Policiales

Salió de prisión hace poco más de un mes y ayer lo mataron a balazos

Viejas rencillas vecinales. La vida de Claudio Gastón Fleitas fue tan corta (22 años) como dura en villa Manuelita. Su homicida fue detenido y hoy será imputado.

Jueves 04 de Junio de 2015

"«El Moncho» andaba regalado. El tenía su vida así y no había vuelta atrás. Tenía muchas broncas. No tuvo padre, su mamá era ciega y se murió cuando él era chico y su pareja se suicidó hace un mes, poco después de que el salió de estar preso". Así, uno de los pibes de villa Manuelita trazó el obituario de Claudio Gastón Fleitas, el muchacho de 22 años que el martes a la noche fue asesinado de un balazo calibre 22 en Cepeda al 4000, entre Güiraldes y pasaje Bécquer, en el este del barrio Tablada.

"El sábado El Moncho con otros dos lo picotearon (golpearon) al victimario y éste le dijo: «Yo a vos te la voy a poner». Y anoche lo agarró regalado", agregó otro de los amigos del pibe asesinado. Por el crimen de Fleitas fue detenido Cristian A., de 32 años, quien vive a 150 metros de la escena del crimen y hoy el fiscal de la Unidad de Homicidios Adrián Spelta le imputará el asesinato.

Los más viejos del barrio siguen sintiendo ese orgullo por ser de villa Manuelita. "Esto no es Tablada hombre. Esto es villa Manuelita", refiere uno de los vecinos, con 60 años en la barriada. Y cuenta parte de la historia del lugar. De aquellos días en los que la villa era un bastión de la resistencia peronista y tras el golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 colocaron un cartel en el tanque de agua de Güiraldes y Grandoli que decía: "Todos los países reconocen a Eduardo Lonardi. Villa Manuelita no lo reconoce". Los militares nunca entraron allí.

El Moncho Fleitas había salido de prisión hace poco más de un mes y se afincó en las inmediaciones de Chacabuco y Presidente Quintana. Pero nunca se olvidó de su barrio natal y solía visitar a sus amigos de pasaje Bécquer y Cepeda. Si bien sus amigos no dejan de reconocer que Fleitas tenía varios "frentes de conflicto abiertos", entre ellos con la banda del puente de la bajada Ayolas, valoraban sus códigos con la gente del barrio. "Esto le pasó porque tenía códigos. Porque cuando se agarró con el victimario (sic), se agarró a piñas y no a los tiros", explicó uno de los muchachos.

Mandando un mensaje. El sábado a la noche El Moncho y Cristian A. se toparon en una de las esquinas de villa Manuelita. "Lo que pasa es que Cristian A. es hermano de un vigilante y es muy engreído. Le pegó a uno de los amigos de El Moncho y éstos fueron y lo picotearon. Ahí le prometió que lo iba a matar", indicó uno de los amigos de Fleitas. "Yo estaba con él minutos antes de que lo mataran. Pasé, lo saludé, y le dije que se cuidara. Y me metí adentro de mi casa", recordó otro de los muchachos.

Fleitas quedó en medio de la calle mandando un mensaje por su celular. Eran las 21.45. Según relató un testigo, Cristian A. llegó manejando un auto negro desde pasaje Bécquer, dobló en Cepeda y a mitad de cuadra sorprendió a El Moncho. "Le disparó de cerca, desde la ventanilla. Aminoró la marcha y le disparó", indicó uno de los amigos. "Después dobló por Güiraldes y se fue para su casa. Entonces se escucharon varios tiros. Se ve que le tiraron a errar. Lo que si, le pegaron. Y después la Gendarmería lo detuvo", explicó otro de los allegados a Fleitas. "Yo me asusté porque pensé que el que estaba tirado muerto en el piso era mi hermano", aportó otro de los muchachos.

El pibe quedó tirado en el medio de la calle. Los vecinos lo asistieron, mientras la Gendarmería cercaba la escena del crimen. "Los gendarmes no hacían nada por salvarlo. Sólo buscaban testigos. Nosotros les dijimos y agarramos un auto y lo llevamos al hospital Roque Sáenz Peña", indicó otro de los amigos. A Fleitas lo derivaron después al Heca donde murió. Hoy Cristián A. se sentará en el banquillo de los acusados y escuchará la imputación que le haga el fiscal Adrián Spelta.

“Con Gendarmería está más tranquilo”

“Desde que andan los móviles de la Gendarmería el barrio está más tranquilo”, aseguró uno de los amigos de El Moncho Fleitas. “Al principio ellos (los gendarmes) nos paraban a cada rato y nos pedían documentos, nos preguntaban qué hacíamos. Pero sino tenés nada raro o no andás en cualquiera no tenés por qué temer. Los gendarmes te pegan un cachetazo sólo si les mentís o si te queres pasar de listo. Después son justos. Si te paran y les mentís o te haces el gil, te pegan un buen cachetazo. Con la comisaría del barrio ya no se podía más”, explicó el muchacho allegado  al asesinado Claudio Gastón Fleitas.
 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS