Policiales

Revocaron un fallo y absolvieron a un menor que matóen legítima defensa

Tenía 16 años cuando el 1º de mayo de 2016 salió a defender a sus padres del ataque de una patota y mató a Lucas Matías Pinto en un Fonavi de zona oeste.

Jueves 12 de Julio de 2018

Tres camaristas penales absolvieron a un muchacho que el 1º de mayo de 2016, cuando tenía 16 años, mató de un balazo en la cabeza a Lucas Matías Pinto frente a uno de los monoblocks del Fonavi en el que vivía, en la zona oeste de la ciudad. Horas después, en su declaración ante la Justicia de Menores, Franco Ezequiel D.M. (hoy de 18 años), admitió que disparó en un contexto de defensa de su familia, la que era atacada por al menos cuatro individuos.

En primera instancia, la jueza de Menores María Dolores Aguirre Guarrochena había declarado a Franco penalmente responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa. Ahora, los camaristas Javier Beltramone, Georgina Depetris y Gustavo Salvador dictaron por unanimidad la absolución entendiendo que la conducta del muchacho "se encuentra amparada en una causa de justificación y determinada por la legítima defensa no sólo de su vida, sino la de su familia".

Un tiro en la frente

El domingo 1º de mayo de 2016, pasadas las 5.15, en los pasillos de los monoblocks del Fonavi Supercemento, que se erige en la zona de Donado y Derqui, se produjeron una serie de acontecimientos que terminaron en el asesinato de Lucas Matías Pinto, de 28 años. La víctima recibió un balazo calibre 22 en la frente en inmediaciones del monoblock 26, sobre el Pasaje 1658 al 7600.

Cuando los efectivos policiales llegaron a la escena se encontraron con la víctima agonizante y se llevaron detenido a Rodolfo Marcelo D.M., de 42 años y padre de cuatro hijos, quien les entregó una pistola calibre 22 como arma homicida. El hombre es el padre de Franco y dos días más tarde fue imputado por el fiscal Ademar Bianchini como autor de homicidio agravado en concurso real con la portación de un arma de fuego. "No sé quién disparó. Pero yo no fui quien lo hizo", dijo el acusado al momento de declarar.

Mientras Rodolfo Marcelo D.M. era imputado su hijo Franco esperaba para declarar espontáneamente su verdad sobre lo ocurrido.

Gritos y defensa

El pibe contó a un sumariante del juzgado de Menores que dormía en el departamento del 2º piso del monoblock cuando escuchó gritos desesperados de su madre. Relató que al bajar se topó con la mujer en estado de shock por haber sufrido un robo, pero que no vio a su padre. Corrió unos pasos y vio que al hombre le estaban dando una golpiza. Con su hermano de 14 años y su cuñado de 21 lograron rescatar a Rodolfo, con quien se refugiaron en su casa. El pibe dijo que los agresores de su padre cercaron el monoblock y comenzaron a arrojar objetos contra la vivienda amenazándolos de muerte. Dijo que sus hermanos llamaron al 911 y que la policía demoró en llegar. También indicó que para tranquilizar las cosas sus padres bajaron y volvieron a ser agredidos. Y en ese estado de conmoción buscó un arma que guardaba sin que nadie en su casa lo supiera, con la que desde el descanso de la escalera abrió fuego alcanzado a Pinto desde varios metros. Finalmente dijo que esa era la primera vez que manipulaba un arma. Esa versión fue respaldada por el testimonio de al menos cuatro familiares directos y una vecina.

Además de los dichos del principal sospechoso, la jueza dio crédito a la declaración de dos amigos y un hermano de Pinto que estuvieron en el momento de la batahola. Los jóvenes dijeron que estaban en un minimarket a unas cinco cuadras de la escena del crimen, en Mendoza y Pasaje 1610. Que alrededor de las 5.15, mientras tomaban unos vinos, se les acercaron Rodolfo D.M. y su hijo Franco y los increparon.

Piñas y tiros

El padre se agarró a trompadas con uno de los jóvenes mientras su hijo comenzó a disparar en todas direcciones. Como el pibe se quedó sin balas padre e hijo huyeron hacia el monoblock perseguidos por los agredidos. Al llegar al edificio se toparon con el portón cerrado y entablaron una áspera discusión. "Al llegar a su casa, que es en un 2º piso del monoblock, abren la puerta y la ventana; el padre cargó el arma, se la dió a Franco y le dijo «dispará, dispará vos que sos menor, pero tirá». Es ahí cuando vi que Franco se asomó a la ventana y comenzó a disparar hacia nosotros cuatro e hirió a Lucas en la cabeza", testificó el hermano de la víctima.

Para resolver la situación de Franco la jueza de Menores aceptó esos testimonios que "se presentan como concordantes entre sí y coinciden con el resto de la prueba" de la causa. Además remarco que según datos de la autopsia a Pinto, la herida en su cabeza tenía "ahumamiento, lo que da cuenta de que el disparo fue efectuado a corta distancia"; e indicó que se recolectaron vainas servidas calibre 22, arma similar a la utilizada por Franco en los dos lugares distantes 500 metros: en el minimarket y en el monoblock. Aguirre Guarrochena dictaminó que Franco fue responsable del homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa y la resolución fue apelada.

La Cámara de Apelaciones analizó la resolución y la revocó. El juez Beltramone, quien redactó el fallo como primer voto, destacó el hecho de que tanto la defensa como la fiscalía coincidieran en la situación de defensa en la que quedó Franco y su familia ante la agresión externa. El camarista resaltó el testimonio de una vecina que dijo: "La familia tuvo suerte de poder ingresar a su casa pues para ella los agresores estaban todos drogados". Tras analizar los hechos, Beltramone se preguntó: "¿Cuál era la opción de proporcionalidad exigible a un niño de 16 años, despertado en la madrugada por los gritos de su madre, que sale en auxilio de su padre al que ve que era golpeado, que logran salir de esta situación, corridos luego por varios jóvenes que intentaron ingresar a su vivienda, destrozando cuanto podían, con vaya a saber qué consecuencia?"

"Estimo que la conducta desplegada por Franco D.M. se encuentra amparada en una causa de justificación y determinada por la legítima defensa no sólo de su vida, sino de su familia (...) por lo que estimo debe revocarse el fallo de primera instancia y absolver al mismo", expresó el camarista, acompañado por sus pares.


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