Miércoles 20 de Agosto de 2008
Un grupo de audaces boqueteros se alzó con un botín de 400.000 pesos en dinero y joyas que estaban en la caja fuerte de una joyería de Rafaela. Los ladrones demostraron un particular ingenio: no necesitaron entrar al local, sino que les alcanzó con perforar la medianera desde un comercio vecino y hacer un agujero en la parte posterior del cofre de seguridad.
El asalto fue en la tradicional joyería Marcel, situada en el centro de la ciudad y frente a la plaza 25 de Mayo, un comercio que ya fue escenario de media docena de atracos, el último de ellos a comienzos de julio.
Fuentes policiales informaron que el local posee alarma para sus vidrieras y los distintos accesos, aunque los boqueteros no necesitaron ingresar al comercio y por lo tanto fue imposible que se los detecte. Es que los ladrones "trabajaron" desde una agencia de loterías contigua a la que se metieron por los techos y desde donde realizaron un agujero en la pared que coincidió exactamente con el lugar donde estaba la caja fuerte.
La perforación. Tras romper la pared, los ladrones utilizaron una amoladora para perforar la placa de acero de 4 centímetros de espesor que hace de fondo de la caja fuerte y quedaron con el botín a su alcance: dinero, joyas, piedras y metales preciosos, valores y otras costosas piezas.
De acuerdo a trascendidos, los propietarios de la joyería solamente tenían asegurada una parte de lo robado, ya que es común buscar cobertura sólo para aquellas piezas que son exhibidas al público en mostradores y vidrieras, que por cierto no son las más valiosas.
En cuanto a la logística del golpe, los voceros dijeron que fue "muy planeado", a punto tal que el boquete de la medianera coincidió con el fondo de la caja fuerte. Y, además, la fecha elegida les permitió tener mucho tiempo para trabajar con tranquilidad. Por eso, los pesquisas piensan que puede haber sido ejecutado por profesionales llegados desde otra ciudad aunque con un entregador local.
El atraco fue descubierto por uno de los dueños de la joyería que el domingo a la mañana se acercó para apagar las luces y vio que había mucho polvo de construcción. Pero como todo estaba todo en su sitio regresó a su casa. Poco después recibió el llamado del propietario de la agencia de loterías, quien también fue a su negocio y vio el boquete en la pared y la caja abierta desde su parte posterior. l