Policiales

Rechazan la libertad de un preso por no tener posibilidades de reinserción social

Se trata de César Arón Treves, testigo encubierto en la causa de Los Monos y acusado de participar del crimen de Gustavo Serra, en noviembre de 2012

Jueves 09 de Mayo de 2019

César Arón Treves, el preso que declaró como testigo encubierto contra la banda de Los Monos y fue captado en escuchas cuando planeaba matar a un juez y a un fiscal, obtuvo ayer un nuevo revés en su intento por salir de la cárcel. El detenido cumple en la unidad penitenciaria de Piñero una condena a 9 años de prisión por narcotráfico y por participar del crimen de Gustavo Serra en una cochera céntrica siete años atrás. En diciembre cumplió los dos tercios de la pena y ayer reclamó la libertad condicional. Pero el beneficio fue rechazado porque los informes penitenciarios no vaticinan para él un buen pronóstico de resocialización.

La situación de Treves, de 37 años, se discutió al detalle ayer a la mañana ante la jueza de Ejecución Penal Luciana Prunotto. La magistrada consideró que el interno, pese tener cumplidos los plazos legales y contar con una conducta y concepto ejemplares, aún no completa los requisitos para salir en libertad condicional. Es que los organismos de evaluación llegaron a una diagnóstico "desfavorable" sobre sus chances de reinserción.

Los informes advirtieron que Treves aún no se hace cargo del delito: su participación en el crimen de Serra, ocurrido en noviembre de 2012 frente a un after de Maipú al 800. Los padres de Serra estuvieron presentes en la audiencia. La jueza les ofreció expresarse y fue el papá, Roberto, quien caminó decidido hacia el estrado. Dijo que Treves había tenido una pelea con su hijo en un boliche y cuestionó que aún no hayan encontrado al homicida (ver aparte).

Cuatro balazos

Serra era un empleado de General Motors de 29 años. Le decían "Gordo". El sábado 24 de noviembre de 2012 estaba con unos amigos en el after Zoom, de Maipú al 800, donde se produjo una discusión entre cinco o seis personas en dos bandos. Al rato Serra fue al estacionamiento ubicado a unos 30 metros y se acercó al Chevrolet Astra rojo que conducía Treves, apodado "Ojudo", al parecer con la intención de golpearlo.

Eran las 9.36 y el auto estaba perfilado con su trompa hacia la salida. En ese momento, un hombre se acercó por detrás y lo mató por la espalda con al menos cuatro balazos de un arma que estaba en el auto de Treves. El conductor del Astra escapó a toda velocidad llevando al homicida, que aún permanece prófugo, y quien le habría alcanzado el arma. Toda la secuencia quedó filmada por las cámaras de esa y otra cochera.

Al mes Treves fue detenido en Villa Gobernador Gálvez con dos kilos de pasta base y 20 litros de acetona, materia prima y precursor químico para fabricar cocaína. Por eso fue condenado en mayo de 2014 a 5 años de prisión. En abril de 2017 el juez Edgardo Fertitta lo condenó a 11 años de prisión como partícipe primario del crimen de Serra. Pero siete meses más tarde la Cámara Penal entendió que era participe secundario, le rebajó la pena a 4 años y la unificó en 9 con la sentencia federal.

Al año y medio de estar preso, Treves declaró como testigo encubierto en la causa que investigó a la banda de Los Monos y que derivó en las condenas a 19 acusados, entre civiles y policías, además de otros once condenados en un juicio abreviado. Su aporte fue clave: habló sobre la estructura y roles del clan, sus integrantes, sus bienes y el negocio de la droga. Aunque en diciembre de 2017, a la hora de ratificar sus dichos en el juicio oral, se desdijo y aseguró que había sido coaccionado para firmar una declaración que "ya estaba armada".

Fin del anonimato

El nombre de Treves salió del anonimato en marzo de 2014 cuando se conocieron las escuchas de charlas telefónicas en las que, con otro preso, planeaban matar al juez de la causa de Los Monos Juan Carlos Vienna y al fiscal Guillermo Camporini.

Treves siguió preso con conducta ejemplar y en diciembre pasado cumplió los dos tercios de la pena, uno de los requisitos para acceder a la libertad condicional, última etapa del régimen progresivo hacia la libertad. Su abogado, Mariano Scaglia, solicitó ayer que le otorguen ese beneficio al indicar que tiene "arraigo, contención familiar y reconocimiento del hecho ilícito". Explicó que tiene un camión y que podría trabajar como transportista.

El fiscal Matías Ocaris se opuso al señalar que recién el 25 de enero pasado ingresó al período de prueba (etapa previa a la condicional) y que, según los informes de los organismos encargados de evaluarlo, "minimiza los hechos" por los que fue condenado. Concretamente, en una entrevista, dijo que él no conocía a la víctima y sólo llevó en su auto al homicida, a quien tampoco conocía. "No se posiciona de manera responsable frente a esos actos", dijo el fiscal. "No fue el tirador, no tenía nada contra Serra, no tenía ningún motivo", contestó el defensor, quien además cuestionó el tiempo que el Servicio Penitenciario tardó en incorporar a Treves a la última etapa y la demora en elaborar los informes.

La jueza finalmente consideró que, si bien Treves cumple con algunos requisitos, los peritos del Organismo Técnico Criminológico y el Consejo Correccional dictaron informes "desfavorables" en cuanto a sus posibilidades de reinserción porque no se hace cargo del hecho: "No manifiesta una implicancia subjetiva" ni "se posiciona de manera responsable en relación al homicidio", consideró, y por lo tanto rechazó el pedido.

Un padre que se niega a la libertad

Roberto Serra, el padre de Gustavo, aceptó hablar en la audiencia de ayer. Cuestionó que aún siga prófugo el autor material del crimen de su hijo y dio su versión del hecho: “En el boliche hubo una pelea entre Treves y mi hijo. Treves le pegó un botellazo. Los echan. El sale y se queda esperando en el auto, en la cochera. Mi hijo pasa por atrás y alguien gritó: «Matalo, tirale». Treves conocía a los asesinos de mi hijo. El les dio el arma y los sacó de ahí”, dijo. Serra padre cuestionó el pedido de libertad del imputado, quien en caso de obtenerla podría trabajar con un camión, abrir un taller mecánico o emplearse en una firma de desinfección de plagas: “Con el camión va a ir a buscar la droga y con la química la va a seguir elaborando”, ironizó.

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