Reducen a un empresario y le sacan más de $ 200 mil
Don Jaime habla con cierta dificultad debido al derrame cerebral que sufrió hace un tiempo y que dejó sus marcas en el cuerpo. Son las 10 de la mañana y ya hace doce horas que dos ladrones lo emboscaron en la cochera del edificio del macrocentro donde vive y lo obligaron a subir a su departamento.

Jueves 25 de Septiembre de 2008

Don Jaime habla con cierta dificultad debido al derrame cerebral que sufrió hace un tiempo y que dejó sus marcas en el cuerpo. Son las 10 de la mañana y ya hace doce horas que dos ladrones lo emboscaron en la cochera del edificio del macrocentro donde vive y lo obligaron a subir a su departamento. Una vez allí, los maleantes se alzaron con 100 mil pesos y 40 mil dólares que tenía guardados en una caja fuerte. Después se marcharon dejándolo encerrado junto a su esposa.

Jaime Salud tiene 77 años y desde hace 35 está al frente de una fábrica metalúrgica situada cerca del parque Independencia. Entre las actividades comerciales de la empresa está la de importar desde China y Estados Unidos accesorios para mangueras de vehículos y maquinarias agrícolas. Y en un relato que luce intermitente, el hombre dice que parte del dinero sustraído estaba destinado para el pago de una de esas compras.

En la cochera.Todo se inició a las 20 del martes. A esa hora, el empresario arribó al edificio en el que vive, en Pellegrini 1425, a bordo de un Peugeot 407. Ingresó a las cocheras del inmueble y al llegar al estacionamiento del segundo subsuelo fue sorprendido por un desconocido que lo sujetó de atrás mientras lo encañonaba con un arma de fuego. Enseguida apareció un cómplice del maleante y le ordenó: "Ahora vamos al departamento y me das toda la plata".

Salud y sus captores subieron al ascensor y fueron hasta la vivienda del empresario, situada en el tercer piso. En ese momento, su esposa, Elena Feroldi, de 71 años, estaba mirando televisión y se sorprendió por la irrupción de los malhechores. El empresario intentó calmarla. "Quedate tranquila que nos están asaltando", alcanzó a decirle Salud quien ese mismo día había cobrado en su empresa unos cheques de terceros por un valor de 20 mil pesos.

Convencido de que ya no podría ofrecer resistencia, Salud caminó hasta una habitación del departamento, abrió un placar y después el cofre de seguridad allí empotrado. Ahí estaba guardado todo el dinero: 100 mil pesos y 40 mil dólares. "No tenía alternativa, les di la plata para salvar mi vida", dijo resignado el empresario.

—¿Por qué tenía el dinero en su casa?

—Porque tenía que pagar mercadería que venía del exterior

Los ladrones no se conformaron con el grueso botín obtenido. Entonces recorrieron el departamento en búsqueda de más plata. No la encontraron, pero revolvieron todos los cajones en forma desenfrenada y arrancaron los cables del teléfono. Los dueños de casa quedaron encerrados en el baño. "Antes de irse, los tipos cerraron dos de las tres habitaciones y la puerta principal con llave. Como el cuarto que quedó abierto se conecta con el balcón, me asomé y le pedí ayuda a una mujer que pasaba por la calle. Ella le avisó a un vigilador privado del edificio y, con una copìa de la llave que tenía una vecina, abrió el departamento", comentó Salud.

Cara conocida. El empresario presume que uno de los ladrones es el mismo hombre que el mediodía del lunes tocó el portero de su inmueble. "Señor, traigo correspondencia para usted", le dijo a través del altavoz. Salud bajó a abrirle la puerta, pero el desconocido ya se había marchado. "El portero lo llamó (al supuesto cadete). Entonces, yo me acerqué y le pregunté que quería. Me respondió que buscaba una dirección, pero me quedé con dudas porque estaba nervioso", recordó.

El hombre cree que se trata de la misma persona a pesar de que no pudo distinguir su rostro con claridad. "Se cubría la cara con una bufanda, pero cuando se la quitó un poco me pareció que era el mismo tipo", comentó.