Salió a defender a su hijo y lo asesinaron de un tiro
"Acá hubo un culpable y lo tiene que pagar", dice llorando Zulma Ojeda, la esposa de Miguel Angel Arocha, el hombre de 45 años que el sábado a la noche recibió un balazo que le atravesó el abdomen cuando salió desde su casa a bordo de una moto para acudir en defensa de su hijo al que, según contó la mujer, dos muchachos lo estaban golpeando sin razón. Arocha agonizó durante 24 horas y su vida se apagó el domingo a la noche en la cama de un hospital.

Martes 18 de Agosto de 2009

"Acá hubo un culpable y lo tiene que pagar", dice llorando Zulma Ojeda, la esposa de Miguel Angel Arocha, el hombre de 45 años que el sábado a la noche recibió un balazo que le atravesó el abdomen cuando salió desde su casa a bordo de una moto para acudir en defensa de su hijo al que, según contó la mujer, dos muchachos lo estaban golpeando sin razón. Arocha agonizó durante 24 horas y su vida se apagó el domingo a la noche en la cama de un hospital.

Arocha era dueño de un mueblería situada en Uriburu 81, en el sudeste de la ciudad, y vivía en un casa del pasaje Médici al 4400, a unas dos cuadras de ese negocio. El sábado a la noche estaba cenando con su esposa en la planta alta del comercio, donde reside uno de sus cinco hijos, cuando recibió un llamado telefónico que lo inquietó y alteró para siempre y de forma trágica la calurosa noche. "¿Quién?", alcanzó a preguntar el hombre con tono alarmado apenas levantó el auricular. Y cuando Zulma le consultó qué ocurría, él sólo balbuceó el nombre de su hijo mayor: Ariel.

Desde ese preciso momento la mujer comenzó a desesperarse porque presumió que algo malo le había ocurrido a su hijo. Arocha no dijo nada más, ni siquiera indicó a donde iba. Bajó corriendo la escalera y se subió a su moto Yamaha Cripton de color negro.

Mientras tanto, angustiada, Zulma se contactó con otro de sus hijos, que estaba en la vivienda del pasaje Médici y le pidió que saliera para ver si encontraba al padre "porque salió como loco y con la moto". Entonces el muchacho se asomó a la vereda. No distinguió nada ya que la luz pública estaba cortada, pero escuchó el ruego de su papá: "No te acerques, quedate ahí", le exclamó. Ante eso, el joven llamó a su madre para contar lo que ocurría.

Las últimas palabras. Sin demorar un minuto, Zulma se contactó con su marido mediante un teléfono Nextel. La voz del hombre le sonó temblorosa. "Estoy tirado en la esquina con un tiro en la panza", alcanzó a decirle sin precisar el sitio exacto. La mujer salió corriendo de la casa para buscarlo y en el trayecto encontró la moto tirada en la calle. Entonces volvió a llamar a su esposo. "Me están llevando al Heca", fue lo último que le dijo el hombre.

Quien había auxiliado a Miguel Angel fue un vecino de la zona que lo cargó en su auto particular para llevarlo hasta el Hospital de Emergencias. Apenas el hombre malherido atravesó la guardia del centro asistencial, se derrumbó. Zulma llegó minutos después y, unas cuatro horas más tarde los médicos le anunciaron que el estado de su marido era "crítico" y que había pocas chances de que sobreviva.

"No me dieron esperanzas", recordó la mujer. Un balazo le había ingresado a Miguel por el flanco derecho del abdomen, recorrió su cuerpo provocando severos daños internos y salió por el otro costado. Arocha agonizó 24 horas y falleció a las 21.30 del domingo.

Ayer al mediodía, Zulma reconstruyó los pasos de Miguel antes del tiro mortal. "Entró con la moto por pasaje Médici y cuando pasó frente a un pasillo le tiraron", contó. Malherido, caminó una cuadra por Ayacucho y cuando llegó a Uriburu se desplomó al suelo. Allí lo recogió el vecino que lo llevó al Heca.

Los acusados.Acerca de la intempestiva salida de Miguel Angel de su casa, la mujer comentó que fue para auxiliar a su hijo Ariel porque dos "chabones le estaban pegando sin motivo alguno" y que esos mismos agresores fueron los que dispararon sin piedad contra su marido.

Finalmente, la mujer señaló que uno de los atacantes sería el Raja M. mientras que al otro lo identificó como Gurí. Y desestimó que Miguel Angel haya sido asesinado en el desenlace de un robo. "Salió con una bermuda y una remera, no tenía dinero y lo único que le faltó fue un anillo", comentó.

Se mató

Fuentes de la sección Homicidios de la Jefatura rosarina aseguraron ayer que el joven que fue encontrado sin vida en un descampado de calle Isola y pasaje Sánchez, la tarde del domingo, no fue asesinado sino que se trató de un suicidio. Sin embargo, los pesquisas no dijeron si hallaron el arma utilizada por el muchacho.