Policiales

"Quiero que se haga justicia por Soledad y que no pase lo de siempre"

Lo dijo el esposo de Soledad Sotelo, asesinada de un disparo el jueves Santo frente a la casa de sus padres tras retar a un joven motociclista

Jueves 25 de Abril de 2019

El martes a la tarde la familia Sotelo respiraba indignación, dolor y asombro. Un hombre que estuvo en la escena en la que mataron a Soledad Sotelo, la tarde del jueves Santo, y que había sido apresado por encubrimiento el sábado fue dejado en libertad el lunes. El crimen fue a las 19.30 del jueve pasado en Alsina y pasaje Copérnico. Un joven, tal vez menor de edad, y a quien la familia Sotelo conoce como Milton S., le disparó a Soledad una vez que ella y su marido, Manuel, le increparon la forma de manejar una moto Titán 150. Es que en una maniobra peligrosa casi atropella a Alma, de 7 años, hija del matrimonio.

Valentín Z., de 19 años, estaba allí junto al tal Milton, dijo la familia de Soledad. Ese joven fue detenido el sábado en inmediaciones de Alsina al 2800, vive a media cuadra de los Sotelo, en el barrio San Francisquito. Quedó imputado por encubrimiento pero recuperó la libertad tras la audiencia de rigor.

"No entendemos a la Justicia. Éste pibe encubre al otro, estaba ahí y lo sueltan", dijo a voz en cuello Manuel, el viudo de Soledad.

Los hechos fueron tan insólitos como violentos. El jueves Santo, alrededor de las 19, un muchacho pasó en moto haciendo willis (poner la moto en posición de una sola rueda) por Copérnico y Alsina, donde viven los padres de Soledad Sotelo.

Allí Soledad y su marido estaban pintando la casa de Miguel, el padre de la mujer. Su hija Alma estuvo a punto de ser atropellada por la moto que manejaba Milton S. cuando "casi cruza la calle".

Advertencia fatal

"Tené cuidado que casi atropellás a mi nena", le dijo Soledad a Milton, que manejaba la moto. El chico respondió: "Callate gorda fea". Entonces Manuel increpó a Milton y le dijo que respetara a su mujer.

El muchacho respondió sin medias tintas y le dijo que le iba a pegar un tiro. A lo que Manuel le dijo que se fuera. Minutos después Valentín Z., amigo de Milton y "jefe de la bandita que anda por el pasaje Copérnico" se acercó para discutir con Manuel y le dijo que no insulte a Milton , que debía decirle las cosas "bien".

Milton se acercó a la charla, bajó de la moto y se plantó en medio de la calle. Allí desenfundó una pistola calibre 9 milímetros y disparó contra Soledad. La mujer murió un rato después en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde la llevaron en la caja de una chata policial con un tiro en el cráneo.

La familia de Soledad está perdida y no encuentra respuestas ni consuelo, todo es dolor. Manuel habla dos palabras, cuenta lo que pasó y solloza. "Yo le dije al pibe ese Milton que no le faltara el respeto a mi mujer y un ratito después apareció Valentín y me dijo que se lo había dicho «mal». Le preguntó cómo hubiera actuado él si le atropellan un hijo, cosa que pudo pasar con mi hija, o si le gritan a su mujer. Estábamos en eso cuando Milton se acercó y Soledad nos metió a todos en la casa de mi suegro para que no se armara lío", dijo Manuel.

Miguel, el padre de Soledad, al escuchar el relato de su yerno tomó de pronto protagonismo en el diálogo con este diario. Se paró exactamente donde se había parado Milton el jueves, se levantó la camisa e hizo el ademán del disparo. Por un minuto le escena se repitió en su cabeza, y el tiempo volvió al fatídico jueves Santo.

Incomprensible

Un segundo después Manuel retomó cada minuto de esa tarde y habló como si por un momento el cronista tomara la forma de otras personas: el policía que llegó y levantó el cuerpo para llevarlo al Heca, el enfermero que lo atendió en el Hospital, un vecino más que lo quiso ayudar. Por su mirada pasó en dos minutos la horrible noche del jueves y terminó hablándose a si mismo: "Ya no la tengo para abrazarla, para darle un beso, para despertarla a la mañana. ¿Qué les respondo a mis dos hijos cuando me dicen que la extrañan: es y será el amor de mi vida y éste me la sacó". La familia que no será la misma la conformaban Manuel, Soledad y sus hijos de 7 y 6 años.

El dolor no comprende razones. "Quiero que se haga justicia, que no pase lo de siempre". Y sumó: "Estamos en el siglo XXl ¿Cómo puede ser que no encuentren a un pibito? Si hubieran matado a un juez o a un policía ya lo hubieran encontrado y si es menor o no a mi no me importa, quiero que pague lo que hizo. A mi también me mató", dijo Manuel ciego de tristeza.

María Soledad Sotelo tenía 32 años y se ocupaba de sus hijos: Alma y Bruno. "Con la crisis ella, que no trabajaba, se consiguió un trabajo de fin de semana en una pizzería. Era para darle a nuestros hijos una buena educación", contó Manuel.

Soledad hizo la secundaria en un colegio del barrio, donde vivió más de veinte años con su padre, Miguel, su madre y su hermano. "Somos gente de trabajo señor. Nunca pensé que podía ocurrir ésto", dijo Miguel mientras recordaba el instante final de su hija : "Tenía la cabeza rota".

En tanto Manuel aseguró que "tanto Sole como yo pensamos que la sociedad podía cambiar, pero ahora ya no lo creo y si ésto no termina con la justicia necesaria ¿en que voy a creer?, se pregunta.

El miércoles a la mañana la familia se reunió con la fiscal Marisol Fabbro, que atiende la causa. A cada uno les preguntó en que lugar estaban al momento del crimen, les tomó declaración y le dijo a Miguel que al criminal "lo van a encontrar, que están trabajando y que lo van a encontrar".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});