San Lorenzo: 28 puñaladas, el triste final para un vecino del barrio El Pino
Amado Emilio Carrara tenía 60 años. Por el crimen detuvieron a un muchacho de 22 años que vivía en la casa de la víctima, donde incautaron una cuchilla

Domingo 13 de Noviembre de 2022

En barrio El Pino de San Lorenzo a Amado Emilio Carrara lo reconocían por el apodo de “El viejo” o simplemente “Don Carrara”. Tenía 60 años y estaba cerrando los trámites para jubilarse tras haber trabajado en una fábrica de electrodomésticos. El hombre vivía del alquiler de una decena de habitaciones que tenía contiguas a la casa en la que residía en Güemes al 1800, entre Fray García y Escalada. Este viernes a la hora de la siesta uno de sus inquilino fue a pagar la mensualidad y no lo atendió. Al hombre le pareció raro porque don Carrara siempre estaba. Miró por una de las ventanas de la casa y creyó verlo tirado en la cama ensangrentado. Inmediatamente llamó a uno de los seis hijos de Carrara, suboficial de la policía de Rosario. Cuando el hijo llegó se topó con que su padre había sido asesinado a puñaladas. El cuerpo de Carrara tenía 28 puntazos o cortes de arma blanca. Fue el homicidio número 13 en lo que va del año en el departamento San Lorenzo.

A los vecinos del barrio les llamó la atención que “Angelito”, como le dicen a un muchacho de 22 años que vivía en la misma vivienda que la víctima, no estuviera en el lugar y que tampoco respondiera llamados ni mensajes de WhatsApp. Esa ausencia lo hizo escalar hasta el tope de la pirámide de las sospechas. Seis horas después del hallazgo del cuerpo de Carrara, Angelito fue detenido en un establecimiento rural de la localidad de Aldao sobre la ruta 18S, a unos 10 kilómetros de San Lorenzo. El fiscal de San Lorenzo Leandro Lucente refrendó la detención de Angel Gabriel C. y lo llevará a audiencia imputativa en las próximas horas. Los vecinos aseguraban en la escena del crimen que Angelito tras asesinar a Carrara había robado objetos del domicilio, lo que lo colocaría, de tener este dato confirmación judicial, al borde del criminis causa, agravante que lo podría llevar a prisión perpetua.

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Los vecinos del barrio El Pino no podían salir de la conmoción este sábado por el feroz crimen de don Carrara. Tras tener varios unos años una despensa, Carrara había diversificado sus inversiones y había montado contiguo a su casa un complejo de 10 habitaciones en alquiler por el que se ingresa por el portón compartido. La casa del hombre está situada frente a una canchita de fútbol de nueve jugadores, un playón de actividades múltiples y una plaza con juegos linderos a la sede de la vecina del barrio.

Un buen vecino

“Era un buen vecino, una buena persona. Lo que pasa es que confrontaba mucho con los inquilinos que tenía, y con algunos jóvenes que se quedaban en su casa, porque las cosas se tenían que hacer cómo quería o te echaba”, explicó un residente del barrio. “El gran problema de Carrara era que cuando se chupaba, se perdía. Tomaba vino y cerveza. Se chupaba y era otra persona. El mismo te decía: «Cuando estoy chupado no me des plata ni nada. Porque estoy perdido». Estos últimos meses vivía chupado. La soledad le hacia mal”, agregó otro vecino. Carrara tenía al menos media docena de hijos, tres de ellos residentes en el norte de la provincia. Sus vecinos lo valoraban. Para no estar sólo convivía con Angelito, a quien la vecindad semblanteó como “un vago que no hacía nada de nada”.

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La mayoría de sus inquilinos lo vieron por última vez el jueves por la noche ya que para entrar a sus cuartos debían pasar por el patio delantero de Carrara. “Estamos preocupados porque además del crimen de Carrara ahora no sabemos a quien le tenemos que pagar la renta. No tenemos otro lugar para vivir y también necesitamos saber a quien debemos pagarle para seguir acá”, comentó uno de los inquilinos del lugar desbordado de necesidad.

Los vecinos relataron que el único que tenía ingreso a la vivienda, por fuera de su hijo policía, era Angelito. Alrededor de las 15 de este viernes un inquilino intentó pagar la renta y se topó con la posibilidad de que don Carrara estuviera muerto al mirar poruna ventana. Entonces llamó al hijo policía. Cuando ingresaron a la casa, que estaba cerrada con llave, se toparon con la realidad. El médico policial que revisó el cuerpo de la víctima dejó constancia de que tenía 28 puntazos y cortes de arma blanca. El cadáver estaba boca abajo, sobre la cama, con las piernas apoyadas en el piso. En la escena del crimen efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) secuestraron una cuchilla, colillas de cigarrillos, y distintas prendas manchadas con sangre, que fueron enviadas a peritaje.