Un grupo de ladrones aprovechó la tórrida tarde del domingo para dar un golpe
que no les reportó formidables ganancias, pero que llenó de consternación a los vecinos del
edificio ubicado en Urquiza 1567. Sin ser vistos o escuchados por el resto de los habitantes del
condominio, los hábiles delincuentes debieron trabajar durante varios minutos para destruir las
cerraduras de los tres departamentos del segundo piso cuando sus moradores no se encontraban.
Dinero en efectivo, una computadora portátil, un reproductor de DVD, algo de ropa y unas joyas
familiares formaron parte del botín que recolectaron los ladrones, que dejaron las propiedades como
si las hubiese arrasado un huracán.
El hecho no es el primero que se da en el centro de la
ciudad. Este diario dio a conocer en los últimos días varios hechos de similares características
aunque con botínes disímiles para los delincuentes (ver abajo).
Emanuel Faga es oriundo de la ciudad santafesina de San
Justo (a 260 kilómetros al orte de Rosario) y estudia la carrera de administración agropecuaria.
Tiene 23 años y hace dos que ocupa junto con su hermano José uno de los inmuebles afectados por el
paso de los asaltantes. Los vecinos estimaban ayer que los intrusos habrían ingresado al edificio,
que está en Urquiza entre Presidente Roca y Paraguay, con una copia de la llave de la puerta de
calle y que actuaron entre las 13 y las 17 del domingo.
Los hermanos Faga fueron los primeros en enterarse de la
desagradable sorpresa. Hasta ese momento ningún otro vecino había escuchado ruidos extraños aquella
tarde.
Domingo amargo. Para Emanuel fue un domingo difícil. Es que había salido de su
departamento para ir al Gigante de Arroyito a ver Rosario Central, que al final perdió 2 a 1 con
River Plate. Un rato antes se había retirado su hermano. "Estaba en la cancha cuando me llamó José
y me avisó lo que había pasado. Eso fue como a las cinco de la tarde. Nosotros avisamos a la
policía cuando nuestros vecinos aún no se habían enterado. Los tipos se concentaron en romper las
cerraduras", recordó el muchacho ayer, mientras comenzaba a caer un fuerte aguacero sobre la
ciudad.
"Poné en el diario que esto lo hicieron personas que
seguramente tenían una llave de la puerta de calle", apuntó enseguida la hija de Elvira Canavesio,
una mujer de 86 años que vive en el departamento contiguo al de los Faga, también vulnerado por los
ladrones. En la otra propiedad afectada vive una pareja con sus dos pequeños hijos.
Emanuel contó que en su caso le sustrajeron una notebook y
unos 200 dólares. "Era toda la plata que tenía", dijo, y agregó: "Encontré toda la ropa tirada el
piso, los cajones abiertos y los muebles corridos de lugar. Daba la impresión de que revolvieron
todo buscando más dinero, porque había un equipo de música que no alcanzaron a llevarse. También
dejaron un bolso abierto en el piso, seguramente para guardar algo más".
Una puerta inviolable. Para ingresar al departamento de Emanuel, los delincuentes
trabajaron puntualmente para romper la cerradura, ya que la mayor parte de la puerta quedó sana.
Pero ese no fue el caso de Elvira Canavesio, cuyo departamento poseía una puerta "blindada" con dos
cerraduras especiales.
"No sé cómo hicieron, pero destrozaron una puerta que
parecía segura", contó una hija de la señora asaltada.
El domingo al mediodía, doña Elvira había cumplido con el
rito habitual de esos días: ir a almorzar a lo de su hija. "A las 12 mi mamá ya estaba en mi casa.
Es evidente que (los delincuentes) contaban con algo de información como para saber que después de
esa hora no quedaba nadie en el piso", argumentó la mujer sumamente indignada.
Elvira, según su hija, también perdió "algo de dinero" y
bijouterí que no tendrían gran valor a mano de los ladrones. "Destrozaron y desparramaron todo por
el piso buscando más plata, pero nosotros tenemos la precaucación de no dejarle a mi mamá más
dinero del necesario para sus cositas", concluyó la mujer.