Domingo 14 de Septiembre de 2008
"Que nuestro hijo esté vivo es un milagro de Dios y la Virgen". Para Víctor y Patricia D’Angelo el sábado 6 de septiembre fue un día que no podrán olvidar. Esa madrugada su hijo Víctor, un policía de 25 años, fue molido a palos al tratar de controlar una pelea en Villa Cañás. Permaneció cuatro días en coma farmacológico, le rompieron huesos de la cara y el martes será intervenido quirúrgicamente para corregirle una fractura bajo el ojo izquierdo.
Víctor y Patricia se casaron hace 30 años. Tuvieron dos hijos. Uno de ellos es el oficial de la policía provincial Víctor Luis D"Angelo, el efectivo de 25 años que el sábado fue víctima de una feroz golpiza en el cruce de las calles 55 y 46 de la localidad de Villa Cañás.
El oficial, quien tiene una hija de 7 años, estaba esa noche a cargo de la comisaría 6ª, a la que llegó en diciembre del año pasado y donde cumple la función de subjefe. Bajo su mando tenía a otros dos efectivos. Sobre las 4 de la madrugada un llamado alertó sobre una pelea callejera en la puerta de Bola 8, un pub ubicado a 12 cuadras de la comisaría.
A pesar de su poca antigüedad de cinco años de servicio, D"Angelo es un hombre con experiencia. Fue subjefe del Comando Radioeléctrico en Venado Tuerto y de la seccional 6ª de Villa Cañás. Desde hace 13 años practica fisicoculturismo en el gimnasio del club Nueva Era, en barrio Belgrano. Compite como amateur, en la categoría hasta 70 kilos. Según los médicos que lo atendieron, su desarrollo muscular en buena parte le salvó la vida.
Acorralado. Vestido de civil y sin su arma reglamentaria, D’Angelo fue hasta el lugar en un auto particular acompañado de otro policía uniformado. Vieron a varias personas a los manotazos y trataron de apaciguarlas, pero D’Angelo recibió un golpe en la nariz que lo hizo caer al piso.
Su compañero, siempre de acuerdo a la versión oficial, ingresó a Bola 8 para pedir ayuda y no salió. Acorralado por unos treinta hombres, D’Angelo trató de escapar corriendo hacia el lado contrario a la seccional. Pero a cuatro cuadras del pub lo alcanzaron, lo rodearon y comenzaron a golpearlo. Primero a puñetes y patadas. Y luego le dieron con todo lo que tenían a la mano: palos, hierros y hasta baldosas. La escena duró unos 30 minutos. "Hubo un momento en que mi hijo pensó que se moría ahí. Pensó en su hija y estaba punto de entregarse cuando llegaron sus compañeros", dijo con angustia Patricia.
Cuando una camioneta policial llegó en su auxilio, D’Angelo estaba tirado sobre la vereda boca abajo con un hombre encima que le pegaba en la cabeza con una baldosa.
"Los compañeros no lo reconocieron. Una mujer policía increpó al tipo que lo golpeaba y como no le hacía caso hizo un disparo al aire. Así pudieron rescatar a mi hijo", contó el padre, de 51 años. Al policía lo trasladaron muy grave a Venado Tuerto. "Pensaron que se había muerto. Estaba muy malherido", explicó su mamá.
D’Angelo estuvo cuatro días en coma farmacológico en los que sus familiares, amigos y camaradas no dejaron de hacerle el aguante. El lunes fue derivado al Centro de Emergencia y Trauma de Rosario. El martes recobró el conocimiento y el viernes por la tarde le dieron un alta provisorio. El martes volverá al sanatorio para una nueva cirugía. Le colocarán una prótesis de platino para reparar la órbita de su ojo izquierdo. También le reducirán una fractura en la nariz y un desvío en la mandíbula. Le dieron más de 20 puntos de sutura.
"Mi hijo no descarta que todo esto esté relacionado con una venganza por una serie de detenciones que hizo. Pero eso debe investigarlo la Justicia", explicó Patricia. Por la golpiza fueron detenidos un hombre y sus dos hijos adolescentes, quienes recobraron la libertad porque el delito de lesiones es excarcelable. "Es un buen policía. Honesto. Y queremos agradecerles a las personas que se preocuparon por él. Sus compañeros, jefes, funcionarios de gobierno y los vecinos de Villa Cañás. Los policías jóvenes sólo quieren que se los respete y se los deje hacer su trabajo", clamó Patricia. l