Robo armado en un geriátrico en medio de la cena de trece ancianas
Dos ladrones que portaban armas cortas y buena información irrumpieron el miércoles por la noche en un geriátrico de barrio Belgrano y robaron unos 5 mil pesos. Los asaltantes aprovecharon el horario del cambio de guardia y mientras trece abuelas cenaban dieron el golpe. "Sabían qué buscaban y dónde estaba el dinero. Fueron derechito hacia ese lugar. Era la plata para pagar sueldos", contó ayer Gabriela Quaglia, hija de la responsable del lugar.

Viernes 08 de Enero de 2010

Dos ladrones que portaban armas cortas y buena información irrumpieron el miércoles por la noche en un geriátrico de barrio Belgrano y robaron unos 5 mil pesos. Los asaltantes aprovecharon el horario del cambio de guardia y mientras trece abuelas cenaban dieron el golpe. "Sabían qué buscaban y dónde estaba el dinero. Fueron derechito hacia ese lugar. Era la plata para pagar sueldos", contó ayer Gabriela Quaglia, hija de la responsable del lugar.

El robo se desarrolló en menos de cinco minutos y no hubo lesionados. La mujer contó que los ladrones estaban armados y actuaron a cara descubierta. Se llevaron una caja de seguridad que estaba escondida dentro de un ropero y huyeron en una moto que dejaron estacionada sobre la vereda a cinco metros de la línea de edificación de la residencia.

El geriátrico "Mis bisabuelos" funciona en Solís al 700 desde hace 18 años. En ese lugar trabajan siete empleados y dos de ellos cubren francos. El miércoles a la hora de la cena en el hogar de ancianos, ubicado entre la cortada Ramírez y Zuviría, estaban alojados trece mujeres bajo la tutela de una enfermera. También en el recinto estaba Marta, de 63 años, la responsable del hospedaje, quien vive en el lugar y se repone de una fractura en una de sus piernas. El establecimiento está asentado en una casa reformada y cuenta con dos ingresos.

A la hora de cenar. El miércoles pasadas las 21.15 la enfermera del turno noche había terminado de recibir la guardia cuando por la puerta de la sala de estar, que funciona en lo que se presenta como garaje reformado y tiene amplios ventanales, ingresó un hombre joven armado.

"El tipo entró, bajó la persiana plástica y se quedó encerrado en la sala. «Cállense la boca y quédense quietas» les gritó a las abuelas", relató Gabriela, de 40 años. Muchas de las residentes, mujeres de más de 75 años, ni se dieron cuentan que estaban protagonizando un asalto. "Después el ladrón caminó hasta la otra puerta que tiene el lugar y le abrió a un cómplice, también armado", recordó.

Por lo relatado a LaCapital por Gabriela, los maleantes conocían al detalle los movimientos del geriátrico. Sabían que el personal del turno de la tarde se retiraba pasadas las 21 y que en el lugar permanecía una sóla enfermera. Pero el grado de conocimiento sobre "Mis Bisabuelos" que tenían los delincuentes no se ajustaba nada más que al movimiento del personal.

"Todo fue muy rápido. Mi mamá no entendía nada y vio como los ladrones se metieron en su habitación, abrieron la puerta del ropero y se llevaron la caja de seguridad donde estaba el dinero para el pago de sueldos. Son muy pocos los que conocen que el dinero se guardaba en la caja de seguridad que está en ese ropero", explicó Gabriela. "De hecho, a unos metros del ropero hay una caja de seguridad empotrada en la pared, y ni la tocaron", contó.

Con la caja en las manos, los ladrones salieron a la vereda, caminaron menos de cinco metros y subieron a una moto azul tipo scooter. "Un vecino vio cuando llegaron y estacionaron la moto detrás de un árbol. Y también vio que, cuando se iban, colocaron la cajita de seguridad en medio de los dos", explicó la mujer. "Vinieron por la plata y se fueron", analizó la hija de la dueña.

Para las víctimas del atraco, los maleantes serían del barrio o sus inmediaciones. El hecho fue denunciado en la comisaría 14ª de barrio Belgrano y es investigado por el juez de Instrucción, en feria, Javier Beltramone.