Policiales

Revisan la condena a un violador serial tras recibir una pena de 48 años de cárcel

Un tribunal de segunda instancia revisa la sentencia a Luis Marcelo Escobar, de 42 años, hallado culpable de 18 ataques sexuales a jóvenes.

Domingo 19 de Mayo de 2019

Si se sumaran las penas máximas de todos los delitos por los que Luis Marcelo Escobar fue condenado como un violador serial, el resultado arrojaría un número imposible de cumplir: 283 años tras las rejas. Por atacar a 18 mujeres jóvenes y adolescentes, el locutor fue sentenciado a 48 años de cárcel, la pena más alta que se conozca en la provincia de Santa Fe y que ahora es revisada por un tribunal de apelación. Su defensa tildó de "cruel, inhumana y degradante" a ese castigo que el acusado terminaría de saldar cerca de los 90 años y pidió que se reduzca a 20 años de prisión. La Fiscalía contestó que el ardid, el engaño, la perversidad y la humillación que sufrieron las víctimas justifican un monto de esa magnitud.

Con algunas de las víctimas presentes en silencio en una sala de Tribunales, los jueces Georgina Depetris, Bibiana Alonso y Javier Beltramone tomaron nota de la apelación a la condena de Escobar. La defensora pública Luisa Cañavate cuestionó aspectos del fallo dictado en marzo contra Escobar por los jueces Mariano Alliau, Patricia Bilotta y María Isabel Más Varela. Fue tras un extenso juicio oral y público donde las víctimas del falso policía dieron cuentas de ataques idénticos que, en muchos casos, les dejaron graves secuelas psíquicas y físicas como autolesiones, regresiones, intentos de suicidio, abandono de la escolaridad o rechazo al contacto.

Un mismo patrón

Escobar, un locutor de 42 años radicado en San Nicolás, fue condenado por abusar sexualmente de 18 mujeres de entre 14 y 25 años. Los ataques fueron cometidos entre abril de 2014 y agosto de 2016 y tenían un patrón idéntico. Por eso la Unidad de Delitos Sexuales buscó durante meses a un abusador serial que se hacía pasar por policía de Drogas Peligrosas. En dos ocasiones actuó con otro agresor aún no identificado.

A Escobar lo ubicaron el 20 de agosto de 2016 en Soldini cuando iba con su pareja y tres hijos en un Fiat Duna. El auto había sido identificado por la única víctima que pudo tomar nota de la patente. En todos los casos abordaba a chicas jóvenes en barrios alejados del centro, cuando iban por la calle o esperaban el colectivo. Les decía que había un procedimiento en la zona o que necesitaba requisarlas para saber si llevaban droga.

A veces les pedía el teléfono de un familiar y fingía llamarlo. Luego las hacía subir al vehículo (usaba distintos autos) con el pretexto de ir a una comisaría. Pero desviaba hacia algún descampado donde simulaba una suerte de "requisa" para desvestirlas. La mayoría de los ataques fueron con un arma de fuego y bajo amenazas como: "Te voy a pegar un tiro y tirar al río".

Pedido de perdón

El último día del juicio, Escobar admitió los hechos y pidió perdón. Dijo que él mismo había sufrido un abuso sexual en la infancia de parte de dos hombres que lo sometieron en un parque en Acebal. Y sostuvo que nunca había hablado de ese episodio que lo impulsó a que "algo estallara" dentro suyo cuando comenzó con la saga de violaciones.

Fue considerado autor de tres hechos de abuso sexual con acceso carnal, otros nueve agravados por el uso de arma, otro caso gravemente ultrajante y con arma, cuatro abusos simples (dos con arma) y uno en grado de tentativa.

Al apelar la condena la defensa objetó el agravante por el uso de arma de fuego. Sostuvo que se aplicó de manera genérica cuando sólo dos de las víctimas afirmaron haber escuchado disparos pero sin que pudiera acreditarse, en los otros casos, si el arma tenía poder de fuego.

El segundo agravio fue sobre el monto de la pena. Consideró que debió tenerse en cuenta el episodio de abuso sufrido por Escobar, el cual "incide en la autodeterminación y en sus niveles de culpabilidad. Sufrió un ataque sexual en su niñez, lo ocultó por vergüenza y este juicio fue el disparador para que hablara de ello".

Por último advirtió sobre "las consecuencias de una pena de 48 años a una persona que hoy tiene 42, siendo que el Estado tiene el compromiso de prohibir las penas crueles, inhumanas o degradantes". Un encierro tan largo, señaló, "genera graves trastornos a la personalidad y vuelve inoperante el principio de readaptación social. Es contraria a la dignidad del ser humano". Pidió que se rebaje a 20 años de cárcel.

Un perfecto engañador

La fiscal Carla Cerliani contestó que en los trece casos agravados por el uso de arma se tuvo en cuenta que esto permitió potenciar la intimidación, más allá de la aptitud para el disparo. "Lo que se limita es la voluntad de la víctima", consideró, y agregó: "No voy a discutir si fue abusado o no de joven. Pero lo único que tenemos para acreditarlo es su discurso. Escobar es un perfecto engañador. Engañó a 18 jóvenes manipulándolas con su discurso y haciéndose pasar por policía".

"Muchas veces este argumento es utilizado como argucia para tratar de reducir penas. La violación no garantiza una compulsión a la repetición", añadió Cerliani, e hizo foco en la "perversidad" hacia las víctimas expresada en frases como "dale, disfrutalo un ratito", "tenés que fingir que somos pareja", "tenés que gemir" o "al final no la pasamos tan mal".

"La reiteración de vías por las que han sido sometidas, el ardid, el engaño, el aprovechamiento de la vulnerabilidad y la minoría de edad de muchas de ellas merecen un reproche que se aparte del mínimo", dijo. La fiscal citó dos casos de condenados a 50 años de prisión por abusos reiterados y manifestó que la escala penal por los delitos atribuidos a Escobar va de los 8 a los 283 años. "Esta escala establece una magnitud de los injustos cometidos por Escobar", graficó, y pidió la confirmación de la condena.

"Estructura y planificación"

De acuerdo con un perfil trazado por una psicóloga de la Policía de Investigaciones cuando el violador serial aún no estaba identificado, se advertía "un grado de estructura y planificación" en los hechos admitidos por Escobar. La fiscal Carla Cerliani explicó que los peritos advertían "un alto grado de organización. Primaba el análisis de la realidad a la realización de la fantasía. Donde se presentaba algún obstáculo o el nivel de resistencia era más elevado, desistía de continuar con la agresión".

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