"Que este muchacho confiese para dar paz a nuestra familia y a la suya"
Lo pidió anoche en una marcha el padre de Gabriela, la chica asesinada el martes en Sucre al 1100 Vecinos y amigos fueron hasta la casa del joven detenido, en un clima tenso pero sin incidentes

Sábado 09 de Agosto de 2008

"Ni mi esposa ni yo tenemos rencor, ni odio. Ya no nos queda nada, porque él no me va a devolver a mi hija. Pero le pedimos que confiese y que sea la Justicia, especialmente Dios, quien lo condene". Ernesto Núñez, junto a su mujer Mirta, lanzó ese rotundo pedido hacia Andrés Sosa, el estudiante universitario de 23 años que está acusado de asesinar de un disparo en la cabeza a Gabriela al culminar la marcha en reclamo de justicia que encabezaron anoche y que tuvo su punto final frente a la casa del joven.

"Tiene que darles tranquilidad a su alma y a su familia. Tiene que ser consciente de que nos destruyó a nosotros, pero también a su madre", manifestó el papá de Gabriela durante una movilización que se desarrolló sin incidentes y que terminó frente a un cordón conformado por unos 20 policías que custodiaban la casa de Sosa, en Nicaragua 1193, un inmueble que a simple vista, desde la calle, parecía deshabitado.

Reclamo en paz. En ese lugar un grupo de personas intentó pegar fotos de la chica asesinadas frente al portón de un garaje, pero Ernesto pidió que la manifestación termine en paz. "No somos violentos, mi hija no era una persona violenta. Por favor, no demostremos que somos iguales a él", proclamó el hombre al momento de poner calma.

Unos minutos antes, familiares, amigos, vecinos del barrio y compañeros de escuela de Gabriela se concentraron frente a la vivienda de la familia Núñez, en Carranza al 1200. La intención era transitar en silencio las 10 diez cuadras que separan una vivienda de otra para reclamar que el caso no quede impune, lo que en definitiva se transformó en un virtual escrache. Sosa se había entregado pocas horas después del crimen. Eso ocurrió el martes antes de las 20.

Gabriela salió de una clase de inglés y cuando se dirigía a tomar un ómnibus fue interceptada en Sucre al 1100 y asesinada de un disparo en la cabeza. En el interrogatorio sumario realizado por la policía, Sosa reconoció haber disparado el arma, pero adujo que lo hizo en forma accidental y que sólo quería asustar a la chica.

Rostros. Pancartas, carteles y fotos de la muchacha asesinada y otros que pedían "Justicia por Gabriela" comenzaron a verse en la cuadra conforme comenzaba a caer la noche. "No hay palabras que nos consuelen", decía un cartel sostenido por un par de pibas. Pero también los organizadores repartieron imágenes de la cara del imputado, que llevaban impresas el nombre y la leyenda "asesino".

Cuando eran cerca de las 19, Ernesto puso marcha la columna y abrazado a Mirta comenzaron a caminar por Carranza para luego tomar por Mendoza en dirección al este. "Por favor, terminemos esto en paz. No mostremos una imagen de violencia", fue el pedido que lanzó por primera vez el papá de la chica asesinada a poco de iniciarse la caminata.

Muchos adolescentes y también personas adultas portaban velas encendidas dentro de vasitos de plástico lo que le imprimía una imagen especial a la fría noche. Todos en silencio se desplazaron hasta llegar a la esquina con Nicaragua. El desplazamiento de la columna causó una congestión en el tránsito por el carril oeste-este de Mendoza, pero no se escucharon bocinazos.

Cuando los manifestantes doblaron por Nicaragua para enfilar hacia la casa de Sosa, comenzaron a sonar aplausos y pedidos de justicia. Los padres de Gabriela recibieron el apoyo de los familiares de Bárbara Simón, la chica de 17 años asesinada en junio pasado en la localidad de Las Parejas y de integrantes de la Agrupación Padres del Dolor.

"Ni mi esposa ni yo tenemos rencor. Queremos pedir justicia en paz, queremos el esclarecimiento del hecho, nadie pide la muerte de nadie, tampoco sentimos odio, sólo pedimos justicia", reclamó Ernesto.