Jueves 19 de Junio de 2008
Un ladrón solitario irrumpió ayer a la mañana en un comercio del centro rosarino y, tras inmovilizar a la única empleada que estaba en el local, se llevó 5 mil pesos en efectivo y un flamante cochecito para bebés. Hasta anoche, el asaltante no había sido localizado por la policía.
El atraco ocurrió en un negocio de venta de artículos para bebés situado en San Luis 1980, a metros del cruce con Moreno. A las 9.30 de ayer Andrea Verónica C., de 34 años, abrió el local como lo hace a diario y recién 15 minutos más tarde hizo su ingreso el que parecía ser el primer cliente del día.
Por esa hora, ese sector de calle San Luis era un hervidero. Varios camiones descargando mercaderías en los innumerables comercios de la zona, el intenso tránsito en dirección al centro de la ciudad y la actividad del Cemar y la maternidad ubicadas a pocos metros de allí, daban marco a la naciente mañana de ese sector comercial de la ciudad. Pero nada de eso obstaculizó el accionar del ladrón.
"¿Cuánto cuesta ese cochecito?", preguntó el supuesto cliente recién llegado. Y cuando la empleada se aprestaba a darle la respuesta, la situación cambió. Es que el desconocido extrajo un arma de fuego de entre sus ropas, la encañonó y le ordenó: "Dame la plata".
Sin resistir.La empleada del local quedó entonces a merced del ladrón y no tuvo otra alternativa que entregarle la recaudación del negocio. Andrea recogió los 5 mil pesos que había en la caja y se los dio al maleante. "El dinero estaba destinado al pago de proveedores", explicaron los voceros.
Pero el asaltante no se conformó con la importante suma en efectivo. Y, sin temor a ser descubierto, empezó a recorrer el local en búsqueda de otros elementos de valor. En el trayecto encontró dos objetos que le resultaron interesantes: un intercomunicador y un cochecito para bebés engrosaron su botín.
El atraco fue fugaz. Tan sólo habían trancurrido cinco minutos cuando el intruso decidió marcharse. Caminó hasta la puerta del local mientras Andrea, resignada, contempló cómo el asaltante se esfumaba por las calles del centro rosarino. "La mujer no pudo apreciar si ladrón lo esperaba afuera un cómplice en un auto o si huyó a bordo de un taxi", comentó el portavoz policial.
Tras la partida del intruso, la empleada se contactó con la policía para denunciar el atraco. Entonces, una patrulla de la Brigada Motorizada acudió al comercio y labró el acta correspondiente que poco después elevó a la seccional 2ª, con jurisdicción en esa transitada zona céntrica.