Policiales

Robaron una panadería y se llevaron secuestrados al dueño y a las empleadas

Los delincuentes entraron al local de Iriondo al 500 y al no hallar mucho dinero secuestraron al dueño y a dos mujeres. Dieron vuelta por la ciudad y los dejaron abandonados en la zona sur.

Lunes 21 de Marzo de 2016

Una dramática odisea fue la que sufrió el dueño y dos empleadas de una panadería de Iriondo al 500, cuando ayer por la mañana dos delincuentes ingresaron con fines de robo al comercio. Como no encontraron mucho dinero, se los llevaron secuestrados en un auto y los pasearon por varios cajeros automáticos. Tras una hora de recorrida, los dejaron abandonados en la zona sur de la ciudad.

Ayer cerca de las 7 de la mañana el dueño de "La Bollería" estaba trabajando en la panadería junto a dos empleadas, cuando dos hombres entraron al negocio. Estaban encapuchados y uno de ellos estaba armado. "Cuando entraron a robar tomaron a mi papá por la espalda y ataron al personal. Pero como era domingo a la mañana y sin el local abierto no hay nada (de plata). Por eso decidieron llevárselo y a las dos chicas que trabajan acá secuestradas en el auto, a buscar plata en los cajeros", relató esta mañana Juan Postiglione, el hijo del dueño de la panadería. Vecinos que lograron ver cómo se llevaban a las tres personas llamaron a la policía, que de inmediato inició un rastrillaje para dar con el auto.

Durante el largo recorrido, los ladrones extorsionaron al hombre para que les dijera dónde tenía dinero y en qué banco tenía una cuenta bancaria. Lo amenazaron con un cuchillo y le dieron varios culatazos. "Estuvieron dando vueltas por Rosario y cuando se dieron cuenta que la policía los estaba buscando quisieron salir de Rosario", detalló Postiglione a "El primero de la mañana" de La Ocho.

Tras dar vueltas durante una hora por la ciudad, los ladrones amenazaron de muerte a las empleadas y las dejaron abandonadas en Provincias Unidas y Circunvalación. Al dueño del local lo dejaron tirado y maniatado en un descampado de Puente Gallego. Cuando logró desatarse caminó por la ruta hasta dar con un patrullero.

"Mi papá está bien, agradeciendo que está con vida", cerró el hijo del dueño de la panadería.
 

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