Policiales

Revocaron la absolución del acusado de matar a un joven en La Cerámica

Una supuesta agresión previa benefició al muchacho imputado de matar a su cuñado. Pero hay testimonios que revierten esa hipótesis. La madre de la víctima no quiere que el crimen quede impune.

Domingo 21 de Junio de 2015

La Cámara Penal revocó el sobreseimiento de un joven que, en confusa circunstancias, mató de un disparo en el pecho a un muchacho de 22 años en el límite de los barrios La Cerámica y Alberdi, en enero de 2014. La madre de la víctima batalló ante las autoridades judiciales para que la muerte de su hijo no quedara impune y pidió que se convoque a testigos directos del caso.

   Uno de los homicidios que marcó el inicio del año pasado fue el de Gastón Angel Díaz. Si bien el hecho podría circunscribirse a una disputa personal, el trámite judicial para esclarecer las responsabilidades penales generó alguna controversia.

Discusión familiar. El hecho ocurrió en Rivera al 1100, en una barriada humilde de la zona noroeste que se extiende a la vera de las vías del ferrocarril y marca el límite entre La Cerámica y Alberdi.

   El 23 de enero de 2014, a las 2 de la madrugada, allí se toparon arriba de las vías Gastón y Eduardo Ramón L., de 20 años. Los jóvenes habían discutido previamente porque, supuestamente, el segundo se entrometió en una discusión entre su hermana y Gastón. Lo concreto es que entre los cuñados hubo amenazas de muerte, chicaneos, empujones. Uno blandió un arma que nunca se halló y se produjo un disparo que se incrustó en el pecho de la víctima, que falleció más tarde en el hospital Alberdi.

   Tras el incidente el homicida se entregó a la policía y el juez de Instrucción Luis María Caterina lo indagó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, pero el joven negó la atribución.

   Después, en dos oportunidades, el acusado aceptó decir lo suyo. Reconoció la discusión previa, dijo que tenía un arma, que se produjo un forcejeo y que salió el disparo. Explicó que tenía miedo, que por eso se entregó, pero que no quiso matar.

   Pero en la causa se incorporaron al menos tres testimonios contradictorios. Como el de un vecino que salió de su casa apenas sintió el revuelo y alcanzó a escuchar un breve dialogo entre víctima y victimario.

   “Me pegaste en el corazón”, le dijo Díaz a Eduardo, quien apuntando a la gente que estaba en el lugar los amenazó: “Quédense ahí que para ustedes también hay bala”.

   Un amigo de Gastón indicó que vio la discusión. “Subo a la vías y los veo discutir. El (Eduardo) no había sacado el arma. En ese momento Gastón le dice: «A vos no te da la nafta para disparar». Entonces Eduardo le replica: ¿A quién no le da la nafta?”, y le tiró”, contó.

   En ese momento, recordó el testigo, Díaz estaba malherido y le reprochaba a su victimario: “¿Qué hiciste, qué hiciste?, a lo que el matador respondió: Nada, no te hice nada, si la bala salió para otro lado”.

   A pesar de esas contradicciones, el magistrado no encontró elementos para procesar al imputado, y en septiembre de 2014 dictó su sobreseimiento y ordenó su libertad.

   Apenas conoció esa resolución, la madre de Gastón, Lucía, movió cielo y tierra para que la causa no se estancara. Para ello apeló a Centro de Asistencia Judicial (CAJ).

Apelación. Como primer paso adhirió la apelación planteada por el fiscal Gonzalo Fernández Bussy, quien advirtió que Caterina otorgó mayor entidad a la versión de un familiar del imputado que a la de otros dos testigos, entre las cuales se advierten “claras contradicciones”.

   “Existen elementos puntuales que avalan la postura incriminante de la fiscalía y la responsabilidad penal que le cabría al sospechoso”, aseveró el fiscal. Y criticó la postergación de la reconstrucción del hecho que solicitó al juez, pero que este denegó ante un informe de la sección Reconstrucciones Integrales de Policía Científica.

   La controversia llegó a la Cámara Penal. En una audiencia de apelación que presidió el juez Otto Crippa García, el fiscal de Cámara Guillermo Corbella resaltó que el imputado se fugó con el arma, que Caterina obvió la posibilidad de la reconstrucción, que hay elementos suficientes para mantener el “dolo directo” del acusado al cometer el homicidio que no justifican la legítima defensa, ya que la víctima no cometió una agresión previa.

   En tanto, la defensora Susana Zulkarneinuff, manifestó que al momento del hecho víctima y victimario estaban “solos”, por lo que puso en duda la legitimidad del relato de uno de los testigos. Rescató la actitud de su defendido de presentarse espontáneamente, y solicitó que se confirme el sobreseimiento.

   Tras evaluar las circunstancias y las consideraciones de las partes, Crippa García decidió revocar la absolución del imputado “por prematura”, ordenó la reconstrucción del hecho y que se tome declaración testimonial a la novia de la víctima (y hermana del imputado) a pedido de la defensa, mientras se mantiene la libertad de Eduardo Ramón L.

   El dictado de esas medidas quedaron ahora bajo la órbita del juzgado de Instrucción 4, a cargo de la jueza Alejandra Rodenas, quien a partir de ahora tendrá a cargo la investigación del caso.

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