Miércoles 26 de Agosto de 2009
La investigación del crimen de Abel Beroiz subió al escalón jerárquico más alto del gremio que conducía el líder sindical en la provincia. Raúl Luna, ex número dos del Sindicato de Camioneros santafesino, quedó preso ayer acusado de ser el autor intelectual del asesinato por encargo. Junto a él quedó detenido su chofer, Mario Ismael López, implicado de la planificación del homicidio.
La medida fue dispuesta a 21 meses del brutal ataque a balazos y puñaladas del entonces tesorero de Hugo Moyano. La ordenó el juez de Instrucción Osvaldo Barbero a raíz de una pericia telefónica que detectó cruces de llamadas entre un celular atribuido a Luna y otros acusados por el caso en el que ya fueron procesadas ocho personas (ver aparte).
Luna, de 57 años y domiciliado en Reconquista, fue interrogado ayer por Barbero. Lo habían citado para esa medida y se presentó acompañado de sus abogados, Germán Mahieu y Froilán Ravena. Sabía que iba a quedar preso, pero lucía tranquilo mientras aguardaba la indagatoria en un pasillo de Tribunales, todavía libre.
Luego de responder preguntas, cerca de las 13, su situación cambió: salió del juzgado con las manos esposadas por la espalda y escoltado por dos policías. Fue trasladado a la Jefatura y quedó alojado provisoriamente en la Brigada de Homicidios.
Pruebas insuficientes.Luna, quien ocupó el lugar de Beroiz tras el crimen, fue acusado de homicidio calificado, delito que se pena con prisión perpetua. Sus abogados presentarán hoy un pedido para que recupere la libertad porque consideran que no hay peligro de fuga.
"Seguimos entendiendo que no existe ningún elemento de cargo. El material probatorio es totalmente insuficiente. Lo han llamado a proceso solamente para agotar una instancia pendiente", dijeron los abogados. Un rato antes fue indagado López, de 49 años, quien también quedó preso.
Abel Beroiz fue asesinado el 27 de noviembre de 2007 en la cochera subterránea del ACA, en la plaza Montenegro. Lo abordaron dos personas que le dispararon tres balazos y le asestaron múltiples puñaladas. Los sicarios olvidaron una agenda que condujo a la policía tras sus pasos. Así fue detenido Raúl Oscar Flores, quien confesó ser el autor material e identificó a un gestor y a un gremialista que le habían encargado el crimen. Siempre se siguió la pista de la interna sindical como móvil.
Con la imputación de López y Luna la pesquisa se cierra sobre el círculo de sospechosos que siempre manejó el juez Barbero. Los dos ya habían prestado declaración informativa, lo que indica sospecha leve. Pero al resolver el caso en noviembre pasado el juez archivó esos interrogatorios porque entonces no tenía elementos contra ellos.
La evidencia que se incorporó ahora es una pericia telefónica que rastreó los seis meses previos al crimen. Ese informe, según los abogados de Luna, registró que un celular del Sindicato de Camioneros asignado a su cliente había recibido cinco llamadas desde el celular de un estudio jurídico donde trabajaba Julio César Gerez, un gestor de juicios laborales procesado como instigador.