Martes 13 de Enero de 2009
Santa Fe.— Aunque con una concurrencia inferior a la esperada, se realizó ayer la marcha de vecinos del barrio Barranquitas en reclamo de justicia y mayor seguridad. Pese a que la protesta refirió a todos los hechos delictivos registrados en esa zona durante el último tiempo, los reclamos se centraron en el homicidio de Luis Filippi, el empleado de 47 años baleado por uno de los dos ladrones que ingresaron a su casa el jueves pasado, hecho en el que también fue herido por disparos su hijo Américo, de 17 años.
Vecinos y comerciantes del barrio se reunieron frente al domicilio de Filippi y caminaron hasta la seccional 6ª. Hombres y mujeres del barrio portaban carteles pidiendo vivir en paz, mayor presencia policial y que no se libere a los asesinos. Frente a la seccional, la gente reclamó las presencias del ministro y el secretario de Seguridad, Daniel Cuenca y Carlos Iparraguirre respectivamente, y habló la hermana de Filippi.
"Ninguno de nosotros sabe si esto servirá de algo, pero no pueden pasar inadvertidos hechos de semejante gravedad. Muchos participamos de marchas que se hicieron en petición de justicia por el brutal asesinato de Mario Laracca (comerciante asesinado en junio de 2007), también por reiterados robos que aún seguimos sufriendo, y pareciera que de nada sirvieron nuestras protestas. Pero insistiremos. No podemos esperar solamente que el Estado actúe. Sabemos que es necesario que el Estado ponga en marcha toda su fuerza para iniciar el combate a la inseguridad, porque más allá de los discursos, la gente, el vecino común, quiere ver que se trabaja para alcanzar las promesas electorales", dijo Laura Filippi.
Basta de discursos.La mujer, única oradora del improvisado y tenso acto, reclamó que se "se tomen acciones inmediatas, que si bien no van a verse de manera tan rápida, por lo menos se vea que hay una consecuencia frente a hechos tan aberrantes. Que se empiecen a movilizar las distintas fuerzas del Estado. Que la ciudadanía vea que no sólo hay buenas intenciones y lindos discursos. El problema de la inseguridad va ligado a la falta de Justicia y encuentra como una de sus causas a la falta de coordinación de todos los niveles de gobierno. Frente a la pérdida de una vida, todas las explicaciones burocráticas pierden sentido", agregó.
"Lo que nosotros humildemente podemos decir es que nuestros legisladores nacionales deben poner manos a la obra para mejorar las leyes penales de fondo y no desvirtuarlas. Si se dice cadena perpetua debe ser cadena perpetua, no 25 años. En el caso de mi hermano Luis, con la mejor de las expectativas, el mayor de los imputados recibirá esa condena y cuando tenga 45 años, si es beneficiado con la libertad condicional, nuevamente lo tendremos en la calle, graduado en la cárcel, listo para seguir matando. En el caso del menor, las penas son irrisorias, sin tener en cuenta que se trata de un reincidente". Y concluyó: "Esta muerte se podría haber evitado si los encargados de evaluar a estos menores, no los hubieran dejado salir a la calle".
El crimen. Filippi tenía 47 años y era empleado de Telecom. Lo asesinaron de tres balazos el jueves pasado cuando dos jóvenes, uno de 17 años y otro de 28, ingresaron a su casa para reclamarle a su hijo Américo (que vende artículos de electrónica)la devolución de un mp4 que no funcionaba. El hombre intervinó en la discusión y reconoció a uno de los intrusos que le disparó a mansalva. Los agresores fueron detenidos a los pocos metros: son vecinos de la zona y cuentan con varios antecedentes penales.