Policiales

Robaron dinero y armas de una casa a la que entraron sin forzar las puertas

Una saga de entraderas y rompepuertas. Una mujer y su hijo fueron maltratados por los ladrones en su vivienda de Cerrito al 3200. Se alzaron con $ 10 mil y 7 pistolas.

Jueves 20 de Agosto de 2015

Los tres ladrones que el martes al mediodía ingresaron a robar a una vivienda de dos plantas ubicada en el barrio Cinco Esquinas se toparon, sin querer, con un botín inesperado. “No me peguen más, llevense las armas”, les gritó la dueña de casa, Ema, de 57 años, agobiada por los golpes que le propinaron los maleantes durante 25 minutos para que les entregara dinero y joyas. Ante semejante tortura, la víctima decidió “confesar” el lugar en el cual su marido guardaba siete armas de puño que pasaron a engrosar un botín conformado por 10 mil pesos, alhajas y joyas.
  Los tres ladrones lograron ingresar a la vivienda tras atravesar una puerta de rejas y otra de madera sin forzar las cerraduras. “Hubo un llavero que desapareció de la casa asaltada un par de días y que mágicamente apareció horas después del robo. Si bien faltan realizarse pericias, los delincuentes no forzaron las cerraduras del portón enrejado ni de la puerta de madera que da ingreso a la vivienda”, explicó un vocero de la pesquisa en manos de la fiscal de Investigación y Juicio Viviana O’Connell, mostrando cierto asombro por la situación.
  Al huir de la vivienda los ladrones no sólo se llevaron el botín descripto sino que sumaron el disco rígido de la computadora que contenía las grabaciones de las cámaras de videovigilancia que monitorean la casa.

A plena luz. Todo ocurrió en Cerrito al 3200, entre Crespo y Vera Mujica, en el barrio Cinco Esquinas. A pocos metros de la plaza “Nuestra Señora de Luján”, en una una vivienda de dos plantas con portero eléctrico, alarma y cámaras de videovigilancia, vive Ema junto a su familia. Para llegar a la vivienda hay que sortear un portón de rejas con picaporte fijo que se abre con llave y subir media docena de escalones hasta la puerta de madera que da acceso a la vivienda.
  El martes al mediodía, en la casa estaban Ema y su hijo, de 26 años. A las 12.44 dos hombres jóvenes, uno de ellos con una mochila, se paseaban por la vereda de Cerrito al 3200. Pasaron un par de veces por delante del ingreso a la vivienda hasta que ingresaron. Un tercer maleante bajó de un auto y también subió. Eran hombres jóvenes, de entre 20 y 30 años, que se comunicaban con un handy con el exterior. Lo que presumen los investigadores es que los maleantes contaban con llaves o, en su defecto, con una copia.
  A partir de ese momento para la mujer de 57 años y su hijo transcurrieron los 25 minutos más largos de sus vidas. En ese lapso los delincuentes ejecutaron un golpe de manual. Redujeron a madre e hijo y los ataron con los cordones de las zapatillas. Luego los separaron y comenzaron a preguntarles por el dinero que había en la casa. A cada respuesta la repregunta era “¿dónde tenés más?”. Y a cada evasiva les aplicaban un golpe con la mano o la culata de las armas que portaban.

