Policiales

Ratifican la condena a 20 años de prisión al autor de un homicidio a sangre fría

La pena recayó en Fabio David Alarcón, a quien le confirmaron la pena por la muerte de Brian Toledo, ocurrida el 30 de diciembre de 2017.

Domingo 22 de Marzo de 2020

Fabio David “Ardilla” Alarcón, de 24 años, pasará los próximos 20 años de su vida tras las rejas después de que la Cámara Penal (en fallo dividido) confirmara una pena de primera instancia como autor material del homicidio a sangre fría de un muchacho que fue partícipe de un incidente de tránsito frente al balnerario La Florida a fines de 2017. El condenado, además, sumó una sentencia a seis años de cárcel cerrada en un proceso abreviado por una balacera con trasfondo narco que ocurrió en enero de ese mismo año en la zona oeste y en la que resultaron heridas seis personas.

   El hecho que desencadenó el fin de la libertad para “Ardilla” ocurrió la madrugada del 30 de diciembre de 2017 cuando Brian Emanuel Taboada, de 25 años, conducía un Fiat 147 por avenida Carrasco y Vucetich, en la zona del balneario y frente a los tradicionales puestos de venta de pescados que hay en la zona. En esas circunstancias pasó un joven al mando de una moto Honda Tornado que le arrancó el espejo retrovisor. Ante tal situación el motociclista se detuvo, Brian se acercó a él y discutieron.

   En ese momento dos personas supuestamente ajenas al conflicto de tránsito, aunque algunas versiones indicaron que habían tenido un altercado previo con Brian, salieron de un pasillo que se abre entre las pescaderías y que sube a las casas precarias que se erigen en la barranca. Lo dos portaban armas de fuego, se entrometieron en la discusión y tras golpear a Brian en la cabeza, uno de ellos le efectuó dos disparos. Un proyectil le impactó en la espalda y el otro, efectuado a menos de diez centímetros, detrás de una oreja. Después, el autor de los tiros se fue del lugar. En tanto, la víctima se subió al Fiat 147 e intentó huir del lugar, pero sufrió una hemorragia masiva y falleció allí.

Dos apodos

La investigación estuvo a cargo del fiscal de Homicidios Dolosos Ademar Bianchini, quien en los primeros días no logró grandes avances. Por eso, algunos familiares y amigos de Brian se pusieron a buscar datos por sus medios. Fue así que acercaron una versión a la Fiscalía donde indicaron que vecinos y conocidos que tenían en la zona del crimen les dijeron que los autores habían sido “Nico” y “Ardilla”, quienes eran soldaditos de los búnkers de la zona.

   “Ardilla” fue identificado poco después gracias a otra investigación penal. Uno de los pesquisas sostuvo que mediante intervenciones telefónicas al líder de una gavilla de vendedores de drogas vinculada a un tiroteo ocurrido el 14 de enero de 2017 a una casa ubicada en pasaje Deliot al 5300, episodio en el que seis personas resultaron heridas (entre ellas un nene de 9 años y una adolescente de 14) identificaron a “Ardilla” como Fabio David Alarcón, de 24 años.

   Según el testimonio, Alarcón se dedicaba a custodiar el territorio para una banda dedicada al narcomenudeo pero también organizaba la venta de drogas por delivery. Buscaba estupefacientes en la zona oeste de la ciudad para distribuirla en la zona de La Florida, lo que le generó inconvenientes con la banda de Olga “Tata” Medina, afincada en el noroeste rosarino y cuyo hijo Milton tuvo encontronazos con “Ardilla” por el control territorial. Incluso, las declaraciones que obran en el expediente dieron cuenta que “Ardilla” Alarcón vendía drogas en un búnker ubicado frente al lugar donde se produjo el accidente y posterior crimen de Brian Toledo.

   Por la balacera a la casa de pasaje Deliot, Alarcón firmó un acuerdo abreviado al igual que otros dos jóvenes que participaron del hecho, entre ellos a quien los pesquisas le intervinieron el celular, y dos mujeres que fueron acusadas de encubrimiento. En el mismo quedó acusado por seis tentativas de homicidio y portación de arma.

Testigos

En cuanto al crimen de Brian hubo un testigo presencial al que los investigadores llegaron por un familiar de la víctima, quien en el hecho recibió un rebote de un proyectil en el abdomen. En su declaración dijo que estaba frente a un bar esperando para comprar una sangría, vio la discusión y el momento en que “un hombre armado salía de un pasillo”. También contó la secuencia del ataque y reconoció al tirador en una rueda de personas.

   El tribunal de primera instancia conformado por los jueces Pablo Lanzón, Carlos Leiva y Hérnan Postma concluyó que Brian Toledo fue asesinado de manera cruel y traicionera con un balazo que le causó la muerte tras alcanzarlo en la oreja izquierda dejando “tatuaje y ahumamiento” por lo que fue efectuado a quemarropa.

   La defensa de “Ardilla”, a cargo de los abogados Ignacio Carbone y Renzo Viga, se quejó porque la Fiscalía presentó dos testigos de los cuales desistió en el juicio. Uno era un policía que hizo un barrido electrónico en las manos de la víctima para detectar pólvora y dio positivo, según refiere el fallo de Cámara, aunque esa teoría no fue tesis de ninguna de las partes. Y el otro un testigo de identidad resevada que presenció el crimen.

   Los defensores agregaron que sus dichos eran de su interés y los conocieron en su totalidad en la audiencia preparatoria al debate oral y público. Los letrados manifestaron que la Fiscalía usó esos testigos para llegar a la imputatación y la prisión preventiva de su cliente pero luego los desistió cuando tenían la oportunidad de controlar esa prueba.

Consideraciones

Los vocales de Cámara Alfredo Ivaldi Artacho y Carolina Hernández rechazaron los planteos de la defensa al sostener que no demostraron ni se hicieron cargo de la información favorable a su parte; y resaltaron que el planteo del dermotest positivo no fue una hipótesis que se planteara en el caso. “Invalidar un fallo y su debate previo en estas condiciones conformaría aceptar indebidamente un tecnicismo que fulminaría un proceso plenamente válido”, dijeron.

   En cuanto al testigo de identidad reservada contaron que el acta de entrevista estuvo siempre a disposición de la defensa con algunos testados para resguardar su identidad, lo que no impidió conocer lo sustancial del relato y fue transcripta en su integridad ocho meses antes del debate.

   Los camaristas dijeron asimismo que en el caso la defensa no acreditó un perjuicio concreto que exceda la mera alegación técnica sin explicar por qué o para qué quería interrogarlos. Tampoco admitieron un testigo de descargo que apareció tras la condena, por lo que rechazaron los planteos y confirmaron el fallo.

   En tanto, el otro camarista que participó de la revisión del caso, Javier Beltramone, propuso invalidar la sentencia y hacer un nuevo juicio. Para el funcionario “requerir información a la parte (antes de la sentencia) de porqué desea controlar la prueba desistida importa per se, un prejuzgamiento”.

   Beltramone dijo que el tribunal de juicio no permitió el control real y efectivo de la evidencia ya ingresada al proceso, por decisión unilateral del mismo y ante la protesta de la defensa.

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