Policiales

Quemaron a un hombre luego de discutir por motivos pasionales

La víctima quedó internada con lesiones en un 40 por ciento de su cuerpo. Dos hombres fueron arrestados como presuntos agresores por orden de los fiscales Ferraro y Nessier.

Viernes 27 de Noviembre de 2015

Un hombre de 33 años fue quemado por dos hombres que lo rociaron con combustible y luego le prendieron fuego. El hecho ocurrió la noche del sábado en el barrio Los Troncos de la ciudad de Santa Fe y, al parecer, el ataque fue el corolario de una discusión entre la víctima y uno de los agresores, que fue pareja de la hermana del hombre herido.
  Fuentes policiales identificaron a la víctima como Federico Alejandro Ovelar, de 33 años, quien anoche al cierre de esta edición permanecía internado en el Hospital José María Cullen con quemaduras en un 30 a 40 por ciento de su cuerpo.
  En tanto, los presuntos agresores fueron detenidos momentos después del ataque por orden de los fiscales de Homicidios Cristina Ferraro y Jorge Nessier.

Noche violenta. Según refiere el diario Uno de Santa Fe, el hecho se desencadenó alrededor de las 22.30 del sábado en una casa de Presbítero Pérez al 8200, en el barrio Los Troncos de la capital santafesina. Allí vive una joven que estaba en pareja con un joven de 29 años identificado como M. G.
  Según fuentes policiales citadas por el matutino, M. G. llegó a la vivienda acompañado por su padre, J. G., de 48 años. Al parecer padre e hijo intentaron hablar con la mujer, pero entonces Ovelar les salió al cruce y les dijo que no eran bienvenidos. Incluso, el muchacho les habría dicho que la relación entre su hermana y M. G. había terminado.
  La versión inicial indica que padre e hijo se retiraron del lugar desairados pero prometieron volver para tomar venganza. Entonces, minutos antes de las 23, volvieron a la casa del barrio Los Troncos. Allí golpearon las manos y llamaron a Ovelar, que salió para atenderlos.

Venganza. En ese momento, según se describe en el matutino santafesino, uno de los recién llegados le arrojó un líquido combustible por todo el cuerpo al dueño de casa, mientras el otro le prendía fuego con un soplete. Ovelar comenzó a quemarse vivo y sus gritos convocaron a sus familiares y vecinos.
  Testigos vieron cómo padre e hijo se subían a un Peugeot y emprendían la fuga hacia el norte. Vecinos llamaron al 911 y minutos después arribaron a la zona efectivos de la subcomisaría 12ª y del Comando Radioeléctrico, quienes dieron alcance a los presuntos agresores a unos 400 metros de la casa de Ovelar.
  El personal detuvo a los agresores e incautó el vehículo y el soplete con el que consumaron la agresión. Luego quedaron arrestados por orden de los fiscales Ferraro y Nessier.
  Por su parte, Ovelar fue trasladado de urgencia al hospital Cullen donde los médicos de Emergentología constataron que presentaba quemaduras en el cuello, ambos brazos, en el tronco y en las extremidades inferiores. Las lesiones le involucraron entre un 30 y un 40 por ciento de su cuerpo. Anoche permanecía internado en observación en la sala para pacientes quemados.

Ingresó lesionado al hospital y salió robando

Un hombre de 25 años ingresó alcoholizado al hospital Cullen de Santa Fe y, antes de ser atendido por las lesiones que sufría por un accidente de tránsito, huyó vestido de enfermero tras robar efectos personales de empleados.
  El hecho ocurrió el sábado cuando un hombre llegó a las 7.20 y, con prepotencia, pidió ser atendido “rápido y bien”. El recién llegado, con lesiones como consecuencia de haber derrapado con una moto, fue atendido por un médico de guardia que ordenó su traslado al área de rayos.
  Pero el paciente optó por irse, lo cual no sorprendió al personal. Pero cerca de las 7.55 una empleada de limpieza descubrió lo que había hecho el herido antes de irse: recorrió un pasillo, forzó dos puertas, subió dos escaleras y llegó a un sector utilizado como vestidor. Allí revolvió carteras y armarios, y dejó manchas de sangre por todo el sector. Así, se fue con celulares, billeteras y otros objetos de valor del personal. Y antes de huir, se colocó un ambo de enfermero y unos zuecos.
  Se tomaron muestras de sangre para identificar al ladrón y los empleados del Cullen volvieron a expresarse por las dificultades para trabajar con tranquilidad.
 

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