Basta ya. Los delincuentes no querían electrodomésticos. Se concentraron en el dinero en efectivo, en alhajas familiares y elementos de informática. Según confiaron fuentes consultadas, los ladrones llegaron a reunir alrededor de 10 mil pesos, dólares, algunas alhajas.
  Pero hubo un momento donde Ema no soportó más entre los golpes y la angustia de no saber qué sucedía con su hijo, encerrado en otra habitación de la casa, y eso la llevó a decirle al ladrón que la hostigaba: “No me peguen más, llevense las armas”. Y entonces señaló dónde estaban guardadas las armas de su marido, un cazador y coleccionista miembro del Tiro Federal de Rosario. Así los ladrones accedieron a un mueble en el que había dos revólveres Magnum calibres 44 y 3.57; una pistola calibre 9 milímetros; una pistola Taurus 6.35 (de uso civil); una pistola Smith & Wesson calibre 40; otra Bersa calibre 40 y una pistola calibre 45. Todas en perfecto estado de mantenimiento y con la documentación correspondiente del Registro Nacional de Armas. Ese hallazgo definió los tiempos del golpe, que se agilizaron velozmente.
  Pero antes de fugarse, los delincuentes dieron cuenta varias veces de que estaban limitados de tiempo y cortaron los cables del disco rígido de la computadora en el que se registraban las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de la casa y se lo llevaron. “Las víctimas notaron que en los últimos días el servicio de internet no funcionaba correctamente o directamente estaba cortado. Algo que impedía que el servicio de alarma pudiera monitorear la vivienda. No obstante, los ladrones tenían datos gruesos de la casa pero desconocían que había armas”, explicó una fuente.
  Finalmente, los asaltantes salieron como llegaron. Cerraron las puertas con llaves y se marcharon hacia calle Crespo. Poco más tarde las víctimas lograron cortar sus ataduras y, en estado de shock, pidieron ayuda a familiares que residen en vivienda contiguas. La denuncia quedó radicada en la seccional 13ª pero hasta anoche no había noticias de los delincuentes y su botín.
 

Se denunciaron al menos otros cuatro atracos

Además del atraco perpetrado en una casa de Cerrito al 3200, entre la tarde del martes y la mañana de ayer se habían reportado a la policía al menos otros cuatro casos de asaltos a viviendas, algunos bajo la modalidad conocida como “entraderas”.
  Uno de esos casos ocurrió en la ciudad de Funes, donde alrededor de las 18.30 del martes dos delincuentes irrumpieron en una vivienda de Tomás de la Torre al 300 bis, cerca del cementerio de esa localidad. Según fuentes policiales, los hampones sorprendieron al dueño de casa en el patio de la propiedad y a punta de pistola lo obligaron a ingresar al interior, donde estaba el resto de la familia.
  Luego de revolver palmo a palmo cada ambiente de la propiedad durante varios minutos, los ladrones huyeron con un televisor de 32 pulgadas, una computadora, una tablet y una suma de dinero en efectivo que no fue suministrada.
  Asimismo, la noche del martes una pareja de septuagenarios fue sorprendida en su casa ubicada en Lavalle al 700, en el barrio Luis Agote y muy cerca de la terminal de ómnibus. Según fuentes policiales, la mujer estaba mirando televisión y su esposo estaba en el dormitorio cuando entraron los hampones, que luego de estar unos minutos buscando objetos de valor se llevaron una suma no precisada de dinero y joyas.

A toda hora. En tanto, ayer a las 2.50 cuatro delincuentes ingresaron a una vivienda de pasillo situada en calle República al 8700, precisamente en el pasillo cuatro. Allí viven Alberto W., de 51 años, y Norma A., de 56. Al parecer los hampones entraron luego de violentar la puerta de calle y, según la denuncia, se llevaron 3 mil pesos en efectivo, una cafetera eléctrica y documentación de las víctimas.
  Por otra parte, en horas de la mañana de ayer un hombre de 57 años fue víctima de una entradera cuando sacaba el auto del garaje de su casa de Roullión al 900, en el barrio Azcuénaga.
  Según relató Daniel Eduardo G. a efectivos del Comando Radioeléctrico, cuando salía fue abordado por un par de hombres armados que lo obligaron a ingresar de nuevo a la vivienda. De ahí se llevaron una suma no precisada de dinero, un televisor de 42 pulgadas y otros elementos de valor que cargaron en el Chevrolet Corsa de la víctima, vehículo que hasta anoche no había sido recuperado.
  Finalmente, ayer a la mañana un hombre de 81 años fue asaltado por tres adolescentes que lo amenazaron con un arma de fuego, lo hicieron subir a su auto Volkswagen Gol y se fueron con la víctima.
  Fuentes policiales señalaron que efectivos del Comando Radioeléctrico advirtieron movimientos extraños y comenzaron a perseguir el vehículo hasta que éste chocó contra un árbol en inmediaciones de Provincias Unidas y el cruce con el pasaje 1848. Los sospechosos, de 15, 16 y 19 años, intentaron huir a pie pero fueron atrapados. En su poder se incautó un revólver tipo lechucero con el cual habrían amenazado al anciano para robarle el vehículo.
 

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