Policiales

Quedan presos los autores de una entradera que huyeron a tiros

Uno de los detenidos era cómplice de un célebre ladrón de los 80 y otro es pareja de una mujer detenida por narcotráfico. El robo se registró en una vivienda de Olivé al 1000.

Miércoles 12 de Noviembre de 2014

Los tres hombres que fueron detenidos el lunes por la tarde tras protagonizar una cinematográfica persecución policial, huyendo a los balazos por las calle de barrio Ludueña, fueron acusados ayer por el fiscal David Carizza por los delitos de robo calificado, resistencia calificada a la autoridad y portación ilegal de arma. Y el juez Javier Beltramone les dictó a los privados de la libertad —de 22, 28 y 68 años— una medida cautelar de prisión preventiva por 60 días. El abogado Juan Ubiedo, defensor de los tres imputados, logró que el juez Beltramone quitara de la acusación la calificación de privación ilegítima de la libertad.

Pero fue sólo una parte de la historia. Uno de los tres imputados es, por si sólo, una historia en si mismo. Carlos Segundo Eduardo M., de 68 años, detenta los pergaminos de un ladrón de la vieja escuela. Integrante de una de las tantas formaciones de la banda de Mario Italo "El Burro" Barbieri, un policía santafesino exonerado en 1981 y ganado a las huestes del delito, don Carlos Segundo se presentó ante los efectivos que lo detuvieron el lunes con otras dos identidades. En total tiene dos prontuarios.

Otro destacable entre los imputados fue Matías Leonardo E., de 28 años. El muchacho fue presentado por fuentes allegadas a la investigación en manos del fiscal Carizza novio de Olga Medina, conocida como "La Tata" o "La Rubia", a quien se le atribuye ser responsable de varios puntos de venta de droga en los barrios La Cerámica y Parque Casas y caída en desgracia hace un mes en una investigación federal en manos del juez Carlos Vera Barros y el fiscal Mario Gambacorta. El joven tiene prontuario y una causa por resistencia calificada a la autoridad de julio pasado que estuvo en manos de fiscales de Flagrancia. El tercero en discordia que se sentó en el banquillo de los acusados fue Ezequiel V., de 22 años, con antecedentes policiales en 2011 y 2012.

"Hay que irse". El lunes poco después de las 11, Angela, de 68 años, conversaba en la puerta del garaje de su casa de Olivé al 1000 con un pintor que estaba realizando refacciones. Según la acusación, aprovechando que el portón estaba entreabierto, tres hombres lograron ganar el interior de la vivienda controlando a la dueña de cada y al pintor. Los tres hombres estaban armados con un revolver calibre 38 Detective, una pistola calibre 11.25 marca Star y una Bersa calibre 9 milímetros. Para controlar la situación los maleantes golpearon con culatazos a sus víctimas y se hicieron con un botín "de 10 mil pesos", un par de binoculares y una notebook. En un descuido de los ladrones, la dueña de casa logró activar el botón de pánico de la alarma comunitaria y un vecino se acercó a tocar el timbre. "Hay alguien en la puerta. Hay que irse", dijo uno de los ladrones, según el relato del fiscal Carizza.

Los ladrones trataron de controlar al vecino que tocó el timbre, pero este logró huir. Entonces subieron a un Citroën C4 color gris y se perdieron de vista. Ante un llamado al 911 una patrulla policial —el móvil 4330 de la Brigada de Orden Urbano (BOU)— logró localizarlos cuando circulaban por avenida Sabín (ex Travesía) hacia el sur a la altura de Reconquista. Así comenzó una persecución que incluyó varios disparos de arma de fuego por las entrañas de barrio Industrial que terminó cuando el C4 reventó un neumático tras golpear contra el cordón en Benzuley y Junín, impactó contra una Chevrolet Meriva estacionada e impactó contra el portón de un garaje. Dos de los ocupantes fueron detenidos en el interior del Citroën y el tercero fue apresado después de que uno de los policías hiciera tres disparos al aire. En el habitáculo del auto fueron secuestrados pistola calibre 11.25, otra 380 y un revólver 38. Además se incautaron "3.963 pesos, una notebook y unos binoculares" según describió en su imputación el fiscal Carizza. El fiscal pidió la calificación por el supuesto delito de robo calificado, portación ilegal de arma de fuego, privación ilegítima de la libertad y resistencia calificada. Mientras Carizza leía la imputación la madre de Matías Leonardo E. se tomaba la cabeza.

