Policiales

Redujeron la pena al "Panadero" Ochoa por tenencia de una pistola

Le dieron 2 años y 4 meses de prisión por el arma que le hallaron tras una gresca en un boliche. Diego "Panadero" Ochoa todavía sigue encarcelado por otros delitos.

Viernes 21 de Noviembre de 2014

Diego "Panadero" Ochoa había sido condenado a 3 años y 8 meses de prisión por portación ilegítima de arma de guerra, pero ahora la Cámara Penal le redujo la pena a 2 años y 4 meses por lo que no irá a la cárcel por ese delito, aunque seguirá preso por imputaciones más graves. Es que Ochoa fue procesado en octubre de 2013 por el juez Javier Beltramone como autor intelectual de los crímenes del ex jefe de la barra de Newell's, Roberto "Pimpi" Caminos, asesinado en marzo del 2010; y de Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, ejecutado en Pellegrini y Corrientes en febrero del 2013.

La condena original dictada por el juzgado de Sentencia Nº8 fue apelada por Juan Ubiedo, defensor de Ochoa, y ahora el tribunal de apelación integrado por Georgina Depetris, Otto Crippa García y Adolfo Prunotto decidió sostener la condena pero la redujo a 2 años y 4 meses de prisión en suspenso.

En su momento, Ubiedo argumentó que el acta de procedimiento policial realizada tras una reyerta dentro del boliche La Tienda, "está llena de parcialidad y que describe situaciones que no fueron corroboradas en ningún momento, como la supuesta riña en la que estaba su cliente al ser detenido. El presunto secuestro del arma en el interior del local demuestra además una irregularidad nulificante de la misma ya que no fue realizada por testigos imparciales".

Declaraciones. Con relación al testimonio de la víctima, Ubiedo refirió que no se "verifican sus dichos con relación a la riña en la que manifiesta haber participado y que fue golpeado con un objeto contundente. Sin embargo, en los Tribunales negó que hubiese sido atacado con un arma de fuego". Y tampoco reconoció en sede policial a Ochoa como el agresor. A su vez Darío M., el policía que requisó al Panadero en el local, dijo que no "le encontró nada", en consonancia con Ochoa, que dijo haber dejado el arma en el baúl del auto. Sin embargo, el magistrado señaló que en el acta policial consta que Ochoa la tenía en los genitales.

En su voto, la camarista Depetris sostuvo que Ubiedo "tildó" a los agentes policiales "no sólo de mendaces sino de corruptos". Pero argumentó que "no se advierten razones que permitan inferir la existencia de un complot policial o animosidad por parte de los policías con relación al imputado que amerite falsear un documento público y preconstituir prueba en su contra".

La camarista también sostuvo que "la contundencia y ajenidad del testigo despeja toda eventual sombra de duda sobre lo actuado por la policía que la defensa intenta sembrar, resultando irrelevante que Darío M. no haya advertido el arma al «cachear» a Ochoa ya que puede deberse a una inspección superficial pudiendo haberla ingresado oculta. Tampoco hay motivo para dudar que, en el momento del arresto, Ochoa la portaba en su cintura, con el cargador alojado en la recámara".

A su vez, el camarista Otto Crippa García sostuvo que la actuación policial "ha sido correcta y ha respondido a un anoticiamiento de que en el bar había personas armadas. Se debe tener en cuenta que la requisa personal es un medio de coerción que supone un cierto avance sobre la persona y consiste en una inspección que en ciertos y determinados casos la policía realiza sin orden judicial previa porque en este caso había motivos razonables para presumir que alguien ocultaba cosas relacionadas con el delito como un arma de fuego".

Crippa García también remarcó que "el arma fue secuestrada con proyectiles entre sus ropas, y más allá de eso la llevó en el auto con el que llegó al bar por lo que ya estaba incurso en el delito que se le atribuyó resultando inaceptables e infundados los argumentos defensivos".

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