Robaron 40 mil pesos en una constructora
Tres hombres armados irrumpieron ayer a la tarde en una empresa constructora del barrio Pichincha en el momento exacto en que comenzaba el pago de quincenas a los empleados. Así, en pocos minutos se alzaron como auténticos profesionales con unos 40 mil pesos en efectivo.

Sábado 24 de Mayo de 2008

Tres hombres armados irrumpieron ayer a la tarde en una empresa constructora del barrio Pichincha en el momento exacto en que comenzaba el pago de quincenas a los empleados. Así, en pocos minutos se alzaron como auténticos profesionales con unos 40 mil pesos en efectivo. Las víctimas, entre los que se encontraban dos de los propietarios de la firma, terminaron atadas y encerradas en un pequeño baño, según indicaron fuentes policiales.

El atraco se registró poco después de las 15 en la empresa de construcciones Dar, de avenida Francia 297. Las fuentes consultadas anoche indicaron que en ese momento se llevaba a cabo el pago de sueldos a los empleados. Nadie vio llegar a los delincuentes hasta que éstos estuvieron adentro de las instalaciones.

Según testigos, eran tres hombres de mediana edad que actuaron a cara descubierta y con un arma de fuego cada uno. En ese momento estaban los dos titulares de la firma y una media docena de empleados que aún esperaban para cobrar sus haberes.

Faena rápida. Sin demasiado esfuerzo, los hampones dominaron la situación y, tras amenazar de muerte al encargado de los pagos, se apoderaron de unos 40 mil pesos en efectivo destinado a los haberes.

Después llevaron a las víctimas hasta un baño y las dejaron encerradas. Finalmente huyeron en una camioneta. "Actuaron como profesionales, no golpearon a nadie. Se fueron en un vehículo del que no se tienen muchos datos, sería una pick up vieja. Pero no tenemos marca ni modelo", comentó un vocero policial.

El asalto fue reportado al Comando Radioeléctrico y luego a la seccional 7ª por razones de jurisdicción. Los investigadores tomaban ayer declaración a las víctimas para tratar de elaborar fotofit de los delincuentes. Sin embargo, no había pistas firmes para dar con la gavilla y el vehículo en que se movilizaba.