Algo para decir. "Soy inocente de todo lo que se me acusa. Tengo 68 años y quiero que me trasladen a San Lorenzo", vociferó Carlos Segundo M. cuando el juez Beltramone le preguntó a los imputados si tenían algo para decir. Automáticamente y como acto reflejo los otros dos en el banquillo dijeron lo mismo: "Soy inocente".

A su turno el abogado Ubiedo se concentró en atacar la acusación de la fiscalía en cuanto a la privación ilegítima de la libertad como una continuidad del robo simple. Y en si se había concretado o no, el robo. Y además puso en duda el monto de lo robado, ya que la víctima denunció 10 mil pesos y se recobraron 3.963 pesos. "El fiscal será el que deba decidir si hay algo que investigar", indicó Ubiedo. Luego solicitó que la prisión preventiva fuera por un plazo de 30 días "ya que la mayoría de las pruebas ya fueron colectadas", indicó. El fiscal Carizza no se movió de sus fundamentos iniciales. Y lo propio hizo Ubiedo.

Tres delitos. Beltramone juzgó que no correspondía la calificación de privación ilegítima de la libertad y que era razonable la duda sobre la diferencia de dinero marcada por la defensa. Mantuvo las otras tres figuras pedidas por Carizza: robo calificado, resistencia calificada a la autoridad y la portación ilegítima del arma. La medida cautelar de prisión preventiva la dictó por 60 días.

Ya sobre el cierre de la audiencia los tres imputados pidieron ser trasladados, dentro de lo posible, a la alcaidía de la Jefatura de San Lorenzo. Con la imputativa concluida los familiares de Matías Leonardo E. corrieron por los pasillos de tribunales para salir del edificio y presenciar la triste salida de los presos por la puerta de Moreno esquina Montevideo.

Señalado como socio del "Burro"

Carlos Segundo Eduardo M. declaró haber nacido el 26 de agosto de 1936 ayer cuando el juez Javier Beltramone le preguntó su fecha de nacimiento. Bajo esa identidad, a la que se llegó después de examinar las fichas dactiloscópicas, tiene al menos dos condenas: una por tentativa de robo calificado en 1989 y otra, por robo calificado y lesiones, de 1992. De él se dijo, según recordaban ayer viejos pesquisas, que supo integrar alguna de las formaciones de la banda de Mario Italo “El Burro” Barbieri, un policía santafesino exonerado en 1981 que lideró una gavilla de ladrones famosa por secuestrar al empresario José Ricardo Díaz Franco en diciembre de 1988.

Pero el hombre tenía al menos dos identidades más. Una, que dio al ser detenido, fue Juan Paradiso, de 68 años, y domicilio en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz, donde reside su pareja. Con esa identidad estaba limpio. Pero al revisar sus pertenencias, los investigadores se toparon con una flamante cédula de DNI a nombre de Juan Panarisi con domicilio en Granadero Baigorria. La foto era la de un hombre con peinado al costado, al borde de un improvisado jopo. Carlos Segundo Eduardo M. es pelado. Y entre los elementos secuestrados del Citroën C4 se encontró un peluquín con el mismo color de cabello que Panarisi tenía en su foto de la cédula. Con esa identidad tenía prontuario con tres anotaciones policiales: una de ellas por infracción a la ley 23737, más conocida como ley de estupefacientes.

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