador del Proyecto Sur recordó que "la Argentina firmó la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la colocó en el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional. Ahí figura que son niños los seres humanos hasta los 18 años. Esto no es paternalista, sino que indica parámetros. Dice que la privación de la libertad será por el menor tiempo posible, porque un adolescente es una persona en desarrollo. Pero ese menor tiempo posible no pueden ser 25 años. Se debe dar una respuesta seria y severa, pero no brutal y desmesurada".
Para García Méndez, una solución de fondo es una ley de responsabilidad juvenil que sea "severa pero justa: No se trata de pasarle la mano en la cabeza a un menor que ha cometido un hecho gravísimo y mucho menos atribuírselo a la pobreza. Proponemos elevar la imputabilidad a los 18 años, pero hacer que de 14 a 17 sean responsables penalmente, con medidas que van hasta la privación de la libertad en delitos graves. Para la mayoría de los delitos, como robos y hurtos, se prevé la prestación de servicios a la comunidad. En las cámaras de Diputados y Senadores se discuten entre 7 u 8 proyectos con un nivel de coincidencia del 90 por ciento. No se aprueba porque no hay guiño del Poder Ejecutivo".
Una pena racional. Entre otros cambios necesarios, para el especialista, es necesario "una defensa pública seria y adecuada e institutos favorables a la reeducación y reinserción social, que con un trabajo intenso de 3 a 5 años darían más resultados para aumentar los niveles de seguridad de la sociedad que las altas penas. Debemos aplicar una pena racional no por los menores sino por nosotros, si queremos ser una sociedad civilizada. A la barbarie no le podemos contestar con barbarie".