Salió en libertad y lo asesinaron de tres balazos
Con un disparo en la cabeza y dos en el pecho. Así lo encontraron anteayer a Hugo Raúl Ramírez, un ex convicto de 45 años que hacía un mes había recuperado la libertad tras cumplir con un par de condenas en la cárcel de Santa Fe. El hombre fue atacado cuando se desplazaba en su pequeña moto por la zona del Camino Viejo de Esperanza y Padre Genesio, en la localidad de Recreo, a unos 160 kilómetros al norte de Rosario.  

Martes 17 de Noviembre de 2009

Con un disparo en la cabeza y dos en el pecho. Así lo encontraron anteayer a Hugo Raúl Ramírez, un ex convicto de 45 años que hacía un mes había recuperado la libertad tras cumplir con un par de condenas en la cárcel de Santa Fe. El hombre fue atacado cuando se desplazaba en su pequeña moto por la zona del Camino Viejo de Esperanza y Padre Genesio, en la localidad de Recreo, a unos 160 kilómetros al norte de Rosario.
  Según fuentes de la Brigada de Homicidios de la Unidad Regional I, el asesinato de Ramírez no estaría vinculado a un intento de robo. “Esto parece que fue algo personal con la víctima. Le dispararon directamente cuando pasaba en moto y el o los autores se marcharon del lugar sin robale nada”, comentó a La Capitalun vocero de la investigación.
  El hecho ocurrió el lunes al mediodía. Los investigadores no pudieron establecer en qué dirección se movía Ramírez ni cuál era el objetivo de su viaje. “Este hombre salió hace un mes de la cárcel de Las Flores y desde ese momento no tenía domicilio fijo, según declaró una hija suya. Nadie de sus allegados sabía bien sus movimientos”, sostuvo un pesquisa de la capital provincial.
  Tras la balacera, el hombre cayó mortalmente herido al pavimento y su moto Zanella de 50 centímetros cúbicos quedó tirada en el lugar. A los pocos minutos fue trasladado por un patrullero del Comando Radioeléctrico al Hospital José María Cullen, donde falleció cerca de la medianoche. Los pesquisas esperaban los resultados finales de la autopsia para tratar de establecer el calibre de arma que se utilizó en el crimen. En el lugar del hecho no se pudieron secuestrar ni vainas ni ojivas.
  Tampoco pudieron hallarse testigos presenciales de lo ocurrido. Una hija de Ramírez se presentó para hacerse cargo de todos los trámites con relación al sepelio, pero fue muy poco lo que pudo aportar a los investigadores. Según trascendió no tenía contacto cercano con su padre, y éste a su vez no tenía un lugar de residencia fijo.