Policiales

Quién era la "Negrita", la futbolista y militante asesinada de un disparo

Milagros Aylén Cáceres tenía 22 años y fue atacada en Ayacucho al 6400 cuando iba en una moto con otra mujer la tarde del sábado

Lunes 19 de Julio de 2021

A Milagros Aylén Cáceres le decían “Negrita”, tenía 22 años y jugaba al fútbol en el Club Infantil Oriental. Por causas que nadie aún puede explicar, el sábado alrededor de las 17 y cuando iba como acompañante en una moto fue baleada y murió allí, en Guillermo Tell y Salvá, a la altura de Ayacucho al 6400. Sus amigos y su familia dicen desconocer qué pasó y por qué “Mili” fue baleada.

La moto venía por Guillermo Tell con las dos mujeres a bordo cuando, al llegar a la esquina, aparentemente un menor que estaba junto a otra persona comenzó a dispararles. La identidad de la mujer que conducía la moto se mantiene en reserva por orden de Fiscalía y la versión de que quien disparó era menor fue a partir de la reconstrucción del suceso que intentaron llevar adelante los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

Unos minutos después del ataque ingresó una llamada de alerta al sistema de seguridad 911. Al llegar al lugar efectivos del Comando Radioeléctrico se toparon con Milagros tirada en la calle. Tenía una herida de arma de fuego en la cabeza y que la mujer estaba ya sin signos vitales.

>>Leer más. Centeno al 200, la cuadra que volvió a prestar su geografía para un asesinato

Cuando llegó al lugar personal del Sistema Integrado de Salud constataron que la joven había muerto por la herida de un proyectil en el cráneo. Por su parte las declaraciones de la persona que acompañaba a Milagros se mantienen en reservas como parte de una línea investigativa que lleva adelante el fiscal Ademar Bianchini, quien está a cargo de la causa.

Una de las hipótesis de los pesquisas se centra en que es probable que hayan intentado robarles la moto Honda Titán en la que circulaban, en tanto los pesquisas no descartan alguna otra causa que, todo indica, no estaría ligada puntualmente a Milagros.

En esa hipótesis se especula con que los tiradores habrían sido dos jóvenes que se desplazaban en otra moto y que uno habría descendido del vehículo para disparar y que esa persona, de por sí conocida en la zona, sería un menor de edad. El fiscal ordenó el relevamiento de cámaras de seguridad en la zona y se realizaron una serie de medidas para dar con los sospechosos.

>>Leer más. Los tiros desde un taxi que mataron a un hombre e hirieron a una vecina en Villa Banana

La fría tarde del domingo familiares y amigos de Milagros se agolpaban en una casa fúnebre del macrocentro. Sus padres prefirieron no hablar con la prensa, pero sus amigos contaron la vida de la Negrita.

La joven vivía a pocas cuadras de donde la mataron junto a sus padres y un hermano más pequeño que “era su locura”. “Vivían hace años cerca de «La mandarina» (como se conoce al monumento a Eva Perón que se erige en Fausta y avenida del Rosario, en el barrio Saladillo). Allí se crió la Negrita, era una chica buena que nunca tuvo problemas con nadie, no sabemos por que pasó esto”, contó una prima.

En su red social la recuerdan como jugadora de fútbol femenino, lo hacía en el Club Infantil Oriental de Buenos Aires al 5800. Una compañera de la canchita comentó que “era la mejor 2, una excelente persona, muy compañera y llena de proyectos".

En tanto el presidente del club, Fabián Pittón, aseguró que “era una chica excepcional, hace dos años que jugaba en la primera del club, son de una familia muy humilde y nunca trajo ningún problema al club. Es feo e inexplicable lo que pasó”.

Sus primas recordaron que hacía fútbol desde chiquita. "Ya nuestro abuelo tenía un equipo de fútbol. Y el papá de Mila también tenía un equipo y jugaban los torneos de barrio. Ella trabajaba y terminó la secundaria. Le faltaba re poco para terminar su casa, que construyó detrás de la casa de los padres”.

Milagros tenía además una militancia política en el barrio, dos compañeros que la conocieron en esa lucha cuentan que: “Somos de la JP Evita y con Milagros trabajábamos en el barrio, ella se ocupaba de un ropero popular para chicos y gente grande. No sabemos que pasó, nadie sabe o no lo dice, ahora vamos a empezar con el pedido de Justicia. Mili era una persona muy buena, buena compañera y buena militante”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario